Atlántico

El “calvario” de los usuarios con la prestación de servicios en EPS

Negación del servicio y demoras en los procedimientos, en tratamientos oncológicos y entrega de medicamentos son las quejas más frecuentes por parte de los ciudadanos.

La prestación de los servicios de salud por parte de las EPS en Colombia se ha convertido en un “dolor de cabeza” para muchos de los usuarios. 

La mala calidad de atención, la demora en la entrega de medicamentos y la falta de emisión de órdenes son alguna de las situaciones que a diario padecen miles de ciudadanos.

Incontables son los casos en los que pacientes con distintas patologías deben emprender una lucha para conseguir atención oportuna, la cual puede extenderse por meses, incluso, años.
Tutelas, demandas, quejas, reclamos y querellas se han convertido en las acciones más recurrentes por parte de los usuarios para exigir ser atendidos.

Uno de esos casos particulares es el de Fernando José Farfán Flórez, un niño de nueve años que ha luchado “incansablemente” por su vida.

Seis años atrás, el pequeño sufrió un accidente que le generó una disminución en su esófago. A causa de este padecimiento tuvo que ser atendido por distintos especialistas.

En medio de una endoscopia, el niño sufrió una complicación que terminó desencadenando una parálisis cerebral.

Desde ese entonces, Fernando debe recibir atención por parte de distintos especialistas. Medicamentos y terapias hacen parte de su diario vivir, en busca de mejorar su calidad de vida. 

Sin embargo, la familia Farfán Flórez ha tenido que superar muchos inconvenientes a raíz de las negativas de la EPS Coomeva para tratar al niño. 

“Tenemos más de cinco años en este duro proceso y ha sido un calvario completamente. Peleas, luchas, exigencias, quejas, reclamos y peticiones constantes. Ha sido muy complejo porque no hay continuidad en la atención; no hay nada que los haga cumplir”, manifestó Kellys Flórez, madre del menor.

Fernando ha pasado por traqueotomía y sondas de alimentación. El niño no habla ni camina. Además, presenta epilepsia refractaria, episodios convulsivos y algunas otras condiciones que deben ser supervisadas y tratadas por especialistas, sin contar con la necesidad de medicamentos y la realización de terapias. 

Desde el mes de febrero hasta la fecha, Fernando no ha podido asistir a sus consultas con especialistas como neuropediatría, gastroenterólogo y fisioterapia. Esta es una situación por la que vienen atravesando sus familiares desde hace varios años, por lo que han tenido que tomar acciones legales.

“Tenemos 3 tutelas, hemos tenido desacatos por la misma no prestación del servicio, órdenes de arresto contra funcionarios de Coomeva, pero nada de eso vale para esta entidad. Da mucha tristeza que no pueden ni respetar las decisiones de la Superintendencia”, agregó Flórez.

Esto también ha llevado a que los padres de Fernando incurran en gastos particulares para garantizar el crecimiento y desarrollo de su hijo, los cuales deberían ser reembolsados por la EPS, pero que no se ha hecho y en estos momentos la entidad debe más de $30 millones a la familia Farfán Flórez.

“Da mucha tristeza, rabia e inconformidad porque uno paga un sistema de salud en que se paga un aporte para la prestación del servicio y aun así no se ve reflejado en la atención de los pacientes. Si no hay el control adecuado se deteriora en su calidad de vida y esos es lo que ellos no ven”, aseguró Kellys Flórez.

A raíz de todo este proceso, la familia hace unas semanas tuvo que verse en la obligación de cambiar de EPS a su hijo Fernando, para así poder recibir la atención necesaria que requiere.

Sin autorización

Otro caso particular es el de Huber Cortes, de 54 años de edad, quien fue diagnosticado hace varios años con un mieloma múltiple (un tipo de cáncer en las células de la medula) y plasmocitoma solitario (un tumor de células plasmáticas), lo que causó que el hombre quedara parapléjico y que necesite de un trasplante de médula ósea que no ha sido autorizado por su EPS.

En diálogo con EL HERALDO, su esposa Maritza Cruz contó que desde el pasado 17 de agosto su esposo se encuentra internado en la Clínica General del Norte, en donde se encuentra su médico tratante desde el año 2019, y quien conoce todo sobre esta enfermedad.

El hombre de 54 años de edad se encontraba anteriormente afiliado a la EPS Medimás y debido a inconvenientes en la prestación del servicio interpusieron una tutela que fue ganada, pero que  “lamentablemente” cuando iban a empezar el proceso fueron trasladados a Sura.

“Nos tocó empezar desde cero. En la Portoazul –en el 2020– dijeron que había que trasplantarlo. Ahora en julio, Sura lo manda arbitrariamente para el Instituto de Trasplante de Médula Ósea de la Costa (ITC).

Su médico dice que sí necesita su trasplante de medula ósea y que hay que intervenir esto rápido, pero en el ITC dicen que no es viable el trasplante al ver la historia”, explicó la mujer.

Martiza expresó que la EPS no quiere dar la autorización para que su esposo sea intervenido en la clínica en donde se encuentra hospitalizado, ya que la contratación de la red está en otro lado. Sin embargo, su médico tratante trabaja en la Clínica General del Norte y es quien emitió el dictamen.

“Mi esposo está solicitando el derecho a la libre escogencia, a la continuidad de su tratamiento y a que sea su médico tratante el que lo siga. Tengo todas las órdenes donde no me autorizan el trasplante, su médico tratante dice que sí, pero en esa clínica le dicen que no es viable, lo tienen en el paseo de la muerte”, agregó la mujer.

Control  de  las autoridades

Casos como estos se presentan a diario. Las quejas de los usuarios llegan a las autoridades encargadas como la Superintendencia Nacional de Salud –que vela por el cumplimiento de las normas del sistema de salud–  y esta se encarga de hacer cumplir los derechos de los ciudadanos.

Por ello, durante la última semana, la Supersalud anunció la intervención forzosa administrativa de la EPS Coomeva, debido la falta de una adecuada gestión financiera de los recursos de la salud en los departamentos donde opera, lo que se agudiza debido a las constantes quejas por parte de pacientes.

Dentro de esos casos de quejas interpuestas por usuarios de Coomeva, se encuentra el de Edwin Hasbún, quien desde hace cuatro años está en una lucha con la EPS para detectar a qué se deben los fuertes dolores de columna de su hijo de 16 años, pero no ha sido posible, pues no les asignan las citas.

Otro caso es el de  Aquilino Páez, de 72 años, quien lleva tres años esperando por una intervención quirúrgica, una colostomía, y no se le ha realizado. Lo mismo le ocurre a Evelia Cabarcas, que desde hace un año espera junto a su hija una cita con ginecología y no la han atendido.

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