Barranquilla | EL HERALDO

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Barranquilla

Una ciudad sola, lista para ser paseada

Es la hora de salir a pasear por el Centro de Barranquilla. Aproveche, que solo por tiempo limitado seguirá despoblado de su ajetreo natural.El Centro suele ser una de las zonas más concurridas de la ciudad. Y es donde mejor se refleja el vacío parcial de las calles barranquilleras en estos días post-decembrinos.Los buses pasan vacíos, a velocidad de paseo, y de vez en cuando. Sin embargo trasladarse a cualquier punto de la ciudad toma menos de media hora, gracias a las vías desocupadas.Las persianas metálicas de muchos negocios siguen abajo.Apenas se ve un promedio de un vendedor estacionario por cuadra en el Centro. En otros meses, las aceras son atravesadas por carretillas, y cubiertas de alfombras de baratijas.Los andenes están descansando de la terrible pisoteada que sufrieron en diciembre por las comparsas de gente gastándose las primas navideñas.No está completamente abandonado. Algunos como Ernesto Palacio, 81 años, lo siguen caminando a diario para comercializar sus productos.“Está bastante bajita la llegada de gente. Pero cuando las fiestas pasan, ya la cosa cambia”. Ernesto es un chocoano que se instaló en el barrio Carrizal hace más de 30 años. Tiene 7 hijos,que alimentó vendiendo cepillos y tiza china.“Enero es siempre así. La gente baja la guardia. Está de vacaciones, en sus pueblos”, añade Manuel Gustavo Feria, que viene pasando por un lado del mesón que tiene Ernesto.Ahora, Manuel puede empujar con mayor fluidez su negocio ambulante. Un carrito de supermercado en el que carga 11 termos de tinto.“Esto se viene a componer por allá la otra semana”, dice Manuel. Con componer se refiere al regreso masivo de sus compradores de tintos; el retorno de la inundación de peatones al centro; la disminución de la posibilidad de pasear tranquilamente por sus calles, recientemente remodeladas.“Los clientes llegan casi cada media hora. Se siente que los comerciantes se fueron de descanso para sus regiones”, dice, Carlos Santamaría, quien vende toneles de papel en el establecimiento Dispacentro.El vacío de Barranquilla la asemeja a una especia de metropoli del Caribe colombiano.Gran cantidad de su población proviene de municipios circundantes, o capitales como Santa Marta, Cartagena, Valledupar, Sincelejo o Montería. Estudiantes o ejecutivos. Pronto volverán por montones a comprar y vender y negociar el pan de cada día, en ese basto y turbulento espacio público.Hoy, desértico, parece el set de un pueblo del lejano oeste hollywodense. En el que no vuelan matojos rodantes, sino una que otra bolsa plástica.Pero pronto estará atiborrado otra vez. Las casas envejecidas de arquitectura republicana, los grandes portones y balcones serán solo un telón de fondo, para las convulsiones mercantiles de la ciudad.Por Iván Bernal MarínTwitter: iBernalMarin

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