El Heraldo
Pese a la adversidad, el menor quemado en su ojo derecho se distrae jugando con muñecos. Carlos Cordero
Barranquilla

Una triste Navidad para dos menores hospitalizados

El niño de 9 años que reside en Soledad perdió la visión de su ojo derecho debido a una esquirla de una luz de bengala. El otro, de 7 años, que resultó herido a bala, está fuera de peligro y a la espera de una cirugía.

Jugando con diminutos soldados y dinosaurios, tranquilo y en medio de un silencio apacible, como si nada grave estuviera sucediendo, permanecía ayer el pequeño que resultó lesionado en su ojo derecho  con una chispa de luces de bengala o ‘Chispitas Mariposa’, que fue a parar  de manera accidental en su retina durante la Noche de Velitas.

Desde la ESE Cari, en donde es atendido, el menor de 9 años dijo que sueña con anotar goles en un Mundial y con un reconocimiento grande y extraordinario como el que cobija a su ídolo Falcao García.

Sumido en un mundo imaginario donde no existen el dolor, nuevas amenaza de explosiones de la pólvora ni la tristeza, el pequeño, que cursa primer grado, es ajeno a la realidad de su caso. Lo único que tiene claro es que no quiere pasar la Navidad en un hospital y que el Niño Dios no lo encuentre tendido en una cama, lejos de su casa en el barrio La Alianza del municipio de Soledad.

Lo que desconoce es que es la tercera víctima de la pólvora en el departamento en lo que va de esta temporada de festejos y que su ojo derecho, vital para  sus sueños de goleador, no volverá  a funcionar igual.

“El miércoles no había alguna expectativa de que su ojo se pudiera recuperar, pero ya en la mañana de hoy los especialistas y los expertos manifiestan que es muy probable que la visión del niño se pierda o que termine severamente comprometida”, aseguró David Peláez,  secretario de Salud departamental.

Según el funcionario, lo más reciente que reportan médicos y especialistas es que la lesión que tiene el niño en su ojo derecho es muy probable que sea irreversible y que pierda su función visual.

La angustia de sus padres la transmiten con la voz quebrada relatando los confusos hechos en los que el penúltimo de sus cinco hijos, terminó involucrado.

“Es que él acababa de comer, como las 7 de la noche se sentó en la terraza y una niña que iba pasando con su ‘Chispita Mariposa’  prendida no sé como, sin querer, la lanzó y una de las chispas cayó en el ojo de mi niño”, relató la madre.

Según Peláez, hasta el momento se han registrado tres quemados con pólvora en  los municipios, dos de los cuales son menores de edad.

Esa misma cifra la reporta el Distrito de Barranquilla que hasta la fecha registra dos adultos quemados y un menor.

“Esta situación nos lleva a una reflexión seria y a seguir insistiendo de manera permanente y sostenida de que el uso de la pólvora en nuestros menores es un elemento que atenta contra su vida, contra su seguridad”, dijo Peláez, para luego agregar que, “ninguna pólvora es inofensiva, toda la pólvora es absolutamente dañina y el caso de este pequeño es la  fiel prueba de ello”.

Según el padre del menor, esta situación lo tiene adolorido y confundido porque aún no logra entender cómo algunos padres siguen comprándole esos peligrosos elementos a sus hijos. “Todos los padres  tenemos que cuidar a los niños y no dejar que jueguen con pólvora, que tomen como ejemplo esto que estamos pasando ahora con nuestro hijo que puede perder la vista en su ojito”.

Yolanda Ruiz Pinzón, directora (e) Regional del ICBF en Atlántico, lamentó el hecho y anunció que abrirá las actuaciones administrativas necesarias para tomar las medidas de restablecimiento de derechos para el niño”, aseguró.

Pero estos hechos en que han resultado involucrados los niños del Atlántico, no terminan  con el drama del pequeño que sueña con rugir en los estadios del mundo como ‘el Tigre’ Falcao.

Descuido peligroso. A las once de la mañana del pasado miércoles en la finca La Risotada, ubicada en área rural de Sabanagrande, un par de niños de 7 años jugaban con un arma de fuego calibre 38 sin tener conciencia del peligro .

“Entendemos que fue un accidente ocurrido entre dos menores tal como nos comentó el mismo padre del niño. Otro menor de su misma edad tomó un arma que se encontraba, sin duda, al alcance de ellos y la triste situación terminó con uno de los menores herido en su rostro”, dijo Peláez.

Ayer desde el hospital de la Universidad del Norte ubicado en la calle 30,  Jorge Mendoza, coordinador de pediatría de esta entidad donde el menor fue remitido al mediodía del miércoles, entregó un parte médico donde indicó que en este momento el paciente se encuentra estable, fuera de peligro y a la espera de una cirugía.

“El niño presentaba una herida con arma de fuego en la región maxilar derecha, llegó en malas condiciones, fue estabilizado y adelantamos unos exámenes clínicos con lo que pudimos documentar que el paciente tenía una fractura del maxilar, afortunadamente sin ningún otro tipo de compromiso”.

Indicó que el siguiente paso fue programar una cirugía, pero que en términos generales,  el estado del paciente es “muy bueno afortunadamente”, aseguró el galeno.

Según Mendoza, al niño le espera una cirugía correctora  que está a cargo de un cirujano maxilofacial y posteriormente vendrá un periodo de recuperación y rehabilitación.

“Posterior a esto confiamos en que el niño se reintegre a sus actividades normales”, anotó.

Un pequeño de nueve años que perdió la visión en su
ojo derecho por causa de la pólvora y otro que a sus escasos 7 años resultó herido con arma de fuego, son motivos suficientes para encender las alertas entre los adultos.

Peláez insiste en que hay que asumir un mayor responsabilidad en el cuidado de los niños porque en fracciones de segundos, en un pequeño espabilar, podrían terminar enfrentándose a dolorosas situaciones, que podrían cambiar radicalmente el curso de sus sueños y de sus vidas.  Como el de estos dos niños que permanecen en el Cari y en el Hospital Universidad del Norte.

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