Una nueva muerte de un miembro activo de la Policía Nacional deja de luto a otra familia del departamento del Atlántico.
Se trata del patrullero Julián David Benítez Zárate, de 19 años de edad y nativo del municipio de Usiacurí, quien fue hallado muerto la noche de este miércoles 13 de mayo en la antigua sede de la Policía Metropolitana de Bogotá, ubicada en la localidad de Los Mártires.
El reporte interno de la institución armada indicó que a eso de las 8:00 de la noche el joven reclamó su armamento para “desplazarse a la Casa de Nariño a prestar el servicio de seguridad del primer turno”.
Sin embargo, de acuerdo con el parte, Benítez Zárate ingresó al baño de la unidad policial antes de la formación (la cual se realiza a las 8:15 p m.), y allí se dispara, causándose la muerte instantáneamente”.
Tras la detonación, compañeros uniformados del joven entraron al lugar y se toparon con su cuerpo en el piso, pero al notarlo sin signos vitales, siguieron los protocolos ordenados por un capitán, quien fungía como oficial a cargo.
El caso fue asignado al Cuerpo Técnico de Investigación Criminal, CTI, de la Fiscalía General de la Nación.
A través de una comunicación difundida a medios, la Policía Nacional confirmó que “se inició una investigación disciplinaria por parte de la Inspección General y la indagación preliminar por Justicia Penal Militar”, tal y como ordenan los lineamientos internos de la institución.
Así mismo, detalló que se dispuso de un “acompañamiento integral a la familia del patrullero” y expresó su “solidaridad a sus seres queridos, amigos y compañeros”.
Hay que mencionar que el miembro del Grupo de Operaciones Especiales, GOES, tenía al menos 12 meses en la Policía Nacional y su formación la realizó en la Escuela de Policía Antonio Nariño, en el municipio de Soledad.
Al parecer, el joven solo tenía unas horas de haber llegado a la ciudad de Bogotá luego de pasar unos días de descanso en su natal Usiacurí.
Caso de la teniente Marciales
La muerte de este joven patrullero de la Policía Nacional ocurre doce días después del caso de la subteniente barranquillera Jenyfer Alexandra Marciales Londoño, de 35 años, quien fue hallada sin vida el pasado sábado 2 de mayo, en extrañas circunstancias, en la Estación de Policía de la isla de Providencia.
De acuerdo con el reporte policial, la oficial fue encontrada con un impacto de bala y un arma de fuego que yacía a su costado, en una escena dentro de la misma estación de Policía que ella comandaba.
Hoy su familia afirma que existen dudas sobre la teoría de suicidio y pidieron que su caso sea investigado en la capital del país.
David Felipe Sánchez, representante de la familia de la uniformada, quien aseguró que existen elementos que generan incertidumbre frente a la hipótesis inicial de un presunto suicidio planteada tras el hallazgo del cuerpo sin vida en Providencia.
En entrevista con EL HERALDO, el jurista explicó que, aunque inicialmente las autoridades informaron a los familiares que la muerte correspondía a un suicidio, el avance de las conversaciones con allegados y algunos aspectos conocidos dentro de la investigación han abierto nuevas líneas investigativas.
“Actualmente, con lo que se ha logrado conversar con la familia y con lo que fluye dentro de la investigación, se generan dudas que podrían inclinar nuevas hipótesis para determinar si verdaderamente se trata de un suicidio o de un homicidio”, manifestó Sánchez.
El representante judicial aclaró que por ahora no existe una conclusión oficial sobre lo sucedido y que será el dictamen de Medicina Legal el que permita esclarecer aspectos clave dentro del caso.
“Ni siquiera la Fiscalía General de la Nación puede entregar una certeza hasta que exista una prueba científica concluyente y se desarrolle de manera transparente el programa metodológico de investigación”, indicó.
Otro de los elementos que rodean la investigación corresponde a los presuntos episodios de acoso laboral y violencia de género que, según allegados, habría enfrentado la subteniente dentro de la institución.
De acuerdo con Sánchez, sí existen señalamientos hacia una persona específica mencionada por la familia, aunque advirtió que aún es prematuro atribuir responsabilidades.
“Sí existe un señalamiento relacionado con presunto acoso laboral o violencia de género, pero no se puede aseverar que esa sea la única hipótesis relacionada con la muerte de Jennifer”, expresó.
El abogado también confirmó que la familia sostiene que la joven habría puesto en conocimiento de superiores algunas situaciones que venía enfrentando e incluso habría solicitado ayuda institucional.


