Los pacientes quemados en el incendio del camión cisterna en Tasajera, Magdalena, el pasado 6 de julio, recibirán tratamiento con injertos de piel.
Así lo reportó este viernes el gobernador de ese departamento, Carlos Caicedo, al precisar que habían llegado a Bogotá 35.000 centímetros cuadrados de piel, donados por el Hospital Shriners para Niños de Galveston, Texas, Estados Unidos, con el fin de iniciar el tratamiento de las víctimas de la tragedia que ya deja 41 fallecidos.
El mandatario agradeció la gestión realizada por la Fundación del Quemado y el Banco de Piel del Instituto Distrital de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud (IDCBIS), adscrito a la Secretaría de Salud de Bogotá, para la donación de esta piel con la que se beneficiará a los heridos internados en el hospital Simón Bolívar de Bogotá y la clínica Médicos de Alta Complejidad del Caribe, ubicada en Valledupar (Cesar).
'El objetivo de estos injertos es lograr mayor vascularización y granulación de la piel para que posteriormente se hagan autotrasplantes, o sea que el trasplante definitivo se hace con la misma piel de cada uno de los pacientes', indicó el gobernador Carlos Caicedo. Explicó que 'estos injertos se colocan por un tiempo de cuatro a siete días y se renuevan'.
'La idea es hacerle este tratamiento a todos los pacientes, pero esto depende del estado de salud de cada uno de ellos', dijo el gobernador. Así mismo, dio la grata noticia de que el jueves les dieron salida a dos pacientes que estaban en el Hospital Simón Bolívar de Bogotá. Estos continuarán recibiendo tratamiento médico ambulatorio, mientras que los otros cuatro heridos que siguen internados en el centro médico recibirían los injertos de piel este mismo viernes.
También recibirán injertos cuatro pacientes que se encuentran en la Clínica de Valledupar, dos de ellos son menores de edad, de 14 y 18 años. El traslado de la piel hasta la capital del Cesar estaba programado para realizarse en la tarde de ayer en una patrulla aérea. Los injertos serían preservados durante el viaje en neveras de icopor de 14 litros con hielo seco, para evitar daños en los tejidos.
Lejos, pero unidos.
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Por otro lado, la Secretaría de Salud de Bogotá informó este viernes en un comunicado de prensa que, a través de emotivas y revitalizantes videollamadas, varios pacientes quemados en el accidente en Tasajera, que están siendo atendidos en el Simón Bolívar, han podido comunicarse con sus familias.
Por ejemplo, Yauris Palacio pudo comunicarse, por primera vez tras el siniestro, con Cristian Maldonado, una de las víctimas de la tragedia, quien ya perdió a otros familiares que habían resultado heridos en el accidente 'Ánimo, adelante, colaboren a los médicos en todo lo que ustedes puedan poner de su parte. Tu mami está bien, pensándote mucho, próximamente estará acá, te manda muchos besos y abrazos', fue el mensaje que le entregó Yauris a Cristian, quien se conectó en uno de los seis computadores dispuestos en la sala de consulta externa de la unidad de quemados del centro médico público capitalino.
Con este módulo de computadores, aseguró la Secretaría, 'se evita el desplazamiento por el hospital y se previenen posibles contagios en medio de la pandemia que se vive actualmente por la COVID-19'. Al respecto, el gerente de la Subred Norte, Jaime Humberto García, indicó que la iniciativa hace parte del proceso de expansión que viene adelantando la entidad para posicionar al Hospital Simón Bolívar como centro médico de atención exclusiva y preferencial de pacientes contagiados por el virus.
'Sobre la tragedia y el drama de los pacientes COVID-19, se nos venía presentando otra tragedia familiar que consistía en la incomunicación de los familiares con las personas que están hospitalizadas. Con esta estrategia logramos conectarlos virtualmente y en vivo, de manera que puedan tener un diálogo que les permita acercarse y darse una voz de aliento y un mensaje amoroso de afecto', manifestó el funcionario.
