El 6 de enero es una fecha importante dentro del calendario cristiano, no solo por la tradición de los Reyes Magos, sino por el significado espiritual que tiene.
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Para muchas personas, este día representa una pausa para reflexionar, agradecer y fortalecer la fe a través de la oración, más allá de los regalos y celebraciones familiares.
Esta festividad recuerda el reconocimiento de Jesús como figura central de la fe cristiana, cuando unos sabios provenientes de Oriente llegaron hasta Belén guiados por una señal en el cielo. Su visita se convirtió en un símbolo de humildad, búsqueda espiritual y entrega sincera.

¿Por qué se celebra el 6 de enero el Día de los Reyes Magos?
El relato bíblico que da origen al Día de Reyes aparece en el Evangelio de San Mateo, donde se menciona la llegada de unos sabios que siguieron una estrella hasta encontrar al niño Jesús. Aunque el texto no detalla cuántos eran ni sus nombres, la tradición cristiana fue construyendo con el tiempo la figura de Melchor, Gaspar y Baltasar, representando la unión de diferentes pueblos y culturas ante el mensaje de Dios.
Diversas corrientes históricas sostienen que estos personajes eran estudiosos del cielo, expertos en astronomía y astrología, capaces de interpretar señales consideradas divinas. Su viaje es entendido como un acto de fe, perseverancia y obediencia espiritual.
La oración del 6 de enero tiene un carácter especial, es un momento para expresar gratitud por lo vivido y para encomendar el nuevo año a Dios. En muchas familias, este día se convierte en una oportunidad para transmitir valores como la solidaridad, el respeto y la importancia de compartir.
Más que pedir bienes materiales, la oración de Reyes invita a reconocer bendiciones invisibles como la paz, la salud y el acompañamiento familiar, reforzando el sentido espiritual de la celebración.
Los obsequios entregados al niño Jesús poseen una fuerte carga simbólica que ha sido interpretada durante siglos:
- El oro reconoce su autoridad y dignidad.
- El incienso expresa veneración y fe.
- La mirra anticipa su condición humana y los desafíos que enfrentaría.
Estos regalos inspiran a los creyentes a ofrecer lo mejor de sí mismos, actos de bondad, compromiso espiritual y fortaleza interior.
Oración a los Reyes Magos
Oh Jesús, Rey de reyes y Señor de señores, al igual que los Magos de Oriente, nos postramos ante ti con humildad y adoración. Guiados por la claridad de tu estrella, venimos a entregarte lo más sagrado que poseemos: nuestros corazones, nuestras vidas y nuestra fe.
Señor, tú que naciste en la pobreza de un pesebre, enséñanos a reconocer tu grandeza en la sencillez y en lo cotidiano. Así como los Magos cruzaron desiertos para hallarte, ayúdanos a superar nuestras dudas y temores, y a perseverar siempre en la búsqueda de tu Verdad.
Te ofrecemos el oro, símbolo de nuestra entrega y adoración. Reina sobre nuestras voluntades con justicia y misericordia, y haznos constructores fieles de tu Reino.
Te ofrecemos el incienso, perfume de nuestras oraciones que ascienden hacia ti. Acepta nuestras súplicas, Señor, y purifica nuestras almas para que sean morada digna de tu presencia.
Te ofrecemos la mirra, símbolo de nuestras fragilidades y esperanzas. Ayúdanos a abrazar nuestras cruces con valentía y transforma nuestras pruebas en semillas de gracia.
Oh Divino Niño, que tu estrella no deje de brillar en nuestro horizonte para guiar nuestros pasos e iluminar toda oscuridad. Haznos testigos valientes de tu luz, compartiendo tu paz con cada hermano que encontremos.
Señor Jesús, así como los Magos regresaron por otro camino tras encontrarte, ayúdanos a apartarnos de lo que nos aleja de ti. Permítenos caminar por sendas nuevas de fe, esperanza y caridad.
Rey de reyes, te honramos y te alabamos por ser nuestra salvación. Recibe nuestras ofrendas y nuestras vidas, y haznos discípulos eternos de tu amor.





















