Los bancos colombianos se enfrentan a dificultades en cuanto a sus ganancias y la calidad de sus activos después de que el Gobierno aumentara el salario mínimo en un 23 %, según la agencia calificadora Fitch Ratings.
En un análisis suministrado a EL HERALDO, recalcó que el aumento de los costes crediticios y el debilitamiento de la capacidad de pago de los prestatarios presentan riesgos a la baja que podrían intensificarse a lo largo de 2026.
“Un aumento del salario mínimo del 23 % se sumaría a los retos de la inflación y los tipos de interés, lo que lastraría el crecimiento”, indicó Fitch.
Recordaron que el banco central ha subido recientemente los tipos de interés oficiales en 100 puntos básicos, y los mercados de bonos locales apuntan a una inflación de equilibrio para 2026 de alrededor del 6 % y unos tipos de interés oficiales de alrededor del 11 %. También resaltaron que el aumento de los tipos está elevando los costes de financiación de todo el sistema, intensificando la competencia por la financiación y ejerciendo una mayor presión sobre los márgenes.
“Es probable que los bancos experimenten una compresión del margen de interés neto, ya que los costes de financiación aumentan más rápidamente de lo que pueden reajustar el precio de sus carteras de activos. Esta presión podría poner en peligro la recuperación de la rentabilidad que muchas instituciones habían comenzado a lograr tras la aplicación de los requisitos del coeficiente de financiación estable neta y otras dificultades normativas que habían empujado a algunos bancos a registrar pérdidas”, socializaron desde la agencia.
Afirmaron que el aumento del salario mínimo podría impulsar temporalmente el consumo y el gasto con tarjetas de crédito, lo que favorecería el crecimiento de las exposiciones de consumo sin garantía, como los préstamos personales y el crédito renovable.
Sin embargo, indicaron que esto se produciría en un contexto de inflación y tipos de interés aún elevados, lo que supone una carga para la capacidad de pago de los hogares. “Incluso con criterios de suscripción conservadores y un apetito de riesgo disciplinado, el crecimiento más rápido de las carteras sin garantía, que ofrecen mayor rendimiento pero son más arriesgadas, podría traducirse en mayores pérdidas si las condiciones económicas se debilitan y la capacidad de reembolso se deteriora”.





















