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A las 6 en punto de la mañana del pasado martes, la tractomula de placa RDH942, de la empresa Tuboplast S.A.S. cargada con un contenedor de 24 toneladas de polietileno lineal (990 bultos), avaluados en 94 millones de pesos, partió de un parqueadero ubicado en Barranquillita rumbo a sus instalaciones en la calle 41 con carrera 51, del Barrio Abajo.

El recorrido transcurría en total tranquilidad hasta que el conductor ganó los primeros tramos de la Avenida del Río.

De súbito un taxi tipo ‘zapatico’ a toda velocidad y en una maniobra riesgosa interceptó la tractomula interponiéndose en su camino.

Del vehículo bajaron dos sujetos, uno de los cuales se ubicó enfrente del camión enseñando una gorra de uso privativo de la Policía haciéndole señas al conductor para que no continuara con su ruta.

El otro delincuente se acercó hasta la cabina en una actitud agresiva, en su mano portaba un revolver plateado, calibre 38 cañón recortado, que puso de inmediato en la cabeza del conductor.

'Bájese, no grite, no hable si no quiere morirse aquí mismo', increpó el delincuente al empleado mientras lo llevaba a rastras hasta la parte posterior del taxi.

Los detalles fueron dados a conocer por John Becerra, gerente operativo y socio de la empresa Tuboplas S.A.S.

De acuerdo con el relato de Becerra, el criminal hizo que el conductor se acostara en las sillas de la parte posterior del vehículo manteniéndole todo el tiempo el cañón del revolver en la cabeza.

Mientras el taxi se echó andar a toda velocidad llevándose al conductor, el otro delincuente subió a la tractomula, la hizo avanzar y tomó un rumbo desconocido.

Según Becerra, su empleado fue trasladado a través de un recorrido desconocido durante cerca de 30 minutos y en una zona enmontada el auto se detuvo.

Los criminales hicieron bajar al alterado conductor lanzándole improperios y amenazas.

'Vamos a darle ‘piso’ a este... vamos a matar a este… ', mientras el alterado conductor suplicaba porque le respetaran la vida.

Pasados cerca de 20 minutos uno de los delincuentes recibió una llamada a su teléfono móvil donde le indicaron que la operación ya estaba lista, y los sujetos abandonaron en la zona enmontada al conductor.

Solo y desorientado, el chofer logró deshacerse de las cintas con las que estaba amarrado y caminó por la zona desconocida hasta ubicar un Centro de Atención Inmediata de la Policía y a través de los agentes se enteró que se encontraba en el municipio de Galapa.

Tiempo después, agentes de la Sijín llegaron hasta el CAI y transportaron al conductor hasta su empresa en Barranquilla.

Paralelamente, uniformados de la Policía habían hallado la tractomula abandonada en la Vía 40 con calle 80, despojado completamente de la mercancía que llevaba en su interior.

'Eran como las 9 a.m., pusimos el denuncio en la Sijín. El conductor ayudó a que hicieran los retratos hablados de los delincuentes y nosotros estamos ofreciendo una gratificación a los que faciliten información', sostuvo Becerra.

En concepto de Becerra los delincuentes tuvieron que contar con una logística organizada para bajar la mercancía en tampoco tiempo. 'Se necesita como mínimo un montacarga y más de tres ‘coteros’ para evacuar esta mercancía tan rápido', dijo.

Investigadores de la Policía ya se encuentran al frente de este caso y están tras la pista de los delincuentes a los que identificaron como piratas terrestres.