El Heraldo
Los enfrentamientos entre pandillas en la ciudad han dejado varios muertos y decenas de jóvenes heridos. Archivo
Barranquilla

Pandillas, un fenómeno que inquieta a los barrios

Dos estudios coinciden en que en Barranquilla operan 255 grupos juveniles. El último informe del Distrito, de 2012, los cifraba en 109. Testimonio del expandillero Hansel Ruiz: “Las que más sufren son las madres”.

La lluvia, fenómeno que por lo general obliga a resguardarse, paradójicamente ha puesto al descubierto en Barranquilla una grave situación de violencia juvenil. Cada vez que se registra una precipitación sobre la ciudad, al menos en sectores del suroccidente y suroriente, jóvenes se citan en las calles para enfrentarse a puños, piedras, cuchillo y en peores ocasiones a bala.

Incluso, en videos de redes sociales ha quedado en evidencia que niños también hacen parte de las agresiones físicas. 

Estos choques, así como los diversos reportes de la Policía de Infancia y Adolescencia, son fiel muestra de que el fenómeno de las pandillas inquieta y afecta la seguridad en los barrios, y alertan sobre un aumento en la ciudad en los últimos años, como lo afirma Royman Amaya, director de ‘Va Jugando”, un programa dirigido a la mitigación de la conflictividad y violencia que integra la práctica del fútbol callejero y la atención psicosocial a jóvenes pertenecientes a pandillas.

El último estudio sobre el número de pandillas en la ciudad fue realizado en 2012 por la Alcaldía de Barranquilla, las universidades del Atlántico y del Norte, la Fundación Proceder Siglo 21 y la Policía Metropolitana, el cual identificó 109 pandillas, de estas fueron caracterizadas 95 ubicadas en las localidades Metropolitana, Suroccidente, Riomar y el Suroriente. (Ver gráfico).

Sin embargo, hoy parece que la realidad es otra, pues estudios realizados recientemente por el expersonero de Barranquilla, Arturo García Medrano, al igual que César Blandón Vanegas y Orlando Calderón Cúdriz, líderes cívicos, dan cuenta que en la actualidad existen alrededor de 255 pandillas en las cinco localidades de la ciudad.

 

Un caso reciente

El pasado 28 de marzo Yeison Alberto Alvarado Medina se encontraba con varios amigos en la carrera 9C con calle 95 del barrio Evaristo Sourdis. El joven de 18 años degustaba un mango biche sentado en un muro de concreto que tenía dibujado el nombre de la pandilla ‘Los Galácticos’ de la que hacía parte, según informó en su momento la Policía, al igual que sus familiares.

Hasta ese sitio llegaron dos hombres a bordo de una moto de la que el parrillero, sin bajarse de la misma, le propinó un certero tiro en la cabeza. Alvarado Medina fue llevado de manera inmediata hasta un centro asistencial, pero falleció horas después por la gravedad de la herida que sufrió. 

El móvil de los hechos, de acuerdo con la Policía Metropolitana, fue un presunto ajuste de cuentas entre pandillas del sector. 

 

Origen de las pandillas

De acuerdo con el estudio  de 2012 denominado Intervención sicosocial a jóvenes en situación de riesgo pertenecientes a pandillas en el Distrito de Barranquilla, entre las múltiples causas que dan origen a las pandillas aparecen de manera notoria la desintegración o disfuncionalidad familiar y la falta de oportunidades de formación e inserción laboral como consecuencia de la falta de políticas públicas que atiendan las demandas de los jóvenes. 

Adicionalmente, contribuyen a la agudización del problema la creciente presencia de bandas criminales emergentes que buscan cooptar (reclutar) a los jóvenes para el tráfico de drogas o para alguna de las múltiples expresiones de la delincuencia organizada: ‘boleteo’ de comerciantes, extorsión, fleteo, tráfico de armas, entre otras. 

“Parte de la responsabilidad recae también en la corrupción que campea en los sectores políticos y en el modelo de felicidad propuesto por la sociedad de consumo y que los jóvenes buscan alcanzar a cualquier precio”, señala el estudio.

