Cultura

Competentes y empoderadas: el folclor sí es cosa de mujeres

Siete exponentes de la música del Caribe narran cómo se abren paso en un género en el que el machismo ha intentado frenar su golpe de tambor.

He venido de muy lejos, he venido pa’ quedarme. El valor de mis ancestros lo heredé yo pa’ curarme. El poder de mi rosario con el que te canto ahora, oraciones protectoras pa’ todas las cantadoras (…)”. Agitando las maracas y al son del tambor, Orito Cantora, de la Red de Tamboreras, marca el ritmo de su canción feminista.  

Como en el caso de Orito, el folclor se ha convertido en el escenario que le ha permitido a varias mujeres alzar la voz, usar sus manos para tocar por sus derechos y llevar el mensaje social de que ellas sí son competentes. 

La lucha es en pro del reconocimiento de sus talentos y en contra de quienes visionan a la mujer únicamente bajo el brazo protector del hombre, delicada, frágil e incapaz de hacer actividades por fuera de los cuidados del hogar.

Siguiendo esta línea, siete folcloristas del Caribe colombiano que han sido galardonadas en festivales fuera y dentro del país contaron cuáles son los retos a los que se han enfrentado a lo largo de su trayectoria musical, para enaltecer el arte y derrotar con cantos y tambor los prejuicios machistas.

“A las mujeres aún nos hacen faltan otros espacios de apropiación, divulgación y enseñanza”, Verónica Vanegas, cantante y gestora.
Red de Tamboreras y su canto por las mujeres

La Red de Tamboreras, compuesta por Grace Lascano, conocida como ‘Orito Cantora’ y Jennifer Meza, o ‘Jenn del Tambó’, han recorrido un camino de más de 20 años en el que han mostrado su arte pero también que son capaces de hacer “cosas de hombres” como tocar un tambor. 

Jenn es de Barrancabermeja, Santander, ciudad portuaria bañada por el río Magdalena. Aunque nació en tierra distinta al Caribe colombiano, su alma se quedó en Barranquilla.

El tambor la llamó a los 10 años, pero personas a su alrededor se opusieron a que hiciera algo que, en esa época, no era bien visto para las niñas. 

“Yo tenía 10 años cuando le dije a mi profesor del colegio que quería tocar el tambor y me dijo que ese instrumento no lo tocaban las niñas. Desde ahí empezamos ese proyecto de hacer resistencia en mi comunidad, en el barrio donde yo vivía, que era una zona de violencia en Barrancabermeja y donde estaba la organización femenina popular que lleva años en la lucha contra el conflicto”, le dijo la artista a EL HERALDO. 

En la actualidad, Jenn es la única mujer que ha ganado en la categoría de Tamborero en el Festival de Gaitas de Ovejas, Sucre, y junto a Orito Cantora enseñan a mujeres de todo el mundo a tocar el tambor de forma gratuita.

El dúo de mujeres refleja sencillez y comodidad a la hora de vestir. Sus atuendos no son una pollera, un turbante o un vestido largo propio de cualquier danza tradicional. Ellas optan por usar pantalones y camisetas que les aportan relajación y versatilidad al momento de desplazarse con los tambores y demás instrumentos para las presentaciones. Claramente el papel de las mujeres en el folclor va más allá de la ropa para la Red de Tamboreras. Su “lucha también” surge porque muchas veces, como ellas lo afirman, no creen en sus propias capacidades. 

“Tenemos esa duda aún, así que ya estamos en ese proceso de construcción y tejiendo nuevamente. Existe ese miedo de hacer cosas y no está mal tener miedo, pero debemos tener el coraje de hacerlo”, aseguró Orito Cantora.

La voz sensible de la cantadora Lina Babilonia

La cantadora de María la Baja partió de su tierra a Barranquilla hace más de 25 años. En la actualidad interpreta todos los ritmos del Caribe colombiano, sobre todo bullerengue, fandango de lengua y la chalupa, propios del lugar que la vio nacer. 

Lina hace honor a su folclor de los pies a la cabeza. Como buena bullerenguera no puede faltarle su atuendo: una pollera blanca y blusa con arandela que acompaña con un turbante en su cabeza y accesorios coloridos que exaltan su belleza y femineidad. Su voz no necesita micrófono, sube y baja a su antojo.

