Ante la posible puesta en marcha de la técnica de fracturación hidráulica o fracking en Colombia, que comenzaría con proyectos piloto, la Contraloría General de la Nación hizo una serie de recomendaciones que van desde la articulación de las entidades involucradas hasta el análisis del impacto ambiental en las regiones.
Las conclusiones de un informe sobre los riesgos y afectaciones ambientales del fracking, publicado por la Contraloría, indican que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) adjudicó bloques para la exploración y producción de Yacimientos No Convencionlaes (YNC), en la Ronda 2014, 'sin tener un marco regulatorio ambiental ni el conocimiento básico que permitiera definir restricciones ambientales sobre la implementación del fracking'.
De acuerdo con el ente de control, esto genera riesgos ambientales y podría dar pie a futuras reclamaciones o desistimientos por parte de los titulares. Esta situación evidencia la falta de coordinación entre las instituciones relacionadas con la implementación, dice la Contraloría.
Recomienda levantar una línea base ambiental detallada para gestionar los riesgos ante un eventual desarrollo de la exploración y explotación de los YNC en las cuencas sedimentarias del Valle Medio del Magdalena y Cordillera Oriental.
La Contraloría afirma que la caracterización de los componentes sismotectónicos y de geología estructural deben tener un muy buen nivel de detalle para valorar mejor la vulnerabilidad del recurso hídrico superficial y de acuíferos.
Señala que el fracking requiere el consumo de volúmenes considerables de agua, en promedio unos 14.500 metros cúbicos por pozo. Recomienda analizar bajo la óptica regional los eventuales conflictos por el uso de agua en los lugares en donde se pretende implementar.
El ente de control también señala que 'los costos ambientales y sociales derivados de la eventual implementación de la técnica han sido insuficientemente estudiados, por lo que resulta indispensable tomar precauciones adicionales y preparar adecuadamente la institucionalidad responsable del control y vigilancia de esta actividad, cuyos resultados pueden ser catastróficos e irreversibles'.
A finales de 2018, la Contraloría ya había solicitado al Gobierno suspender la implementación del fracking.
Avanzan pilotos. Por su parte, la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros (Campetrol) indica que el fracking es un vehículo para la sostenibilidad macroeconómica del país y destaca la solidez de la normatividad y regulación existente. El gremio que lanzó un libro sobre el tema, reitera la importancia de avanzar con los proyectos piloto propuestos como uno de los retos y desafíos del sector petrolero colombiano.
Germán Espinosa, presidente de Campetrol, dijo que el gremio invita a avanzar con los pilotos propuestos de manera abierta y transparente, para tener las mejores bases para la toma de una decisión fundamentada en criterios científicos, técnicos, ambientales, sociales y económicos.
'No podemos descartar una fuente de recursos sin conocer su potencial y los posibles impactos de su implementación. Por eso los pilotos propuestos son claves. Son herramientas para una decisión acertada', sostuvo Espinosa.
Dice que el aprovechamiento de los YNC con el fracking, es una de las pocas opciones viables, a corto plazo, para evitar perder la autosuficiencia petrolera.





















