Con un emotivo discurso, en el que se le vio conmovido, el presidente Juan Manuel Santos instaló el Congreso de la República que legislará entre 2018-2022. Este nuevo órgano pasará a la historia por la presencia del nuevo partido de las Farc, que se creó tras la firma del acuerdo de paz en La Habana.
Previo al acto de instalación, el mandatario estuvo reunido por varios minutos con algunos de sus más cercanos colaboradores en la Casa de Nariño, desde donde partió hacia el Capitolio Nacional acompañado de su esposa, María
Clemencia de Santos, sus hijos, algunos ministros y una comisión de legisladores integrada, entre otros, por Laureano Acuña, Karen Cure, Armando Zabaraín, Silvio Carrasquilla, Alfredo Deluque y Laura Fortich.
Santos ingresó al Salón Elíptico, cerca de las 4:30 p.m., donde permanecían los 108 senadores y los 172 representantes a la Cámara elegidos el pasado 11 de marzo para integrar el nuevo Congreso.
Después del Himno Nacional y el saludo protocolario, el presidente comenzó su último discurso ante el Congreso, al que calificó como un órgano participativo e incluyente.
En varios momentos del discurso, el Congreso en pleno, incluidos los ocho congresistas de la Farc –menos Jesús Santrich e Iván Márquez- se levantó para aplaudirlo por su trabajo por la paz.
No obstante, el Centro Democrático, como ya es costumbre, permaneció impasible con sus congresistas sentados en sus curules y con un expresidente y senador Álvaro Uribe metido en su Twitter desmintiendo todos los reportes de su antiguo ministro de Defensa.
Y es que el líder de la bancada ahora duquista llegó bien preparado para ello, pues en su curul se veía un grupo de hojas titulado 'Cifras del gobierno Santos', con estadísticas y números que no favorecían al saliente jefe de Estado.
Las Farc .
Entre tanto, la Farc, sentados a la derecha del uribismo, escuchaban con atención el discurso del mandatario, aplaudían, se levantaban, tomaban agua y se estrenaban en el Capitolio vestidos con saco y algunos, como Marcos Calarcá, hasta corbata.
Eso sí, pocos saludaron a los exguerrilleros, solo los partidos de izquierda y el procurador Fernando Carrillo, quien se acercó hasta sus lugares y les extendió la mano a los ahora legisladores.
Santos, por su parte, seguía mandándoles mensajes de bienvenida al templo de la democracia, destacando un mayor presupuesto para la educación y no para la guerra, y las vidas salvadas con la paz.
Sin embargo, Uribe escribía en su perfil que los colombianos habían votado en el plebiscito por reformar los acuerdos, y que Santos había hecho caso omiso.
La despedida de Santos.
No se despidió Santos del Legislativo sin antes pedirles a esa rama y a la del Ejecutivo entrante que cuidaran la paz, y advirtiendo que si se persistía en cambiar puntos sustanciales del Acuerdo, se corría el riesgo de hacer trizas la gobernabilidad, fallándole a la paz, al mundo y a las víctimas.
Dijo, acto seguido, sentirse orgulloso de cuatro logros: el fin del conflicto con las Farc, la creación de millones de empleos, la disminución de la pobreza y la desigualdad y los avances en educación.
Hizo votos por el buen viento para el gobierno electo hacia el puerto del progreso, la justicia social y la paz. También pidió optar por la moderación sobre la polarización, esa moderación que Sócrates definía como la antítesis de los extremos, agregó.
Y pasó a despedirse anunciando que se retira de la política y vuelve a ser un ciudadano.
Pero Uribe le lanzaba dardos desde su celular en la red social del pajarito azul, criticando, por ejemplo, que Santos y sus ministros pararon la economía, eliminaron los estímulos tributarios, crearon la cuarta economía con más impuestos.
Además, aseveró, que desconocieron la necesidad de garantías de estabilidad a la inversión, que se gastaron la bonanza petrolera y que el Gobierno, mediante 70 decretos, aumentó el tamaño del Estado, creó y reformó entidades públicas 'para crear más burocracia'.
El discurso de Cepeda.
Al final fue el turno para las palabras del presidente del Congreso, el barranquillero Efraín Cepeda, del Partido Conservador, bajo cuya dirección se consolidaron los proyectos de paz, la legislación para el posconflicto y el funcionamiento de la Justicia Especial para la Paz, JEP.
Destacó en este sentido la agenda legislativa para implementación del acuerdo de paz y la promoción de la preservación y restauración del medio ambiente, así como la transparencia legislativa y la importancia de los escenarios regionales.
