El Heraldo
El emprendimiento ‘El Rincón de Ana’, ubicado en Campo de la Cruz, es impulsado por colombianos retornados. Hansel Vásquez - cortesía
Barranquilla

Confianza, el reto para integrar a los migrantes al sector productivo

En Barranquilla, donde hay 97.494 venezolanos, la sensibilización de los agentes sociales es clave para que el proceso pueda darse de forma exitosa.

No todos los venezolanos somos cómo nos pintan, ni tampoco lo son los colombianos. Se trata de conocernos mejor”. Esa premisa la tiene bien clara Rosibeth Rodríguez, una caraqueña, de 26 años, que desde hace cuatro años reside en Barranquilla en compañía de su familia.

La mujer, quien vive en el barrio Simón Bolívar, llegó a la capital del Atlántico luego de que su esposo  consiguiera la “estabilidad” que le proporcionó un empleo informal. “Apenas llegué a Colombia fui víctima de xenofobia por parte de la persona que nos arrendó una habitación. De allí tuvimos que salir”, dice la mujer, quien en la actualidad es estudiante becada de un programa de “Mercadeo y Ventas”.

“Fueron muchos momentos difíciles a pesar de ser migrante regular con pasaporte sellado por Migración Colombia. En los trabajos que tuve me pagaron por debajo de lo que les pagan a colombianos, en jornadas laborales de cerca de 12 horas”, señaló Rodríguez, quien hoy es madre de un bebé de dos años y se gana la vida vendiendo minutos, actividad que alterna con las prácticas profesionales que realiza en un concesionario en la Circunvalar; mientras que su esposo maneja un bicicoche.

“No fue difícil lograr que las personas, que hoy me rodean, pudiesen cambiar su percepción que tenían hacia mí por ser venezolana. Solo necesitaban sacar un espacio para poder entablar una conversación y listo. Hoy siento que he podido ir encajando con más facilidad en los diferentes escenarios en los que me desenvuelvo”, destacó Rodríguez.

Precisamente facilitar los espacios de encuentros es la tarea que varias organizaciones y fundaciones han impulsado en los últimos años, de la mano con los migrantes, no solo para ocupar espacios laborales, sino también para generar oportunidades que estimulen la confianza entre comunidades, empresas y venezolanos.

Unas cifras

Barranquilla, desde hace unos meses, ha sido ciudad eje para poder implementar varios de estos programas, pues, después de Bogotá, es la que concentra la mayor cantidad de migrantes con 97.494 venezolanos, según cifras de Migración Colombia. En todo el país son 1.742.927, a corte del 31 de enero de 2021.

A pesar de que el Caribe es una de las regiones más receptivas del fenómeno migratorio, los estereotipos frente a la población venezolana se mantienen. Un estudio de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) resaltó que el 70% de los habitantes de la Costa atlántica están de acuerdo con facilitar el emprendimiento de los migrantes, pero al mismo tiempo el 67% considera que los migrantes “aumentan los niveles de pobreza del país”.

Ante ese escenario la FIP, con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA, la Fundación Santo Domingo, ProBarranquilla y la Gerencia de Frontera de la Presidencia de la República, impulsan en la capital del Atlántico el programa ‘Confiar para transformar’, una apuesta para poner en marcha la integración de los migrantes en Barranquilla, a través del incremento de los niveles de confianza.

Este proyecto está dirigido a los empresarios de la ciudad con la intención de generar condiciones que apunten “a procesos exitosos y sostenibles” de integración socioeconómica de esta población.

La estrategia busca medir cómo están las relaciones entre los tres actores, para luego fortalecer las habilidades para el diálogo y finalmente crear espacios de cooperación.

Miguel Suárez, coordinador del proyecto en Barranquilla, aseguró que durante la primera fase de la estrategia han identificado tres aspectos que impiden esos encuentros.