Por ejemplo, mientras interpretaba a cappella un verso en medio de la entrevista, las personas que pasaban por el lugar se acumularon para escucharla cantar. Una niña que salía de su quimioterapia no dudó en decirle cuánto la admiraba y que algún día quería ser como ella. Los ojos de Lina se aguaron y la voz se le quebrantó. Esa sensibilidad es la misma que le aporta a su folclor. 

“Nosotras las mujeres somos felices y más cuando cantamos, somos más sensibles y eso no quiere decir que los hombres no lo sean. Las mujeres tenemos esa picardía y amor que se aflora por cualquier cosa. Somos más dedicadas y amorosas y eso se ve reflejado cuando hablamos de la música, todo sale de nuestro corazón, cada pedacito de nuestro cuerpo funciona con base en eso, en los movimientos, en la forma de interpretar, porque sientes que necesitas darle a conocer al mundo lo que tú haces y te entristeces cuando realmente no lo valoran”.

Para la cantadora, el reto ahora en el folclor es seguir luchando por la difusión de la música, bien sea en emisoras u otros escenarios. “Todo es más difícil porque somos mujeres, pero las que estamos en el folclor es porque lo amamos y queremos seguir difundiéndolo. El tema es buscar los espacios y lugares de enseñanza y afianzamiento de lo nuestro”, afirmó.

Pabla Flóres y el canto que inspira a su pueblo

‘La Payi’, como la conocen en las tarimas, se abrió paso hace 14 años en el folclor. Con conocimientos empíricos ha tomado la bandera del bullerengue en la Costa. 

Pabla Flóres, cantautora y gran exponente del género, es propia del municipio de María la Baja, Bolívar. La mujer de 66 años entona sus melodías con olor a campo y preserva el fuerte componente cultural afrodescendiente de su pueblo natal.

Su inspiración es amplia. Desde su cotidianidad encuentra un mundo de elementos para componer letras. 

Sin dudarlo, señala que apenas hace unos cuantos años “se le comenzó a dar crédito” a estas manifestaciones culturales. “Vemos muy poco interés hacia este género”, agrega. 

También es común encontrar dentro de la sociedad la constante de que las mujeres se cohíben por el imaginario de que el “folclor no da para vivir”. Heredó el amor por el bullerengue de su madre, Eulalia González, quien tiene una escuela de formación integral con su nombre y que lidera Pabla. 

De su progenitora aprendió que ser mujer no la imposibilitaba en nada, y que truncar sus sueños por comentarios de terceros no era una opción.

Con la suficiente madurez artística ha encontrado en este espacio un lugar propicio para promover la cultura y el arte en niños y jóvenes de su comunidad. Flóres también se ha convertido en una vocera de los habitantes de su pueblo. “Bullerengue para el mundo” es su lema.

Pabla Flóres cree que la mejor forma de difundir la música es compartiendo sus saberes y vivencias, por esta razón a las mujeres de su agrupación, ‘Pal Lereo Pabla’, les pide que continúen con esta herencia ancestral.

El pasado mes de octubre fue declarada como Mejor cantadora del Festival Nacional de Bullerengue de Necoclí, Antioquia, que en el 2020 llegó a su edición número 32.

“La divulgación se logra con apoyo, necesitamos más apoyos de los entes gubernamentales”, es el llamado que hace la matrona. 

Pabla es abuela, maestra, mujer del campo y artista. Su trabajo mantiene vivas las tradiciones de muchas generaciones de mujeres que con el canto narran la vida y con su liderazgo sostienen a sus comunidades.

Verónica y las Mujeres del Tambor

Junto a su esposo, el reconocido productor musical Juventino Ojito, crearon la Fundación Cuarto Verde de la que se desprenden distintos programas. Mujeres del Tambor por la Paz y la Reconciliación es uno de ellos. Explica que ahí se les enseña a mujeres en condición de vulnerabilidad y madres cabeza de hogar del sur del Atlántico a tocar diversos instrumentos, dándole prioridad al tambor. 

Verónica Vanegas es una artista del folclor con una trayectoria de más de 20 años. La barranquillera ha alzado su voz para propender por la igualdad de género y asegurando que “la diferencia en sí no existe como ejecutante, más bien somos un complemento en el que nosotras por ser creadoras de vida, madres, tenemos un papel diferente y damos una ternura, sensibilidad y capacidad de enseñanza”.

La artista barranquillera, a través de su proyecto social busca, además, que la sociedad caribeña entienda que el folclor es universal y atemporal, que no es necesario estar solo los cuatro días de carnaval empapado de los ritmos propios, sino que a través de la música pueden lograrse grandes cambios en la vida de las personas como en el de las Mujeres del Tambor. 

