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A pesar de que el Gobierno nacional ha honrado su compromiso de mantener la navegabilidad en el canal de acceso a la zona portuaria de Barranquilla, los gremios han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad alrededor de la definición de una política permanente de dragado, teniendo en cuenta que los recursos están garantizados –según lo anunciado por Cormagdalena– hasta el próximo 31 de diciembre.

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Héctor Carbonell, director del capítulo Norte de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), aseguró a EL HERALDO que dicha urgencia se relaciona con mantener altos niveles de competitividad y eficiencia.

“El sector portuario requiere previsibilidad. Las líneas navieras planifican sus rutas con meses de anticipación; si el puerto no puede garantizar un calado estable, las navieras simplemente eliminan a Barranquilla de sus rutas regulares. Una política permanente sustituye el modelo reactivo por un modelo proactivo”, sostuvo el líder gremial.

Por eso indicó que se debe contemplar la suscripción de contratos multianuales o la estructuración de un “plan definitivo” que resuelva “de una vez por todas” la navegabilidad sobre todo el río Magdalena.

“Se podría volver a pensar en una nueva estructuración de un proyecto de Asociación Público-Privada (APP) robusto que no solo incluya el dragado, sino también las obras de rigidez e inversión hidráulica necesarias para que el río se autolimpie en la medida de lo posible”, dijo.

Carbonell fue enfático al sostener que este tipo de medidas tendrán un impacto positivo en el desarrollo económico de la capital del Atlántico, teniendo en cuenta que “el puerto es el corazón de la identidad y la economía de la ciudad”.

En ese sentido, destacó que “las condiciones de la zona portuaria representan la diferencia entre ser un nodo logístico global o una economía aislada”.

Además, anotó que “el crecimiento del volumen de carga impulsa empleos directos e indirectos en logística, transporte, agenciamiento y manufactura”.

A eso le sumó que esta política conllevaría una sinergia con el desarrollo urbano de la ciudad: “Proyectos como el Gran Malecón y la consolidación del turismo de negocios se potencian al tener un río navegable y comercialmente activo”.

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Por último, recalcó que “la estabilidad del canal de acceso no es un problema exclusivo de los operadores portuarios, es un asunto de seguridad económica nacional y local. Contar con un esquema de dragado eficiente y predecible determina la capacidad de Barranquilla para seguir consolidándose como la ciudad con mayor crecimiento del país”.

¿Se requiere una draga propia?

Para Carbonell, contar con una draga propia sería “altamente estratégico”, teniendo en cuenta que el río Magdalena tiene una dinámica hidráulica “compleja y cambiante”.

“Permite un dragado preventivo y de mantenimiento en tiempo real, atacando los puntos críticos de sedimentación antes de que el calado se viera comprometido”, anotó.