La economía de Colombia presentó un crecimiento de 2,6 % en todo 2025 en relación con el 2024. Así lo reveló el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) con los resultados del Producto Interno Bruto (PIB).
El resultado, según la entidad, se ubicó por debajo de la previsión del mercado, incluso del Gobierno, pues los analistas en su mayoría anticipaban una variación de entre el 2,8 % y el 3,1 %, producto de la mayor demanda de los hogares.
En ese sentido, diferentes gremios empresariales se pronunciaron frente al tema. Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, dijo que el freno de la inversión empresarial se explica principalmente por la creciente incertidumbre generada por una errática política económica y por la rampante inseguridad jurídica.
“Es claro que el cambio permanente en las reglas de juego, que en el arranque de este año se ha acentuado, no permite tomar decisiones de inversión con alguna certeza. El panorama económico, al menos para el primer semestre, se torna cada vez más nublado”, recalcó Cabal.
Por su parte, Guillermo Herrera, presidente de Camacol Nacional, remarcó que el empleo aumenta, sí, pero en buena parte desde la informalidad y con baja productividad.
“La economía necesita encender el otro motor: reactivar la inversión privada con estabilidad y reglas claras. Recuperar la vivienda no es un asunto sectorial; es una decisión estratégica de país. La construcción encadena 34 subsectores económicos, moviliza capital privado, dinamiza la producción nacional y genera empleo formal en todo el territorio. El rumbo que se defina en los próximos años determinará si seguimos creciendo a punta de consumo o si apostamos por inversión, formalidad y productividad. La vivienda debe estar en el centro de esa elección”, socializó Herrera.
María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, expresó que aunque el PIB crezca siempre es bienvenido, pero no podemos conformarnos.
“No es un giro estructural, no es suficiente ni sostenible. Si el motor sigue siendo consumo y gasto público, con inversión débil y manufactura apenas reaccionando, el crecimiento se agota. Necesitamos pasar de intermediación a transformación: reindustrializar, agregar valor, innovar e internacionalizar. Y, sobre todo, darle viabilidad al sector empresarial. Hoy vemos más maquillaje que cirugía”, indicó.
Entre tanto, Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, fue enfático en decir que lo más preocupante es el comportamiento de la inversión, que cayó 2,9 % en el último trimestre y se ubicó en su nivel más bajo como porcentaje del PIB en dos décadas: 16 % del PIB.
“Como lo he advertido en ocasiones anteriores, si el país no logra elevar su tasa de inversión por encima del 20 % del PIB, seguirá atrapado en una senda de crecimiento inferior al 3 % anual, un ritmo insuficiente para cerrar brechas sociales y sostener un proceso robusto de desarrollo económico”, expresó Mejía.




