“Este proyecto me hizo cambiar y me hizo ver que no tienes que ser artista, no tienes que tener la mejor voz. Las mujeres con las que nos encontramos nos enseñaron que ellas quieren ser felices, que quieren aprender. Son mujeres que están en su casa y es muy lindo ver el empeño que le ponen y ver también a los hijos e hijas que sigan viendo a su mamá cogiendo un tambor y que lo puedan tocar. Nosotros fuimos a enseñar y ellas terminaron enseñándonos que el arte es para todos, es universal”, aseguró Verónica.

Ailan, la machera de Bozá

Un reto significa para ella pertenecer a una banda donde prevalecen los hombres. Ailan Wong es una de las gaiteras de la agrupación folclórica Bozá. Son tres los integrantes que componen el grupo: un guitarrista, un gaitero y una machera. Este último es el rol de Ailan dentro de la banda. Por paradójico que suene, ella es quien ejecuta la gaita macho, de ahí el término “machera”.

Narró que en todo su proceso, incluso desde niña, no se sintió oprimida por parte de sus hermanos o su padre. Ella es la viva representación de que la humanidad ha ido evolucionando y las “mujeres se han salido de los esquemas”.

La artista de 30 años lleva 18 de ellos en la industria. Creció en una familia musical que la impulsó a descubrir su inclinación por este instrumento de viento con el que tuvo desde el primer momento “un encuentro mágico”. 

Con su particular estilo, y gaita en mano derecha, sus dedos comienzan a danzar por el instrumento compuesto de caña. En su mano izquierda la acompaña una maraca que mueve con firmeza y sin perder el compás. A su aviso, entra su hermano Leang, que marca los tiempos y la sutil melodía con la gaita hembra. 

Se autocalifica como una influencia para otras generaciones de niñas y mujeres que quieren conocer de cerca el folclor. Para ella, el talento de las mujeres en la región “merece ser más conocido”.

Un paso agigantado significó para la machera convertirse en la primera mujer en ganar el título de Mejor Gaita Macho, reconocimiento otorgado en el XXXIII Festival Nacional de Gaitas Francisco Llirene, en Ovejas, Sucre, en 2017.

Dentro de su repertorio, Bozá fusiona música tradicional y del Caribe.

Martina Camargo, la matrona que rompió paradigmas en el folclor

Con la fuerza de su voz ahuyenta sus penas. 30 años de vida artística no han sido suficientes para cantarle a sus vivencias. Martina Camargo, cantadora de tambor oriunda de San Martín de Loba, se ha consagrado como una de las matronas de la música folclórica en el Caribe.

Su voz es acompañada por los golpes del instrumento de percusión. Ella con picardía también pone su baile en el show y levanta su pollera para marcar el ritmo de la pieza. Así se ve junto a su grupo en cada presentación. La destacada cantadora ha recorrido diferentes partes de Colombia representando la riqueza cultural de su tierra. 

Conocida como la ‘Sirena del Gran Magdalena’, Martina nació dentro de la “dinastía Camargo”, de ahí viene su vena artística. Aquella niña que soñó con ser cantadora lo logró. Reconoce que se quedó con las ganas de aprender a tocar un instrumento. “El hombre del Caribe es muy machista, en la generación de antaño decían que el tambor no era para las mujeres”.

Para las pasadas carnestolendas virtuales, sus coloridos trajes no representaban en lo absoluto sus sentimientos. Un profundo dolor por la reciente muerte de su esposo la embargó de tristeza. Sin embargo, se armó de gallardía y contó que “siempre puede con todo” porque es una “mujer fuerte”. Sus cantos los elevó al cielo la pasada Noche del Río, donde interiormente dedicó sus letras a su nuevo ángel.

Así como pone su ejemplo de vida, entiende que “la mujer ha roto paradigmas”. Desde su perspectiva “hoy no hay tantas pretensiones machistas como antes”. Admira a aquellas mujeres percusionistas y cantadoras que tienen participación en el folclor, que aunque es baja, poco a poco se han abierto espacios.

Como una mujer proyectada siempre ha mirado más allá y ha “escalado”. Resalta que es fundamental la divulgación para que las artistas se den a conocer.

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp
Convierta a El Heraldo en su fuente de noticias

Te puede interesar:

DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1. Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2. Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3. EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4. Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.