 

‘Nochadas’, un gancho

Según el estudio del expersonero García Medrano, el problema de las pandillas ha ido mutando en los últimos años, a través de las denominadas ‘nochadas’ (fiestas nocturnas en las que jóvenes y niños pueden consumir licor, drogas y estar expuestos a sexo promiscuo).

En concepto de García Medrano, los jóvenes son citados principalmente por redes sociales y páginas web, dedicadas al anuncio de eventos. En estos se informa de la repartición de condones y el uso de cuartos para tener relaciones sexuales”. 

Por lo general se advierte que con la primera pelea en el lugar se termina el evento y se concretan puntos estratégicos, como centros comerciales y parques, para recoger al personal en motos o carros.

“Es el gancho para reclutar nuevos menores e inducirlos al mundo de las drogas y la delincuencia”, enfatiza García Medrano. “Se crea una relación personal con los jóvenes. Es el paso inicial para tomar dos vías: una pandilla o ser absorbidos por un grupo delincuencial”, asegura.

La relación entre menores se conoce como los combos y entre adolescentes las tribus urbanas.  

“Entre los adolescentes hay un grupo de muchachos entre 16 y 19 años que sirven como correa de transmisión y de jalonamiento entre uno y otro. Las ‘nochadas’ y ‘tardeadas’ son para los combos y los patios y las piscinas para las tribus urbanas, sitios sin control alguno de autoridades que operan al amparo de una comunidad silenciosa, de gente cómplice que no denuncia”, dice al señalar que los niños se movilizan de una forma clandestina.

Sostuvo García que a raíz de las operaciones policiales de hace unos meses y del trabajo de inteligencia, los muchachos han hecho un reto a las autoridades y se burlan de ellos, puesto que a través de las invitaciones que se hacen por redes sociales, dicen que cuentan con el apoyo de la UPJ. “La Policía nos va a cuidar, permiso de la secretaría de Gobierno”, son los mensajes que escriben en las diferentes cuentas.

Grupos pequeños
‘Los Decididos’, una de las pandillas existentes.

Según Royman Amaya, en el caso de Barranquilla, las pandillas están integradas de 5 a 50 miembros. “Las pandillas nuestras no son como las Centroamericanas,  las ecuatorianas o las de los Ángeles. 

 ‘Los Latin Kings o Reyes Latinos’, en Guayaquil, por ejemplo ellos solos tenían unos 15.000 miembros. “Aquí son pandillas muy pequeñas  con jóvenes cuyas edades oscilaban entre los 16 y 28 años. Hoy encontramos niños de 10 y 12 años en las pandillas y el rango superior sigue siendo de 28 o 30 años máximo”.

En ese momento, asegura Amaya, se decía que en Barranquilla existían, a diciembre de 2012, cerca de 3.000 jóvenes de ambos sexos vinculados a estos grupos, hoy la cifra puede superar los 4.000.

Amaya reconoce que la violencia juvenil en Barranquilla es un fenómeno que se ha venido incrementando en los últimos años, manifestándose mayormente en delitos cometidos por adolescentes y jóvenes y en el fenómeno de la formación de pandillas.

Actualmente el programa ‘Va Jugando’ se está implementando en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá, con gran éxito, según dice Amaya.

En opinión de Royman Amaya, no hay métodos alternativos de solución de conflictos y eso va generando el ambiente para que los jóvenes tengan ese tipo de comportamiento. En el caso concreto de Barranquilla, explica que todos los canales de inmigración que han llegado por el conflicto armado tienen contaminado todo.

“El conflicto armado nuestro se sustentó sobre una cosa: los grupos armados financiaron la guerra a través de la droga, llenaron las ciudades de drogas y hoy las víctimas son unos jóvenes que hacen todas estas cosas. Las víctimas principales de todo el conflicto armado nuestro, de acuerdo al análisis hecho por historiadores y sociólogos que llegaron a la Habana, es que las víctimas de las drogas son los jóvenes que están hoy en las esquinas de las diferentes ciudades”, dice.