'Necesitan abrazos de paisanos'
Fabián Obispo Borja, alcalde de Puebloviejo, del cual hace parte el corregimiento de Tasajera, se refirió una vez más a la tragedia que enluta al municipio asegurando que en estos momentos, más que nunca, las víctimas necesitan 'el abrazo de todos sus paisanos', toda vez que ha aumentado la cifra de fallecidos por el siniestro.
'Esta tragedia deja a todo un municipio devastado emocionalmente. El pueblo entero ha estado solidarizándose con las familias que perdieron sus seres queridos en la tragedia. Hay una tristeza en nuestra comunidad porque día a día vamos conociendo cómo van muriendo más de nuestros paisanos', expresó el alcalde en entrevista.
Aseguró que debido a ese sentimiento colectivo se decretaron 15 días de luto municipal, con el objetivo de alentar a la solidaridad. Por otro lado, el alcalde recordó que el sustento de las familias de Pueblobiejo –y por ende de Tasajera– fue destruido por la construcción de la vía Santa Marta - Barranquilla, que 'acabó con la Ciénaga Grande de Santa Marta, que históricamente ha sido la expensa de su alimentación'.
Aseguró que 'lo peor' era que, tras la obra, no ha habido 'una indemnización de parte del Gobierno nacional con este municipio que era próspero'
Tras ser dado de alta, Aldair Álvarez habla de su dolor
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En el barrio Ciudad Jardín Norte de Bogotá, en casa de su prima Jennifer Salazar, Aldair José Álvarez Orozco se recupera de las quemaduras que le dejó el accidente en Tasajera. Por la rápida evolución de salud fue dado de alta del Hospital Simón Bolívar, en donde permaneció ocho días internado.
El jueves, cuando se le comunicó que el peligro había cesado y que podía irse a casa, el joven de 23 años se despidió de sus compañeros heridos, a quienes les dijo que tuvieran 'fe, fortaleza y mucha voluntad' para seguir luchando.
'Dios los va a ayudar y ustedes se van a levantar de allí muy pronto, quizás mucho antes de lo que se imaginan', fueron las palabras de aliento de Aldair. También les recomendó que hicieran todo lo que los médicos ordenaran y que trataran de comer, lo cual sabía que les resultaba más que difícil.
Para Aldair, el accidente sigue siendo 'una pesadilla', pues asegura que no solo fue sentir el dolor por las heridas que tenía, sino el que le 'arrugó el corazón' al ver a sus amigos quemarse. Sus heridas no eran tan graves como las de otros, por eso, dijo, tuvo fuerzas para socorrer a algunos compañeros. Hoy, la conclusión a la que ha llegado es que 'somos los autores de nuestro propio destino'.
No olvida que el día de la tragedia estaba en su casa del barrio La 40, cuando le avisaron lo del accidente y tomó rumbo al lugar en una moto. Al llegar caminó, como el resto de sus compañeros, hacia el vehículo. 'Yo no lo hice tan apresurado como otros, sino lentamente', detalló. 'Estando como a un metro, me agaché para amarrar los cordones de un zapato y fue en ese instante cuando se incendió', dijo, todavía con dolor.
'Me caí cuando corría, pero me levanté y seguí rápido hacia la carretera. Gracias a Dios no me desesperé ni me dio ansiedad por correr, porque si acelero el paso, quizás no estuviera echándoles el cuento', manifestó. Aldair permanecerá un mes más en Bogotá, pues espera recuperarse más antes de regresar a Tasajera.
Sin embargo, dijo que quisiera ver a su esposa y a sus tres pequeños hijos. 'Verlos sería un aliciente más porque el amor de la familia es la mejor medicina durante la enfermedad', anotó. 'No sé qué me depara el futuro inmediato, pero espero mejorar mi calidad de vida. Lo cierto es que voy a enfrentar lo que venga', precisó.





















