El presidente del centro de pensamiento económico Anif, José Ignacio López, expuso su preocupación con un tema clave para todos los colombianos que comenzará a debatirse a partir de este 1 de diciembre , y es el salario mínimo para 2026.
Más allá de que se han formulado diferentes propuestas tanto del Gobierno nacional como de centrales obreras y empresarios, al presidente de este centro de pensamiento le preocupa mucho el bajo dato de productividad laboral, pero sobre todo que no exista una representación del sector informal para esta mesa tripartita. Y lo que le resulta también preocupante son las visiones tan diferenciadas que se han conocido, y todo de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2026.
¿Cuáles son esos cuellos de botella que han visto desde Anif frente a la discusión del salario mínimo que arranca este 1 de diciembre?
Lo hemos dicho en varios escenarios y es que la negociación del salario mínimo debería ser una discusión técnica. Estructuralmente nos preocupa que en esa discusión tripartita siempre falta una representación del sector informal, es decir, lo hemos dicho de manera coloquial, a esa mesa le falta una pata, y es buena parte de los trabajadores colombianos que no son formales.
Y de manera coyuntural nos preocupa que se entienda que la negociación del salario mínimo este año es una discusión preelectoral, y creo que deberíamos separar totalmente la discusión.
Claramente hay elecciones el año entrante, claramente hay visiones diferentes que se le presentarán al país, pero la discusión del salario mínimo debería estar regida por unos criterios técnicos en una conversación responsable, sabiendo que es una decisión que no solo va a afectar lo que pasa en 2026, sino que va a afectar de manera permanente cómo se configura el mercado laboral colombiano.
Ustedes habían dicho que la productividad laboral iba a ser baja, y quedó en 0,91 %, ¿con estas cifras, cómo cree que debe ser el incremento real del salario mínimo?
Uno esperaría que el punto de partida de negociación sea muy cercano a la inflación. Es decir, nosotros pensamos que va a cerrar en 2025 cercano a un nivel del 5,3 %.
El salario debe reconocer que hay una pérdida del poder adquisitivo y por eso es que la inflación está ahí. También la negociación debería reconocer que si los trabajadores somos más productivos, pues deberíamos apropiarnos o ser remunerados por esas ganancias de productividad.
Los criterios técnicos apuntarían a un aumento del salario mínimo de un solo dígito, sabiendo que el Gobierno y los sindicatos están hablando de incrementos de doble dígito.
¿Qué puede ocurrir si el salario mínimo crece mucho? Esto teniendo en cuenta las propuestas del Gobierno y los sindicatos.
Si el salario mínimo crece mucho, desafortunadamente muchos colombianos, que están en el rebusque, pues se van a quedar frente a esa línea aspiracional que es el salario mínimo. Entonces, hay argumentos para subir el salario mínimo, pero que sea de forma prudente.
Entonces, una negociación técnica tiene que sopesar las dos partes de la mesa, pero si volvemos a una discusión electoral, pues vamos a ignorar el hecho de que esto tiene repercusiones de mediano y largo plazo, y nos vamos a quedar con la tentación de tener un mensaje político para presentarlo y que sea llamativo para un momento electoral, pero que no considere, por ejemplo, ese tipo de efectos secundarios en los trabajadores informales del país.
Recientemente en un estudio de ustedes comentaban cuáles eran los sectores de la economía colombiana que generaban mayor informalidad, ¿cuáles son?
Para entender mejor la informalidad lo que hicimos fue calcular a un nivel detallado cuáles son las actividades que están generando más informalidad y nos encontramos cosas como, por ejemplo, las ventas informales de comercio, que es la actividad que más trabajo informal está generando en el país.
Estamos viendo también informalidad en el sector servicios, en el sector de transporte, en el sector de restaurantes, estamos viendo creación de empleo informal y es importante identificar esas áreas donde hay mucha informalidad para entender qué podríamos hacer desde el punto de vista sectorial para mejorar esas condiciones.
También hicimos el espejo de las 10 actividades que más empleo formal están generando y ahí identificamos el sector educativo, el sector salud y en el sector agropecuario y en particular el sector floricultor.
Son sectores que están impulsando esa creación de empleo formal y tenemos que aprender cuáles son esas razones que podríamos tratar de aplicar en otros sectores para crecer la formalidad en el país.
Este año el 78,4 % de los trabajadores se ganan menos de un salario mínimo. Y ¿quién se sienta en la mesa de negociación sobre el salario mínimo a abogar por esas personas?
Una discusión no técnica del salario mínimo para el próximo año puede hacer que ese porcentaje se afecte negativamente.
Debemos preocuparnos por la informalidad, por la protección de los trabajadores (pensión), pero también porque sabemos que los sectores informales tienen una productividad muy baja, y la fuente de crecimiento económico es la productividad.
Estamos teniendo un mayor número de colombianos que entran a la formalidad, pero no hay estabilidad. Los trabajos formales no están siendo tan permanentes.





















