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Johandy Cabrera en una de sus sesiones de diálisis en la Clínica de la Costa. Es la segunda que se hace en Barranquilla.
Luis Felipe De la Hoz
Salud

El drama de sufrir una enfermedad renal

Dos pacientes renales narran sus historias de cómo llegaron a enterarse de la condición que padecían.  Uno espera trasplante de riñón, el otro contó con la suerte de que su hijo fuese su donante.

En Colombia una de cada diez personas sufre de algún tipo de enfermedad renal crónica.

Dicho problema lleva a que quienes lo padecen deban someterse a un procedimiento conocido como diálisis. En el país, según cifras del Instituto Nacional de Salud (INS), son cerca de 35 mil pacientes los que deben practicarse este tratamiento.

Uno de ellos es Johandy Cabrera, un hombre de 32 años, que desde 2015 ha tenido que someter su cuerpo al procedimiento en el que le extraen las toxinas de su sangre. Sus dos riñones no le funcionan.

En 2013 comenzó a sufrir de hipertensión, una enfermedad silenciosa que poco a poco fue deteriorando su salud.

Johandy tenía un antecedente. Su madre, Martha Ortiz, sufría de enfermedad renal y se sometía a diálisis. Por esta razón decidió realizarse un examen de creatinina, el desecho del metabolismo que es expulsado por la orina.

Sus resultados no fueron favorables. Los niveles de expulsión de dicho compuesto orgánico estaban por debajo de lo normal  y se estaban acumulando en su sangre. Así las cosas, Johandy se sumaba a la lista de pacientes con enfermedad renal.

El 15 de febrero de 2015 empezó su proceso. Desde ese día iniciaron sus diálisis en Sincelejo. Él vive en San Andrés de Sotavento, Córdoba, una población de aproximadamente 45 mil habitantes que vive de la actividad agrícola, aunque él trabaja en una bomba de gasolina.

Desde que se enteró de su diagnóstico empezó a sacar fuerzas. Confiesa que sus tres hijas son el motivo que no le permite decaer en ningún momento.

La única alternativa para desconectarse completamente de la máquina con la que se dializa es someterse a un trasplante de riñón.

De los 35 mil pacientes que se dializan en el país, solo el 4% se encuentra en lista de espera para realizarse un trasplante, así lo indica el INS.

Una prima de Johandy ya se encuentra en proceso para ser la donante de un riñón. El hombre de 32 años está a la espera de que todas las pruebas salgan bien para que le autoricen la cirugía y de esta forma mejorar su calidad de vida.

Rodrigo Benavidez desde su convalecencia en un hotel de Barranquilla. Luis Felipe De la Hoz

Por su parte, Rodrigo Benavidez, junto a su esposa son testigos de lo que consideran un “milagro de vida”.

Ellos viven juntos en Guamal, Magdalena, desde hace 30 años. Cinco hijos son fruto de dicha unión, y uno de ellos fue el que le dio nuevamente la esperanza de vida a Rodrigo.

En abril de 2018 cuando él y sus hijos estaban construyendo un rancho de palma empezó a sentirse un poco cansado. En su mente decía que su cuerpo no le daba, pero no dejaba de trabajar.

Después de terminar sus labores, se acostó a dormir un rato y uno de esos hijos notó que le estaba saliendo un líquido de color blanco de la boca. Se alertó y de inmediato le preguntó si le sucedía algo, a lo que respondió con una negativa.

Más tarde fue su esposa la que se fijó que no había algo normal en él y le repitió la pregunta. Contestó que no y ella le dijo que se limpiara la boca porque la tenía sucia.

Días después empezó a notar como su apetito iba desapareciendo. “Ella siempre me preparaba la comida, pero yo la miraba y le decía que no quería comer”.

Su esposa, Ilse Ruidíaz, se iba a trabajar y le pedía a sus hijos que se hicieran cargo de Rodrigo. Ella era consciente de que su marido cada día se veía más deteriorado. Todo lo que comía lo vomitaba.

Sus hijos al ver la situación optaron por llevarlo al centro asistencial del pueblo. Ahí le hicieron unos exámenes que dieron como resultado que padecía de VIH.

Estos análisis no lo convencieron, él no le había sido infiel a su esposa y no sabía porque la prueba había arrojado dicho resultado.

Rodrigo decidió ir donde otro médico que le mandó a hacer nuevos estudios. Estos le confirmaron lo que pensaba. No tenía ninguna enfermedad de trasmisión sexual, pero su hemoglobina estaba muy baja, casi llegando a cinco.

Lo mandaron en ambulancia a El Banco, Magdalena, a 30 minutos de su hogar. Ahí le practicaron una ecografía y encontraron el problema. Enfermedad renal crónica.

De inmediato le dijeron que lo iban a remitir a la Unidad de Cuidados Intensivos, pero se negó porque pensaba que al entrar ahí estaba firmando su sentencia de muerte.

La doctora que lo atendía le dijo a su esposa que debía conversar con ella. La instrucción fue clara “o entra a UCI o se muere en dos días”.

Ilse no lo pensó dos veces y convenció a su esposo. Él, después de tanto pensarlo, aceptó.

Johandy puede tardar 4 horas en el proceso. Luis Felipe De la Hoz

Rodrigo ahora solo tenía una alternativa. Necesitaba de un riñón, pero de manera urgente. Ya sin recursos y sin nada que vender porque no les quedaba un solo peso, paso algo que él no esperaba. Sus hijos decidieron reunirse y el tercero de ellos, Yeison, le dio la noticia de que estaba dispuesto a donarle uno de sus órganos.

Así fue, Yeison siguió el protocolo y después de realizarse las pruebas resultó compatible. Su padre ya no tendría que esperar un donante.

Aunque el INS registró que entre 2018 y 2019 los trasplantes en el país aumentaron en un 10%. El número de donantes hizo lo propio en el mismo periodo en un 5%.

El llamado que hacen los especialistas, como el nefrólogo, Gustavo Aroca es el de ponerle la lupa a esta situación. “Colombia ha realizado esfuerzos grandes y mancomunados, liderados por el INS, MinSalud y las asociaciones científicas, que han permitido mejorar la situación del país e incrementar el número de donantes”, pero el especialista es enfático en que aún falta hacer un esfuerzo “muy grande desde la misma población para que haya más personas solidarias y educadas en materia de trasplantes”.

Se necesitan donantes

De acuerdo con el presidente de la Asociación Colombiana de Nefrología, Gustavo Aroca, en Colombia se deben acabar los mitos que circulan alrededor de la donación de órganos. Según cifras de Asocolnef, en el país solo donan entre 8 y 9 personas por cada millón de habitantes. El 72% de los trasplantes en el país corresponden precisamente al de riñón.

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