Cepeda, cercano a Santos y de la cuerda propaz de las toldas azules, destacó además las cifras sociales del Ejecutivo: 5,4 millones de colombianos superaron la pobreza multidimensional, 4,3 la pobreza monetaria y 2,3 salieron de la pobreza extrema de acuerdo con el Dane.
Y, por último, saludó la llegada de Duque a la Casa de Nariño desde el próximo 7 de agosto, a quien describió como alguien de altas calidades humanas e intelectuales y representante de la juventud colombiana.
Durante el discurso de Cepeda se produjo un episodio que protagonizó el senador Antanas Mockus. En un acto similar al realizado cuando era rector de la Universidad Nacional, el ahora senador de la Alianza Verde se bajó los pantalones y mostró las nalgas a los miembros del Congreso.
El hecho se registró luego que los congresistas no atendiera el pedido de silencio que hizo Mockus, en varias oportunidades, porque no dejaban escuchar el discurso de Cepeda.
El bajarse los pantalones era un acto simbólico utilizado en la antigüedad y el medioevo para ofender a los enemigos antes del combate.
Al respecto, Mockus dijo a periodistas: 'Cuando la gente no escucha y se irrespeta sistemáticamente y eso se vuelve una costumbre, pues hay que crear un comportamiento (…). Creo que es importante que cuando la gente habla sea escuchada, la gente empieza a hacer ruido, se vuelve absurdo, el presidente del Congreso hablando y la gente del Congreso no oyendo. (…) Un cuerpo colegiado no puede ser un lugar en el que mientras un orador habla los demás desatiendan'.
La antesala.
Antes de las 3 de la tarde, hora en que fue citada la instalación de las sesiones ordinarias de este nuevo Congreso 2018-2022, de los 280 legisladores, habían llegado cumplidos la bancada de los Decentes, encabezada por el ex candidato presidencial Gustavo Petro, quienes decidieron sentarse a la derecha y atrás del recinto.
También acudió a tiempo la bancada del Centro Democrático, que se ubicó a la izquierda y atrás del Salón Elíptico, recinto en el que suele sesionar el Congreso en pleno y que, cuando no, es la sede de la Cámara de Representantes.
Posteriormente, la bancada de Cambio Radical, al centro del salón, conversaban en una rueda; la Alianza Verde se tomaba selfis con el exalcalde Antanas Mockus y exhibían sus carteles de la Consulta
Anticorrupción, y Aída Avella, de los Decentes, representaba solitaria en la parte de adelante del recinto el regreso de la Unión Patriótica al Legislativo tras el genocidio.
El Partido de la Farc, el último en llegar, ingresó en silencio, con sus integrantes inusualmente elegantes, saludaron a congresistas de izquierda con los que en horas de la mañana habían radicado un paquete de 14 proyectos de ley y se sentaron casi que de inmediato, posando en sus curules unos carteles en que se leía 'Convergencia por la Esperanza, la Paz, la Vida y los Derechos Humanos'.
Entre tanto, en la entrada del segundo piso del Salón Elíptico, donde suele situarse la prensa, las autoridades impedían la entrada de los periodistas pero dejaban pasar a invitados especiales, argumentando que 'se podía caer' ese espacio de las barras si se permitía la entrada de mucha gente.
Entre los invitados especiales se les vio en la instalación al expresidente César Gaviria; al exvicepresidente Francisco Santos –acompañando a su hijo Gabriel, nuevo congresista del uribismo-; al presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie y al exministro Fabio Valencia Cossio –acompañando también a su hijo Santiago, igualmente legislador del Centro Democrático-, entre otros.
Los ausentes Jesús Santrich e Iván Márquez fueron llamados a lista en varias ocasiones, pero luego fueron declarados ausentes: el primero porque está preso y el segundo porque desistió de asistir al Capitolio.
Los más aplaudidos al momento de llamado a lista fueron Mockus, por lo que la mesa directiva hizo un llamado de atención para que se abstuvieran de aplaudir en adelante. Por ello, la bancada de los Decentes solo agitaron las manos en el aire cuando escucharon su nombre, pero el Centro Democrático sí estalló en aplausos cuando mencionaron el nombre de Álvaro Uribe.
Partidos en oposición
Durante la instalación del Congreso de la República, los partidos Polo Democrático, UP, Farc, Mais, Los Decentes, Colombia Humana y la Alianza Verde, se declararon en oposición al gobierno de Iván Duque, el cual se posesionará el próximo 7 de agosto.
La Alianza Verde exhibió un cartel gigante en el que se leía: 'La vida de los líderes sociales también es sagrada', para llamar la atención sobre los más de 300 asesinatos de activistas


