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A diez días de la primera vuelta presidencial, el panorama electoral comienza a mostrar movimientos decisivos. Aunque el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, mantiene una ventaja amplia en intención de voto, las nuevas mediciones revelan que el escenario de una segunda vuelta podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza para el oficialismo.

La más reciente encuesta de Guarumo y Ecoanalítica, divulgada por EL TIEMPO, confirma que Cepeda sigue liderando con el 37,1 % de las preferencias. Sin embargo, el dato que más llama la atención no es su ventaja en primera vuelta, sino el crecimiento sostenido del candidato Abelardo de la Espriella, quien se consolidó como el principal rival del petrismo en un eventual balotaje.

El abogado alcanzó el 27,5 % de intención de voto y logró tomar distancia frente a la senadora Paloma Valencia, que registra un 21,7 %. La diferencia entre ambos marca un giro importante en la recta final de la campaña, luego de varias semanas en las que ambos aparecían prácticamente empatados.

La encuesta, realizada de manera presencial en 85 municipios del país, también deja en evidencia el desplome del llamado “centro político”. Sergio Fajardo apenas aparece con el 3,2 %, mientras que Claudia López cayó hasta el 1,5 %, superada incluso por el empresario Santiago Botero, quien irrumpe por primera vez entre los cinco primeros lugares.

Pero el dato que empieza a inquietar al petrismo aparece en los escenarios de segunda vuelta. Según la medición, Iván Cepeda perdería tanto contra De la Espriella como contra Paloma Valencia.

Frente al candidato conservador, Cepeda obtendría un 40 % de los votos, mientras que De la Espriella alcanzaría el 43,6 %. La diferencia es estrecha, pero suficiente para mostrar que el voto opositor podría terminar unificándose alrededor de una candidatura fuerte anti-Petro.

Un escenario similar ocurre frente a Paloma Valencia. En esa eventual disputa, la senadora del Centro Democrático derrotaría a Cepeda con 44,8 % frente a 39,9 %.

La encuesta también evidencia un país altamente polarizado ideológicamente. El 34,2 % de los consultados se identifica con la derecha, frente a un 27,8 % que se declara de izquierda. Apenas un 12,6 % asegura sentirse de centro, mientras que uno de cada cinco ciudadanos afirma no tener afinación política.

Otro dato relevante es la caída progresiva del voto en blanco. Mientras en enero alcanzaba el 13 %, ahora se ubica en 6,1 %, reflejando que buena parte de los indecisos empieza a escoger candidato conforme se acerca la jornada electoral.

Cortesía
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