En un contexto donde las ciudades buscan atraer inversión, Barranquilla se ratifica como un territorio que, además de generar confianza para el capital, crea condiciones reales para que los pequeños negocios crezcan y se fortalezcan.
La ciudad ha venido impulsando una estrategia integral para transformar la economía informal en oportunidades, reconociendo el potencial de los emprendedores y brindándoles herramientas hacia la formalización. La Alcaldía de Barranquilla lidera una serie de programas que permiten a los pequeños negocios o informales escalar a otro nivel. El barranquillero es propositivo y su ciudad crea las dinámicas que le permiten avanzar.
Con financiación, formación empresarial y acompañamiento, la administración del alcalde Alejandro Char impulsa iniciativas que conectan la economía popular con el ecosistema productivo formal, apostando a un modelo más inclusivo y sostenible.
De acuerdo con cifras preliminares del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en Colombia existen más de 219.000 unidades productivas de ventas de calle. Barranquilla, como una de las principales ciudades del país, no solo reconoce esta realidad, sino que trabaja activamente para generar alternativas de crecimiento y formalización.

Acceso a crédito digno
CrediChévere se ha consolidado como una de las principales apuestas del alcalde Alejandro Char para impulsar la inclusión económica. A través de este programa, más de 8.000 pequeños comerciantes han accedido a crédito formal de fácil acceso por hasta 14 millones de pesos.
Más que una herramienta financiera, esta iniciativa rompe la dependencia de mecanismos informales como el pagadiario y permite a los beneficiarios proyectar sus negocios a largo plazo. Con más de $20.000 millones desembolsados, se posiciona como un motor de desarrollo para miles de familias.
“Nos propusimos tener una línea de crédito para enfrentar el flagelo del pagadiario y con CrediChévere ya hemos acompañado a miles de familias para que puedan invertir en sus negocios y tener acceso a tarifas justas. El emprendimiento hace parte de ese motor de desarrollo de la ciudad y es necesario que ellos sientan una Administración que los respalda, acompaña y lo estamos haciendo con recursos del Distrito y herramientas para que consoliden sus proyectos hacia la formalización”, afirma la gerente de Ciudad, Ana María Aljure.
Emprendimiento con propósito
El fortalecimiento del ecosistema empresarial también se impulsa desde la creación de nuevas iniciativas productivas. A través del Plan Semilla, la Administración distrital, en alianza con la Cámara de Comercio de Barranquilla, ha apoyado más de 340 emprendimientos con una inversión cercana a los $2.000 millones.
El programa no solo entrega capital, sino que construye capacidades. A través de mentorías, formación y acompañamiento técnico, garantiza crear emprendimientos, sostenimiento en el tiempo, generación de valor económico social e inclusivo, ya que también beneficia a personas con discapacidad. La priorización de jóvenes y poblaciones vulnerables evidencia un enfoque que busca generar movilidad social y cerrar brechas.
Oportunidades que transforman vidas
A esta apuesta se suma la estrategia Inclúyete Más, el primer Sistema Distrital de Cuidado Integral híbrido, que impulsa la inclusión de personas con discapacidad y sus cuidadores, brindándoles acompañamiento y herramientas para el desarrollo de emprendimientos, fortaleciendo su autonomía económica y generando nuevas oportunidades.
Hoy, gracias al censo distrital liderado por la Alcaldía de Barranquilla, más de 22.000 cuidadoras de personas con discapacidad han sido identificadas en la ciudad. En su mayoría son mujeres mayores de 45 años que históricamente han asumido esta labor sin remuneración.
Reconocerlas y apoyarlas ha sido un paso clave para el alcalde Alejandro Char en la construcción de una economía más inclusiva que nace en los barrios y ya está transformando vidas. A través de esta estrategia, más de 3.500 cuidadoras han sido beneficiadas con programas de bienestar, formación y acompañamiento, fortaleciendo su autonomía y sus redes de cuidado. Además, se han entregado más de 1.100 insumos y herramientas para impulsar sus emprendimientos y generar ingresos.

Un modelo que conecta oportunidades
Lo que distingue a Barranquilla es la articulación de sus estrategias. El acceso al crédito, la formación y el acompañamiento funcionan de manera integrada como parte de una visión de ciudad para construir un entorno favorable al crecimiento empresarial.
En este modelo, los vendedores de calle y pequeños comerciantes no son vistos como actores informales, sino como emprendedores capaces de integrarse a la economía formal.
El caso de Barranquilla muestra que el desarrollo económico no depende únicamente de atraer grandes inversiones, sino de fortalecer la base del tejido productivo existente. Crear condiciones para que los negocios prosperen implica democratizar el acceso a oportunidades, reducir barreras y acompañar los procesos de crecimiento.
Si bien los retos persisten, especialmente en la reducción sostenible de la informalidad, la ciudad avanza hacia un modelo más inclusivo, donde el crecimiento económico se traduce en oportunidades reales para su gente.




















