Los perros son considerados un miembro más de la familia. Como si se tratara de un hijo pequeño hay quienes deciden darle toda la comodidad y espacio que el animal requiera.
El cariño y cercanía del perro con su dueño no tiene límites y un ejemplo claro es el caluroso recibimiento que le da a dicho miembro de la casa. Además, como parte de la efusividad opta por dar saltos y lamer el rostro.
Sin embargo, a través de una investigación la Universidad de Nottingham Trent dio a conocer que puede tener implicaciones en la salud humana, sobre todo para quienes tengan sistemas inmunológicos debilitados o heridas abiertas.
De acuerdo con el estudio, la saliva de los caninos puede contener microorganismos que podría traer consecuencias para las personas, aunque en su mayoría no representa un alto riesgo.
Los expertos aseguran que los niños, adultos mayores y mujeres embarazadas son los que deberían ser cuidadosos en cuanto al contacto directo con la saliva de los perros, especialmente con los que se comen sus propias heces.




















