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La agenda ya está apretada. Se dice fácil, pero en la casa de los Acosta Tobón esa frase pesa, tanto como el celular que no deja de vibrar, como el timbre que suena a deshoras, como los nombres y compromisos que se anotan de memoria porque no hay tiempo ni para buscarlos en una libreta. En esta esquina del barrio Miramar, la rutina tiene ritmo de Carnaval.

La casa habla por sí sola. En la fachada hay marimondas, sombreros vueltiaos y frases de la fiesta dichas mil veces, pero nunca gastadas. Al entrar, la sala ya no cumple su función original. Allí, las polleras mandan, ocupan sillas, respaldos y rincones.

Desde el 3 de septiembre, cuando Sharon Acosta fue proclamada reina del Carnaval de los Niños 2026, todo se movió de lugar. Los horarios, los muebles, las prioridades. La casa se adaptó a la corona de una pequeña soñadora.

Sharon estaba lista, o casi. Su madre, Jazmín Tobón, indicaba el peinado mientras alguien pregunta si va en pollera. La miramos un segundo y la preferimos así, fresca, con su set plateado. Eso sí, la corona no se quita.

Orlando Amador

Mientras ajustan los últimos detalles, Jazmín se sirve un café. Grande y caliente. Es su pausa mínima, el impulso necesario para seguir el día completo. En ese instante, mira que Sharon ya está sentada y se dispone a hacerlo ella para empezar a contar frente a la cámara de EL HERALDO su más íntima conexión.

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En medio del Bando y la coronación del Carnaval de los Niños, cuando el público esperaba lo de siempre, ocurrió algo distinto. Sharon Acosta no salió sola. A su lado estaba su madre, con quien bailó Dança Tago Mago, una lambada que conquistó a todos los que se dieron cita en la Plaza de la Paz ese domingo 18 de enero.

“Fue un momento espectacular porque eso nunca se había visto. Es algo que jamás olvidaré porque ella me ha apoyado desde siempre”, dijo la pequeña.

No fue algo planeado a última hora. Su madre es bailarina profesional, coreógrafa y directora de Las Vitaminas (bailarines oficiales de Checo Acosta). Es la mente y el cuerpo detrás de muchas de las coreografías que hoy se aplauden en tarima, incluidas las que Sharon lleva a competencias y escenarios.

“¿Cómo no iba a salir con ella? Al menos una canción era necesario bailarla y lo hicimos. Compartir un ratito en tarima fue de las mejores experiencias que he compartido con ella”, dijo Jazmín.

Se trató de bailar lo que ya venían planeando juntas desde mucho antes, solo que esta vez bajo las luces del Carnaval.

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La mejor vitamina

Desde que Sharon es reina, la vida de ambas cambió de ritmo, pero no de dirección. El vínculo se fortaleció más. Y mientras responde a la pregunta, Jazmín dice jocosamente que su hija es un “pegoste”, cariñosa, siempre a su lado. Y ahora, con la corona, esa cercanía se volvió permanente. Están juntas todo el tiempo. Veinticuatro horas al día, siete días a la semana.

“Me ha encantado tener a mi mamá al lado porque, la verdad, no todas las mamás son así. También hay mamás que no saben cómo maquillar, peinar y tienen que llevar a sus hijas a otros lados porque tienen que trabajar o algo, pero mi mamá siempre anda a mi lado, la verdad me siento muy feliz de tenerla”.

Y en efecto, Jazmín es quien la peina, la maquilla, la arregla. Y aunque hay ayuda, el centro del proceso sigue siendo ella. Madre, coreógrafa, guía y apoyo.

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Desde septiembre, el día de ambas inicia cuando algunos en la ciudad aún duermen. A las cinco de la mañana, ya están en pie. Jazmín prepara las meriendas del colegio, viste a Sharon y a Naomi (su hermana). Las lleva, las trae, vuelve a empezar. La rutina escolar, que antes era el eje del día, ahora depende de una agenda que no espera.

“Ahora le tiene agenda desde las siete de la mañana. Como ven, no va a poder ir estos días o este mes al colegio y colegio nos está apoyando, y aunque a veces parece que no tengamos fuerzas, hemos podido con todo”.

