Merlín, un cerdo vietnamita de 82 kilogramos, es famoso en redes sociales por ‘hablar’ con sus dueños, una joven pareja de Estados Unidos que se ha encargado de promocionar la ‘habilidad’ del animal en internet.
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En videos publicados por Mina Alali, dueña del cerdo, en su cuenta personal de Instagram y de TikTok, así como en los perfiles del animal en dichas redes sociales, se aprecia cómo este se comunica con su familia humana mediante una serie de 25 botones de colores.
Mina Alali ha entrenado a Merlín durante los últimos cuatro años para que hable y responda a órdenes pulsando los diferentes botones con la nariz, que emiten sonidos que van desde afirmaciones sencillas como “sí” y “no”, hasta expresiones cómicas como “¡Estoy enfadado!” y peticiones de comida.
Estos curiosos videos del cerdo respondiendo preguntas, haciendo reclamos y expresando emociones son virales en redes sociales porque despiertan la ternura y asombro de los internautas.
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En su cuenta de Instagram Merlín ya acumula 1,1 millones de seguidores, por lo que la revista Guinness World Records le entregó un reconocimiento por ser el cerdo con la mayor cantidad de seguidores en redes sociales.
La historia de Merlín, el cerdo con más seguidores en redes
En entrevista con la revista Guinness World Records, Mina Alali contó que siempre le ha gustado entrenar animales y su primer éxito en las redes sociales fue enseñarle a su dragón barbudo, Mochi, órdenes caninas tradicionales como “ven”, “choca esos cinco” y “espera”.
Los videos de Mochi en TikTok se hicieron rápidamente virales y Mina Alali llegó al millón de seguidores, haciéndose conocida como “la chica que entrenó a un dragón barbudo”.
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En 2022 adoptó a un cerdo, lo llamó Merlín y decidió que también lo iba a entrenar.
“El primer año con Merlín fue una gran experiencia de aprendizaje para mí. Era mucho más ruidoso (con muchos chillidos agudos) y, obviamente, no estaba entrenado”, recordó la mujer.

Agregó que el entrenamiento del cerdo le costó “mucha paciencia y esfuerzo”, pero no se rindió hasta conseguirlo.
Explicó que el truco fue motivar su “comunicación” con la comida. Cuando Merlín llevaba dos meses con ella descubrió que entrenarlo era más fácil que con sus otros animales, siempre y cuando tuviera algunas golosinas a la mano.
“En general, creo que con paciencia, tiempo y refuerzo positivo, todo es posible con los cerdos. Tienen la capacidad intelectual de un niño de tres a cinco años”, dijo Mina en la entrevista.
Destacó que la popularidad de Merlín se siente también en las calles. “A estas alturas, lo reconocen cada vez que salimos”, comentó.
“Estoy orgullosa de que Merlín y yo hayamos conseguido tantos seguidores, porque confío en que los videos que creo contagiarán más sonrisas y risas al mundo, y también cambiarán la percepción que la gente tiene de los cerdos, o ‘ganado’”, sostuvo Mina.





