 

La mayoría no delinque

El director de ‘Va Jugando’ explica que las pandillas son grupos de jóvenes que por lo general se encuentran en horas de la tarde, porque consumen drogas y se levantan tarde, y entre esos hay unos que delinquen, pero aclara que la gran mayoría de los jóvenes “no delinquen”.    

Agrega que para efectos de satisfacer el vicio atracan, pero también hay pandillas armadas en Barranquilla que tienen estructuras armadas y tienen hasta 20 armas. Y hay pandillas que solo se arman de piedras.

Amaya afirma que si bien la mayoría de pandilleros no son delincuentes, las bandas criminales del sector se apoyan en las pandillas.

“Hoy tenemos un fenómeno grave, por ejemplo, en el barrio El Bosque las redes de microtrafico utilizan a los jóvenes pandilleros para vender drogas y estos comienzan un proceso de armar a los pelaos”.

Amaya enfatiza que hoy el microtrafico comienza a utilizar a los jóvenes de las pandillas para que vendan y consuman droga y eso genera muertos.    

 

Trabajo social
Se toman fotos con armas y las suben a redes sociales.

Si bien la Policía hace esfuerzos operativos para combatirlos con mano dura, también adelanta trabajo social. Es así como a través del programa ‘Jóvenes a lo bien’, proyecto coordinado desde 2009 por la Policía Nacional de manera articulada con el Sena, la Alcaldía de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico, se genera inclusión social a antiguos miembros de pandillas y sus familias. Un ejemplo de esta transformación es José Marín Guerrero, 21 años, quien perteneció a la pandilla ‘El Oasis’ del barrio Rebolo.

Este joven logró terminar el bachillerato, posteriormente hizo un curso de calzado y marroquinería y con apoyo de la empresa privada  montó una microempresa de calzado. A través de este programa la Policía ha logrado llegar a 780 jóvenes, de estos 450 beneficiados con unidades productivas de marroquinería, utensilios de aseos, entre otras.

Sin embargo, en lo que tiene que ver con el consumo de sustancias alucinógenas entre los jóvenes ha sido difícil controlarlo debido a la falta de recursos ya que para esa labor se requiere de un proceso largo de desintoxicación, asegura una fuente que pidió la reserva de su nombre.

 

Territorio

Los grupos marcan su territorio dejando en el área donde se mueven una simbología que identifica a sus integrantes con sus siglas. Lo hacen normalmente en los recorridos después de los encuentros, en entornos escolares, cerca de sus zonas de reunión. Todos los existentes a lo largo de la carrera 46 hacia la calle 30, catedral, puente da la 48 corresponde a las reuniones de menores y adolescentes en los encuentros en la plaza de la paz o Suri Salcedo afectando fachadas, mostrando una ciudad caótica. Según Arturo García, en cada marca está el nombre de sus integrantes.

 

Padres sin control

Para César Augusto Blandón Vanegas y Orlando Calderón Cúdriz, líderes cívicos de los barrios  Santa María y El Bosque, quienes al igual que Arturo García Medrano realizaron un estudio sobre la problemática de las pandillas, el fenómeno ha ido en aumento debido a muchas causas, entre ellas la falta de control por parte de los padres.

“Cuando los padres de familia pierden el control de sus hijos en el hogar es muy difícil que después se vuelva a recuperar porque ya se crece el problema; otros factores importantes son las  actividades de ‘nochadas’ y picós que inducen a los jóvenes al consumo de drogas y licor.”, dice Calderón.

A su vez Blandón afirma que la oferta estatal se ha quedado corta y no hay seguimientos por parte de los proyectos que se realizan.

El dirigente social dijo que “no hay una segunda instancia del proyecto y los problemas del pandillismo se han agudizado de manera alarmante, lo que es aprovechado por otros grupos que los reclutan y los ponen al servicio del microtráfico”.

 

Actualización de estudio

El jefe del Fondo de Seguridad y convivencia del Distrito de Barranquilla, Yesid Turbay, aseguró que la dependencia a su cargo tiene dentro de las prioridades para el 2018 la actualización del informe sobre las pandillas o grupos de jóvenes en conflictividad.

