El sueño es un proceso fundamental para la salud, ya que permite al cuerpo recuperarse y funcionar de manera óptima. Las necesidades de descanso varían significativamente según la etapa de la vida, y conocer cuántas horas se deben dormir según la edad puede ser crucial para el bienestar físico y mental.
Por ello, el doctor Yi Cai, director de cirugía del sueño en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, ha precisado algunas recomendaciones generales de sueño de acuerdo con diferentes grupos etarios, enfatizando en la importancia de cumplir con estas pautas para garantizar una salud adecuada.
Primera infancia
En los primeros años de vida, el sueño es esencial para el crecimiento físico y cognitivo. Los recién nacidos, por ejemplo, necesitan entre 14 y 17 horas diarias de sueño, distribuidas a lo largo del día y la noche.
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Esta cantidad de horas se reduce ligeramente entre los cuatro y doce meses, cuando los bebés comienzan a desarrollar un patrón de sueño más definido, influenciado por el ritmo circadiano. A medida que los niños crecen, sus necesidades de sueño también disminuyen, aunque siguen siendo más elevadas que en la adultez.
Niñez
Entre el primer y el segundo año de vida, los niños deben dormir entre 11 y 14 horas al día.
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En tanto que, para los niños de entre 3 y 5 años, las horas de sueño recomendadas se reducen a un rango de 10 a 13 horas, según la National Sleep Foundation. Durante esta etapa, es común que los niños necesiten siestas diurnas, aunque estas tienden a desaparecer progresivamente a medida que se acercan a la etapa escolar.
Adolescencia
En la adolescencia, el sueño también juega un papel crucial en el desarrollo físico y emocional, pero también enfrenta mayores desafíos. Los adolescentes necesitan entre 8 y 10 horas de sueño cada noche, pero muchos experimentan dificultades para conciliar el sueño temprano debido a los cambios hormonales que acompañan la pubertad.
Esta situación puede generar una falta de descanso que afecta su rendimiento académico y su bienestar general. Cai destaca que muchos adolescentes tienen problemas para levantarse temprano para asistir a la escuela, lo que a menudo los lleva a intentar recuperar el sueño perdido durante el día. Las siestas, en este sentido, pueden ser útiles, pero no deben sustituir a un patrón de sueño nocturno adecuado.
Adultez
En la edad adulta, las necesidades de sueño suelen estabilizarse. Las recomendaciones generales indican que los adultos deben dormir entre 7 y 8 horas por noche. Este rango permite una recuperación adecuada del cuerpo y la mente.
Sin embargo, si una persona adulta siente que necesita dormir más horas para sentirse descansada, podría ser necesario consultar con un especialista del sueño, quien evaluará posibles alteraciones o trastornos que puedan estar afectando la calidad del descanso. Cai sugiere también que las personas adultas mantengan hábitos saludables, como una dieta rica en frutas y verduras, para optimizar la calidad del sueño y el bienestar general.
Tercera edad
Finalmente, en la etapa de la tercera edad, el sueño se vuelve más ligero y fragmentado. A partir de los 65 años, el cuerpo produce menos melatonina, la hormona que regula el sueño, lo que genera un descanso más interrumpido. Además, las micciones nocturnas más frecuentes pueden interrumpir el sueño.
A pesar de estos factores, las personas mayores deben intentar dormir entre 7 y 8 horas cada noche para preservar su salud. Aunque es común que los adultos mayores se acuesten más temprano y se despierten al amanecer, es fundamental que mantengan una rutina de sueño que les permita obtener el descanso necesario.





