“Vemos que hoy día la pandemia ha afectado los sectores donde más se han vinculado los migrantes. Esos son aquellos que ofrecen servicios como restaurantes y hotelería. También hemos identificado que los empresarios desconocen las condiciones del marco jurídico para la contratación de los venezolanos y un tercer factor que está relacionado con la imagen que tienen los empleadores hacia los venezolanos”, explicó Suárez.

En este tercer punto es donde “se está trabajando”, debido a que en los últimos dos años el discurso de rechazo y la construcción de narrativas xenófobas “han creado toda un atmósfera negativa de la población”.

“Estamos ideando las herramientas para desmitificar esos imaginarios y tender puentes para conectar a los migrantes y los empresarios, pero a lo largo de los encuentros hemos visto, que muy por encima de la percepción que tienen los empleadores de los migrantes, lo que más les preocupa es la no existencia de reglas claras que les permitan tener prebendas jurídicas necesarias para emplear a los venezolanos”, detalló el coordinador.

Emprendimientos

La inclusión productiva de la población migrante en el departamento es otra de las estrategias que se desarrollan en Atlántico con la intención promover el desarrollo, la inclusión  y mejorar las condiciones de vida de la población venezolana, colombianos retornados y comunidades de acogida.

Para ello la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Fundación Hogar Juvenil (FHJ) desarrollan en el departamento un programa que consiste en sacar adelante emprendimientos de la población migrante asentada en Campo de la Cruz, Santa Lucía, Soledad y Barranquilla. Estos proyectos reciben el apoyo del ‘Programa de Estabilización Comunitaria’, de la Usaid.

Panaderías, peluquerías, pastelerías, restaurantes, lavanderías, centros recreativos, productoras de video, y otras actividades productivas hacen parte de la línea de emprendimientos que reciben el apoyo de esta iniciativa.

Derribar los mitos

Para Ana María Badel, directora de ProBarranquilla, derribar los mitos alrededor de la empleabilidad de venezolanos ha sido uno de los principales retos del fenómeno migratorio, y en el caso de Barranquilla y el Atlántico “son notables” los esfuerzos para hacer frente a esto.

“Contamos por un lado con un sector público dispuesto a acoger al migrante, a través de orientación para acceder a servicios esenciales como salud y educación, y con el acompañamiento para poner en orden sus permisos de permanencia y acercarlos a mecanismos para la generación de ingresos propios”, indicó Badel.

De igual forma, la ejecutiva detalló que el ecosistema de apoyo al migrante cuenta con “un despliegue” importante de fundaciones, organismos de cooperación internacional, ONGs, entre otras instituciones, que en articulación con actores locales “se han convertido en financiadores y ejecutores de muchas de las estrategias para la generación de confianza y fomento de la empleabilidad y emprendimiento de migrantes”.

“Es muy positivo encontrar casos de empresarios que lo hacen y que participan de iniciativas y programas alrededor de este propósito. Localmente encuentras empresas que ya han logrado vincular desde la formalidad a trabajadores migrantes, y que en este proceso son apoyadas por organizaciones como Cuso International o Fupad que proporcionan acompañamiento para la mitigación de barreras a la empleabilidad”, apuntó la directora de ProBarranquilla.

Estatuto y su beneficio

El director de Migración Colombia, Juan Francisco Espinosa, en reiteradas oportunidades, ha explicado los beneficios que traerá el Estatuto de Protección Temporal para Migrantes Venezolanos.

“Cuando nosotros conocemos al migrante podemos generar mejores oportunidades laborales y podemos aprovechar las ofertas de empleabilidad disponibles”, dijo Espinosa.

El mecanismo busca la regularización de 1,7 millones de venezolanos,  para que también puedan acceder a la atención en salud, educación.

Inclusión laboral

A finales de enero de este año, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) señaló que, para la fecha, 24.804 migrantes contaban con un contrato de trabajo y estaban inscritos en el Registro Único de Trabajadores Extranjeros en Colombia (Rutec).

Además, 70.464 venezolanos estaban registrados en el sistema de aportes a la seguridad social y, al menos, 969 empleadores, pertenecientes al sector empresarial y al sector financiero y bancario, estaban capacitados para emplear a esta población.

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