En febrero de 2026 se registró el nivel más bajo en la producción de gas para ese mes desde 2009, lo cual está llevando a Colombia a un mayor déficit, y en consecuencia, a una mayor necesidad de importaciones. Cabe señalar que el país necesitó gas proveniente del exterior para satisfacer la demanda de hogares, pequeños comercios y gas vehicular desde diciembre de 2024.
Según un informe de Corficolombiana, la importación de gas permitió sortear la situación, con el apoyo de SPEC —la única planta regasificadora del país—, que sostuvo el suministro. Las importaciones pasaron de menos del 3 % (2015–2023) a más del 23 % en el primer trimestre de 2026.
Además de ser más costoso, Corficolombiana dice que se suma una limitación estructural de capacidad: el país depende de una sola infraestructura, SPEC, cuya capacidad (465 MPCD) fue concebida como respaldo para generación térmica, no como fuente estructural de abastecimiento.
“La urgencia, por tanto, debe centrarse en ampliar y diversificar la capacidad de importación de gas. Aunque el sector empresarial ha acelerado iniciativas como la ampliación de SPEC, Puerto Bahía y el Pacífico en 2026, y La Guajira y Coveñas en 2027 —que podrían cubrir más del 50% de la demanda nacional proyectada—, el principal desafío es viabilizar esta expansión. Actualmente, estos proyectos enfrentan cuellos de botella regulatorios y requieren un acompañamiento institucional efectivo”, manifestaron.
Añaden que una mayor capacidad de importación no será suficiente por sí sola: debe ir acompañada de una expansión paralela de la infraestructura de transporte. Sobre ello, indicaron que el Sistema Nacional de Transporte ha garantizado históricamente el abastecimiento con altos niveles de confiabilidad, sin embargo, la nueva geografía de la oferta, más concentrada en puntos de importación, exige ajustes y ampliaciones para asegurar que el gas pueda movilizarse eficientemente hacia los centros de demanda en el interior del país.
“Incluso así, podría no ser suficiente, ante el riesgo creciente de un fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026, que elevaría la demanda, superando en más del doble la capacidad adicional de 2026 y absorbiendo cerca del 90% de la oferta prevista para 2027”, sostiene Corficolombiana.
Aunque la tarea más relevante es desarrollar nueva oferta doméstica, manifestaron que ello todavía tomará tiempo. “Sirius depende de 122 consultas previas y del cumplimiento de múltiples hitos regulatorios, socioambientales y de infraestructura, por lo que, incluso en un escenario optimista, entraría en operación hacia 2029–2030. Otra alternativa relevante es la importación desde Venezuela, aunque también enfrenta alta incertidumbre y hoy no puede considerarse una solución de corto plazo”.
Concluyen diciendo: “Hemos insistido en la necesidad de que Colombia adelante una estrategia de “remontada” hacia 2030, donde uno de los ejes prioritarios es la soberanía energética, particularmente en gas. Esto implica separar lo urgente de lo importante: la prioridad inmediata debe ser fortalecer la capacidad de regasificación que habilite una mayor importación de gas, mientras se avanza en lo importante de abrir nueva oferta doméstica y otras alternativas como Venezuela”.


