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El presidente Gustavo Petro volvió a poner en duda los resultados de la primera vuelta presidencial al asegurar que cuenta con información que demostraría un posible fraude electoral y anunció que entregará las pruebas a las autoridades competentes para que sean investigadas.

A través de un extenso pronunciamiento, Petro afirmó que nunca reconoció los datos del preconteo porque, según dijo, dispone de evidencia sobre presuntas irregularidades relacionadas con el software utilizado en el proceso electoral. Entre sus principales señalamientos, sostuvo que la Registraduría Nacional del Estado Civil se negó a entregar el código fuente del sistema, lo que, a su juicio, afecta la transparencia de las elecciones.

El mandatario aseguró que el software habría sido modificado en dos ocasiones el pasado 26 de mayo, cinco días antes de los comicios. Según explicó, los cambios habrían alterado el censo electoral, el número de puestos de votación y la cantidad de mesas habilitadas para sufragar.

De acuerdo con Petro, el censo electoral habría pasado de 41,4 millones a 42,3 millones de ciudadanos, una diferencia de más de 885.000 cédulas. Asimismo, denunció un aumento de 696 puestos de votación y de 1.493 mesas adicionales dentro de la plataforma utilizada para el conteo de votos.

El jefe de Estado también afirmó que existen alrededor de 5.300 mesas con comportamientos atípicos, en las que se habrían registrado más de 300 votos durante la jornada electoral, e incluso algunas con cifras cercanas a los 700 sufragios. Según Petro, en esas mesas se concentraría la ventaja de más de 635.000 votos obtenida por el candidato presidencial Abelardo de la Espriella sobre Iván Cepeda.

El mandatario solicitó que dichas mesas sean revisadas antes de que concluyan los escrutinios y advirtió que, de no hacerse, llevará el caso ante la justicia.

Las declaraciones se producen en medio de una creciente controversia sobre la transparencia del proceso electoral. Sin embargo, tanto la Registraduría como la Procuraduría han señalado en las últimas horas que, hasta el momento, no existen pruebas que permitan concluir que hubo fraude en las elecciones.

La Procuraduría recordó que cualquier denuncia debe sustentarse con evidencias verificables y ser tramitada a través de los mecanismos institucionales correspondientes, mientras que la Registraduría ha defendido la transparencia del proceso y la validez de los resultados conocidos hasta ahora.

El debate se da cuando avanzan los escrutinios oficiales y a pocas semanas de la segunda vuelta presidencial, programada para el próximo 21 de junio, en una contienda marcada por la polarización y los cuestionamientos sobre la legitimidad de los resultados.

Registraduría defiende proceso de escrutinio

Este mismo martes, la Registraduría informó que el escrutinio que realizan jueces de la República de los votos de las elecciones presidenciales ya tiene un avance del 99,98 %, sin registrar “ninguna novedad”.

A través de un comunicado, la entidad detalló que a la fecha solo restan por escrutar 33 mesas de las más de 122.000 instaladas para los comicios de la primera vuelta.

La demora con las mesas faltantes se debe a “las condiciones climáticas que han impedido el traslado del material electoral a algunas cabeceras municipales”, según indicó la Registraduría.