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Golpe duro. Titanes de Barranquilla anunció oficialmente su retiro del baloncesto profesional colombiano, marcando el cierre —al menos por ahora— de una de las etapas más exitosas en la historia de la disciplina en el país.

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A través de un comunicado dirigido a la opinión pública, el club confirmó que, en Asamblea General de Accionistas, se determinó por unanimidad no continuar participando en la liga profesional. La decisión responde, según explicaron, a la falta de garantías y motivaciones para seguir invirtiendo mientras el baloncesto colombiano permanezca bajo la actual dirigencia de la Federación Colombiana de Baloncesto.

El equipo barranquillero fue enfático en señalar que su postura no obedece a un distanciamiento con la ciudad, sino a diferencias directas con el ente federativo. En ese sentido, Titanes optó por desafiliarse voluntariamente, liberando la ficha de Barranquilla para que nuevos inversionistas puedan presentar proyectos ante la Federación.

Pese al retiro, la institución dejó un mensaje claro: su identidad no está en negociación. La marca Titanes no será vendida, y sus accionistas ya trabajan en los próximos pasos para mantener vivo el legado de un club que dominó el baloncesto colombiano durante años.

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Y es que hablar de Titanes es referirse al equipo más laureado del país en tiempos recientes. Nueve títulos profesionales, un subcampeonato y un destacado tercer lugar en la Liga Suramericana de Baloncesto respaldan una trayectoria que marcó una época y elevó el nivel competitivo del torneo local.

En su pronunciamiento, el club también hizo referencia a sanciones que calificó como “injustificadas y sin precedentes”, asegurando que estas no se aplicaron de manera equitativa a otros equipos en situaciones similares. Bajo ese contexto, Titanes manifestó que no existen condiciones justas para competir, razón que terminó inclinando la balanza hacia su retiro.

Lejos de escalar el conflicto, la organización aseguró que su intención es cerrar el capítulo sin profundizar las divisiones en el baloncesto colombiano. Incluso, desearon éxitos a la Federación en los torneos venideros, en un gesto que busca bajar la tensión en medio de la controversia.

Sin embargo, la puerta no está completamente cerrada. Titanes dejó abierta la posibilidad de un eventual regreso, condicionado a un cambio estructural en la dirigencia del baloncesto nacional. De darse ese escenario, el club no descarta iniciar gestiones para recuperar la ficha de Barranquilla y volver a las canchas.

Por ahora, el telón cae para un proyecto que transformó el baloncesto colombiano, construyó identidad y dejó una huella imborrable en la afición. Barranquilla se queda sin su gigante, pero con la esperanza de que, en algún momento, Titanes vuelva a levantar el vuelo.