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Un legado vivo

El lema no salió de una frase bonita, nació de la historia. Este año, la monarquía del Carnaval de los Niños camina bajo la palabra legado, y en el caso de Sharon, tiene la luz de sus padres y su abuelo Alci Acosta, quien también protagonizó uno de los momentos más emotivos del Bando tocando el piano y cantando con su melodiosa voz.

A los tres años, Sharon ya estaba en danza. A los cuatro, en música. A los cinco en piano. Desde entonces, ese instrumento se volvió columna vertebral de su formación artística. “En ese transcurso, la metí en danza, en clases de contemporáneos, de hip hop, porque son muy fuertes. En De Alba Producciones, porque cada ritmo tiene su profesor y su técnica. Ellos son muy disciplinados y cuadriculados en todo eso”.

Sin duda, creció entre ensayos, clases y escenarios pequeños que, sin saberlo, la estaban preparando para uno mayor. La idea de ser reina no llegó de golpe. Jazmín la miró distinto, la vio lista, incluso dudó. Quería esperar, pulir más, darle un año adicional de práctica, pero el proceso tomó otro ritmo.

“En ese camino empezamos a crear contenido, a montar videos, y se disparó. Fue una locura y aquí está”, dijo Jazmín.

Y sí, ahí está sosteniendo una corona que no le pesa porque viene cargada de historia, de formación y de legado. Un legado que hoy se convierte en monarquía y que mañana seguirá sonando, como la música que la acompaña desde que aprendió a escuchar.

Cuando Sharon se sienta frente al piano, el ruido del mundo se apaga. Lo tenía detrás mientras hablaba y no había mejor representación de su esencia que esa.

“Eso viene en la sangre, ya que también me encanta dibujar, me encanta tocar el piano, me encanta bailar, pues me encanta todo lo que hago, ya que yo lo saco con el alma”.

Detrás de lo que el público ve, hay un trabajo que también marca diferencia. Jazmín Tobón, además de acompañar la agenda y los eventos, es el eje creativo de todo el universo que rodea a Sharon. Desde los vestuarios hasta los videos, desde las coreografías de ‘Las Vitaminas’ hasta los shows completos, todo pasa por su mirada.

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El proceso digital ha sido una oportunidad para mostrar sin disfrazar. “Apenas ella se lanzó, se me dio la oportunidad para mostrar mi creatividad, poderla sacar a flote. Y me encanta salirme de lo normal. Eso es como un poquito redondo y no tan cuadriculado como tiene que ser. Me voy más allá y digo, vamos a darle una vuelta y no mostremos lo mismo. Entonces esa es como la esencia y la oportunidad que Sharon nos está dando eso”.

Amor por el K-pop

En medio de la pollera, la corona y los ritmos del Carnaval, Sharon Acosta también ha dejado ver que otra de sus pasiones es el K-pop, de la mano de Stray Kids, un grupo masculino surcoreano.

Y lo muestra con orgullo, incluso, en el Bando se permitió ese cruce que a muchos sorprendió como mezclar el Carnaval con K-Pop bailando la canción Do it. “Yo los amo y era mi oportunidad para mostrar mi amor por ellos con esta canción de uno de sus álbumes más recientes”.

Desde 2021, tiene lives, colecciona su mercancía y guarda los álbumes que, como ella misma explica, son revistas, objetos de colección que incluyen fotos, tarjetas (las famosas photocards), y piezas que alimentan el vínculo con la banda.

Orlando Amador

En ese momento, su madre le sugirió que le explicara al público que significaban esos términos que para muchos pueden ser desconocidos. “A mí me tiene loca con esos chinos”, dijo entre risas Jazmín, al tiempo que Sharon la corrige diciendo: “No son chinos, son coreanos y tampoco los deben confundir con BTS. Me divierte que a los niños les guste”.

La reina también sabe tejer tradición

Antes de apagar la cámara, integrantes de su equipo le dieron unos objetos de lana hechos por ella. Otro talento que sacó a relucir. “A mí me encanta tejer y amo que otras niñas se han inspirado porque también me han visto. Eso es lo que quiero, que los niños se inspiren y sigan disfrutando de este legado vivo tanto como yo. Estoy lista para todo lo que se viene”.