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A casi dos años de la muerte de Valentín Mercado Toledo, el niño argentino de 4 años que murió en medio de una cirugía cuando el anestesiólogo que lo operaba pausó el procedimiento para distraerse con su celular, ahora la justicia de su país lo sentenció por el fallecimiento del pequeño.

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La audiencia para conocer la sentencia se adelantó el pasado martes 10 de febrero en la ciudad General Roca, perteneciente a la provincia de Río Negro, al sur de Argentina. El juez Emilio Stadler determinó que Mauricio Javier Atencio Krause, el médico en cuestión, deberá pagar una pena de tres años de prisión en suspenso y la inhabilitación de siete años y seis meses para ejercer la medicina.

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A esto se le suma que el hoy sentenciado deberá presentarse mensualmente ante la justicia y podrá cometer nuevos delitos como parte de un paquete de medidas estrictas impuestas por el togado.

Por su parte, los fiscales asignados al caso y del Ministerio Público Fiscal se mostraron contentos con el veredicto pues esa era la pena que pedían con una solo discrepancia: solicitaban que la inhabilitación fuera por 10 años y no por 7 como finalmente ordenó el juez.

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Agustín Aguilar y Miguel Ángel Díaz Zeballos los querellantes del caso y representantes de las víctimas también habían coincidido con la sentencia.

A su turno, la defensa del médico pedía que la inhabilitación profesional, si le era impuesta, que solo se limitara a la medicina pediátrica y no de manera general, según había expuesto el abogado Juan Ignacio Scianca en las audiencias.

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El tribunal concluyó en sus investigaciones que Atencio Krause no solo dejó el quirófano durante el procedimiento quirúrgico que se le practicaba al pequeño Valentín sino, además, hizo uso de su celular. Eso sin contar que hacía falta un desfibrilador en la sala y carecía de controles clínicos, según expusieron durante el juicio celebrado a principios de diciembre pasado.

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Toda esta pesadilla para los padres del niño comenzó el 11 de julio de 2024, día en el que tenía programada la cirugía en el Sanatorio Juan XXIII, ubicado en General Roca. La operación no debía durar más de una hora y media, según sostuvo el cirujano pediátrico Fernando Cordero. Al menor le tratarían una hernia que aunque no era molestosa para el niño los especialistas recomendaron extirpar para evitar futuras complicaciones.

Sanatorio Juan XXIIISanatorio Juan XXIII fue el hospital donde Valentín fue intervenido quirúrgicamente.

Sin embargo, no todo salió como se esperaba: Valentín fue declarado con muerte cerebral a causa de un paro cardiaco que sufrió aunque eso no fue lo que le dijeron a Ariana, la madre del niño fallecido.

“El médico me había dicho que fue un poco de bradicardia, pero a la semana me entero de que Valentín había sufrido un paro cardíaco durante la cirugía”, indicó Ariana.

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La mujer ató cabos y pudo encontrar que la vida de su hijo dependía del médico anestesista y que la culpa del deceso de Valentín provino de los profesionales en la sala de operaciones. Con esa información en mano acudió a los tribunales para denunciar la mala praxis del especialista que tras más de un año determinó su responsabilidad.