El ambiente estaba tenso ayer en el hotel Windsor de Barranquilla. Un aura fúnebre alcanzó a impregnar el semblante de los empleados administrativos y del cuerpo de seguridad luego de que el establecimiento, ubicado en la calle 84 No. 46-07 del barrio Altos de San Vicente, se convirtiera en el escenario de una trágica muerte. Según el reporte de la Policía, eran las 3:46 de la madrugada cuando el estadounidense John Wilkel Zachary cayó desde la azotea, en el séptimo piso del hotel, en condiciones que aún no han sido esclarecidas. Lo que probablemente no se esperaban los trabajadores del hotel es que, tiempo después de haber ingresado, el norteamericano habría empezado a recorrer los pasillos semidesnudo y en estado de alteración. Relata el general Ricardo Augusto Alarcón Campos, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, que la mujer que acompañaba a John se habría asustado tanto del estado del hombre que decidió dar aviso a miembros del cuerpo de seguridad del mismo. Ante la situación, los trabajadores del hotel habrían solicitado la presencia de uniformados de la Policía Metropolitana de Barranquilla, quienes al llegar, en compañía de paramédicos, auxiliaron al hombre. 'Esta persona estaba muy exaltada en el momento en que era atendido', afirmó el general antes de decir que el sujeto se les escapó de las manos para terminar encontrándose con la muerte. 'Él sale abruptamente, se desplaza a la terraza del hotel y allí cae. No sabemos si se lanzó voluntariamente, debido a la oscuridad. Simplemente cae', explicó el general. Asimismo, informó la Policía que la víctima habría fallecido en el lugar de los hechos; sin embargo, intentaron socorrerlo y lo llevaron a la Clínica Reina Catalina, a donde llegó sin signos vitales. A pesar de que los familiares se negaron a dar amplias declaraciones del caso, cercanos al fallecido afirmaron que él 'no estaba aquí de vacaciones'. Este medio conoció a través de una fuente confidencial que Wilkel Zachary era filósofo y se habría retirado del mundo laboral para dedicarse a la escritura. El hoy difunto habría llegado a la ciudad hace aproximadamente dos años, tras empezar una relación con una mujer barranquillera que conoció en los Estados Unidos. Según la fuente, la esposa de John y madre de sus dos hijos sería Margarita Barraza, pariente de Helís Barraza, rector de la Corporación Universitaria Reformada, institución en la que Wilkel Zachary se desempeñó como colaborador del Instituto de Idiomas en el año 2017, sin tener vinculo laboral directo. Asimismo, se pudo constatar que en 2018 Wilkel Zachary estuvo vinculado con el Colegio Americano de Barranquilla durante un mes como parte de una pasantía en el Departamento de Inglés. Allí se desempeñó como docente y colaborador del departamento, según informó el colegio, pero se desconocen las razones por las que dicha pasantía duró tan poco tiempo. Por otro lado, se conoció que a pesar de tener a su familia en Barranquilla, el cuerpo de John Wilkel Zachary sería repatriado a Estados Unidos para las exequias y su posterior sepultura en la ciudad costera de Milwaukee. Durante la espera, los periodistas pudieron constatar la presencia de al menos ocho miembros de inteligencia de la Policía Nacional que iban tras las pistas del caso.