“Ya se está preparando el proyecto de presupuesto, que será presentado en octubre y ahí estamos priorizando el tema”, dijo Turbay al indicar que el estudio lo adelantarán de manera coordinada con la Universidad del Atlántico y la Universidad del Norte.

 

El estilo mara
Algunos jóvenes identificados como ‘Los Mara 7’.

El expersonero del Distrito de Barranquilla Arturo García Medrano ha advertido en diferentes conferencias de prevención el problema del delito juvenil, que está avanzando la fusión de combos o tribus urbanas con identificación a nombre de ‘Los Maras’, que se viene afianzando tratando de asumir identidades como las existentes en Centroamérica. 

Según García hay registro de existencia de este grupo en barrios como Ciudad Modesto, Evaristo Sourdis, Siete de Agosto y Lipaya.

El expersonero aclara que ‘Los Mara Salvatrucha y ‘Los Mara 13’ son del Salvador, están enfrentados en una guerra por control. ‘Los mara 7’ son los que están emergiendo en Barranquilla. “Cualquier semejanza empezando por el nombre es un indicador de que están asimilando conductas relacionadas”, dice García  al indicar que se hacen tatuajes en brazos y tórax.

La Policía Metropolitana, a través del comandante operativo, coronel José Palomino ha negado la existencia de ese grupo de pandillas en la ciudad y señala que “no existe punto de comparación entre pandillas en Barranquilla y los Mara”. 

A través de un comunicado de prensa la Policía manifestó que “las autoridades locales venimos haciendo un trabajo articulado, no le damos ningún crédito a esas informaciones que solo buscan desestabilizar la tranquilidad de los barranquilleros”.

Yesid Turbay por su parte señala que en ese sentido la investigación sería por parte de la Sijín, la Dipol y la Dijín ya que si se está hablando que se están trayendo prácticas de otros países, es muy importante la validación de esa información.

“A título personal reconozco el esfuerzo del señor Arturo García de realizar todo este tipo de cosas, pero aquí lo importante es la verificación y comprobación de todas las informaciones que él, dentro de las medidas de sus posibilidades está recaudando. No somos una entidad que podamos validar esa información recaudada por él; sería muy importante la vinculación de todas las especialidades de la Policía y en ese sentido podrían, en un momento dado, ayudarnos en el tema de verificación de la validez o no de la información”, indica Yesid Turbay.

 

“Las que más sufren son las madres”
Hansel Ruiz se dedica al mototaxismo

Hansel Raúl Ruiz Guerrero tiene 23 años y hace cinco se salió de la pandilla ‘Los Menores de la Estación’, del barrio Santuario. Asegura que en el tiempo que lideró el grupo de unos 30 jóvenes tuvo enfrentamientos contra los miembros de otras pandillas que por poco le cuestan la vida. “Una vez fuimos a un baile a Galán, estaba el picó el Boby, llegamos en son de bailar, pero uno siempre iba armado porque de todos modos estábamos a la defensiva, de aquel grupo, que eran ‘Los tabacos de Galán’, salió uno de los jóvenes que cruzó hacia acá y lo dejamos pasar, cuando está comprando vemos que va a sacar un arma y los muchachos le dispararon y enseguida nos encendieron a tiros, el que llevaba el revólver venía haciéndome tiros, yo creo que fue Dios que no quiso que me padara nada”, recuerda Hansel con una sonrisa. 

El joven expandillero reconoce que hirió a muchos rivales a puñaladas, machetazos y hasta “escopetazos”, pero a él nunca lograron herirlo.

“Se hacían la una o dos de la madrugada y mi mamá me estaba esperando en la puerta de la casa, si hay alguien que sufre en este tema de las pandillas es la madre; yo decía: sé que tengo una salida pero no sé si tendré la entrada” dice Hansel Ruiz Guerrero que actualmente se dedica al mototaxismo y agradece al programa ‘Va Jugando’ que asegurá le dio la oportunidad de salir de las pandillas y entrar a trabajar con ellos, resocializando a otros jóvenes.

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