Colombia recibió de Ecuador al narcotraficante Luis Rolando Osorio Arévalo, alias Misón, quien está acusado de ser el jefe del grupo delincuencial Los Maruchos y pieza clave en la llegada de la banda criminal transnacional Tren de Aragua a Bogotá, informaron este miércoles las autoridades.
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La detención fue realizada en Ecuador a raíz de una notificación azul de la Interpol, lo que permitió la posterior entrega del criminal en el Puente Internacional de Rumichaca, principal paso de la frontera entre ambos países, tras dos años de investigación para su arresto.
Osorio Arévalo, catalogado como “narco invisible”, se hacía pasar por empresario del entretenimiento, lo que le permitió construir una red ilegal de establecimientos nocturnos que incluía bares, discotecas y hospedajes en la capital colombiana.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, aseguró que esta captura es uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado de la ciudad en los últimos años y resaltó que alias Mison era considerado un “mito en la delincuencia”.
Según la investigación, alias Mison fue determinante en el ingreso del Tren de Aragua a Bogotá, donde comenzó a operar en 2018 con el reclutamiento de migrantes para su entrenamiento y posterior vinculación a actividades ilícitas en sus establecimientos nocturnos, donde se cometieron torturas y asesinatos.
El comandante de la Policía de Bogotá, general Giovanni Cristancho, destacó el trabajo conjunto con las autoridades ecuatorianas y aseguró que Osorio fue “pionero” en el uso de hospedajes como centros de operación criminal.
Cristancho informó que el narcotraficante, que ahora se enfrenta a una condena de hasta 32 años, huyó hacia Ecuador en 2024 tras operaciones de la Policía colombiana y continuó con su actividad delictiva bajo la fachada de comerciante.
Alias Mison acumuló bienes por un valor de más de 20.000 millones de pesos (unos 5,5 millones de dólares), entre los que había fincas, discotecas, vehículos y propiedades a nombre de terceros, además de que llevaba una vida lujosa y excéntrica.
“Este no es un narcotraficante lejano. Es un criminal que movía la extorsión, el hurto y financiaba sicarios en Bogotá. Es responsable del dolor de muchas víctimas en la ciudad. Durante más de 10 años creó una verdadera máquina de crimen y violencia”, aseguró el secretario de Seguridad de la capital colombiana, César Restrepo.





















