En el Atlántico, así como en el resto del país, hay universitarios que no asisten todos los días a clases porque no cuentan con el dinero para transportarse. Hay otros que no tienen esta problemática, porque cuentan con un crédito que les incluye un subsidio de transporte; sin embargo, sí los inquieta la deuda exuberante a la que se enfrentarán una vez se gradúen, junto con la incertidumbre de si podrán encontrar un empleo para pagarla.
Mientras que, en definitiva, el escenario más catastrófico es que hay quienes no tienen cómo acceder a la educación superior, o, incluso, estudiar por completo.
Muchas realidades simultáneas viven los colombianos con respecto al ámbito educativo. Las cuales, si se observan más allá de las cifras, dejan entrever las grietas de un sistema educativo que se ha convertido en foco de discusión a vísperas de las elecciones presidenciales 2026.
Son múltiples las solicitudes de los estudiantes en Barranquilla al próximo jefe de Estado. Mateo Núñez, estudiante de ingeniería, pidió que este nuevo Gobierno sea más favorable con la educación, ofreciendo subsidios de transporte más accesibles para diversas comunidades, incluidas las indígenas.
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“El actual ya ofrece estas ayudas, pero falta que sea más accesible para varias comunidades, como lo son las indígenas”, expresó el joven.
Pero no solo sería enfocarse en los sectores más excluidos, pues incluso Diego González, un citadino corriente, presenta problemas para transportarse diariamente a su lugar de estudio, a pesar de ya contar con una ayuda. De esta manera, instó a que se amplíe la cobertura de subsidios de transporte.
“Diría que podrían abrir más convocatorias, aunque sea para un mes de pasajes gratis para aquellos estudiantes que realmente lo necesitan. Porque hay estudiantes que se matan trabajando, pero lo hacen para ayudar en la casa y, a veces, no les queda dinero para pagar el transporte”, relató el joven.
Y añadió: “Aunque para algunos pueda parecer poco, esos 16 mil pesos que se gastan en transporte pueden servirles muchísimo durante la semana”.
Por otra parte, la estudiante de contaduría pública, Kendry Villanueva, pidió mayor inversión en educación, mejor infraestructura universitaria, impulso a la tecnología y más oportunidades de empleo para todos los recién graduados.
“Que se realicen mejores inversiones en la educación y que mejore, además, la infraestructura de muchas universidades. Además, queremos que invierta mucho más en la tecnología y en las posibilidades de empleo en el país para las personas que apenas vienen terminando una carrera y buscan una oportunidad en su primera experiencia laboral”, dijo la joven de 19 años.
Por su lado, el alumno universitario en ingeniería de sistemas, Juan Pablo del Toro, solicitó que se concentraran en invertir más en las universidades públicas, ya que “son personas que claramente no tienen los recursos para pagarse una universidad privada”.
Finalmente, Dayana Valeta, joven en formación en psicología, se refirió al crédito con Icetex. Expuso que muchos estudiantes dependen de sus créditos y subsidios de sostenimiento, los cuales actualmente presentan dificultades y retrasos.
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“Hay estudiantes que realmente no han recibido esos apoyos y con eso es que ellos se sostienen, porque muchos son foráneos, no son de la ciudad donde estudian. Estoy convencida de que eso es algo muy importante y que deberían mejorar bastante. El acceso a la educación no es un privilegio que todos tengamos, y muchas personas dependen de estos mecanismos para poder estudiar en una universidad”, detalló.
Asimismo, denunció que, sumado a esto, las cuotas tras graduarse sobrepasan lo que una persona puede tener capacidad de pagar. Y agregó que no todos tienen la facilidad de encontrar trabajo rápidamente para asumir la deuda.
Potenciar la calidad
Partiendo de lo que vociferan los jóvenes, son varios los retos que debe asumir el presidente electo. Sin embargo, los expertos en educación identifican más peldaños en este largo camino, al considerar que se necesita reforzar una educación superior de calidad.
Jorge Grant Baxter, decano de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, reconoció que el actual Gobierno ha avanzado en la expansión de acceso a educación superior, pero cuestionó que este logro termina siendo insuficiente si no hay calidad.
“La calidad garantiza que los estudiantes pueden permanecer en educación superior o posmedia y que también terminan aprendiendo algo útil, que adquieren ciertas competencias que son fundamentales para poder tener autonomía y tener libertad más adelante en sus vidas”, argumentó el profesor.
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De igual manera, indicó que la calidad no está “distribuida democráticamente en el sistema”, puesto que, si bien hay universidades que han demostrado resultados importantes en indicadores como prueba Saber o tasas de empleo, hay un grupo de instituciones que han aparecido en los últimos años que no cuentan con los procesos académicos que garantizan calidad.
Así las cosas, “lo que están haciendo es otorgando diplomas. Y es un buen negocio”, anotó.
En otro sentido, insistió en que la educación técnica y tecnológica debe mejorar, elevando los estándares de calidad en ese subsistema. “Eso queda pendiente, porque el actual gobierno se ha enfocado muchísimo en expandir cobertura de educación superior en regiones donde no hay, y eso es importante, pero no ha sido suficiente”, afirmó.
Mal manejo del Icetex
Las persistentes problemáticas con el Icetex, de acuerdo con Mauricio Herrón, director del Centro de Estudios en Lenguaje, Educación y Cultura (CELEC) de la Universidad del Norte, estarían relacionadas con la forma en que el Gobierno ha administrado las finanzas públicas desde el inicio del actual mandato.
“Comenzaron a establecer prioridades en el manejo del presupuesto público pese a tener créditos del Icetex que tienen unas deudas acumuladas de millones de estudiantes y de personas que están dependiendo de eso. Si quieres aliviar esas deudas, tienes que destinar recursos para eso directamente”, explicó.
Y añadió: “Lo que hay que hacer con el Icetex es comprometerse realmente con que los recursos estén destinados para educación”.
En ese orden de ideas, concluyó que la situación actual responde, en gran medida, a la manera en la que se organizó y distribuyó el presupuesto educativo desde el comienzo del Gobierno.
Panorama educativo
De acuerdo con Jorge Valencia Cobo, coordinador del Observatorio de Educación de la Universidad del Norte, la restricción del acceso y la permanencia en la educación superior responde a una crisis acumulada de trayectoria, en donde los primeros obstáculos se ven desde antes de la escuela.
Puso de presente que el 42 % de los niños entre 0 y 5 años no recibe atención del Bienestar Familiar ni del MEN, mientras que la cobertura históricamente no ha superado el 50 %. Una situación que se agrava en las zonas rurales, donde “las brechas aparecen desde los primeros años, justo cuando se forman las bases cognitivas, lingüísticas y socioemocionales del aprendizaje”.
Asimismo, indicó que solo 1 de 2 jóvenes accede a la educación media, con una cobertura neta del 50 % en 2024. En cuanto a la superior, menos de 5 de cada 10 egresados de grado 11 acceden inmediatamente a universidades, y el 60 % señala la falta de recursos como barrera.
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Sumado a esto, aseveró que incluso cuando logran acceder, el sistema no garantiza su permanencia: la deserción en programas técnicos es del 33,5 % y en tecnológicos del 32 %, superior a la registrada en programas universitarios, donde alcanza el 23,6 %.
“El próximo presidente recibirá un sistema que no puede seguir administrándose con respuestas parciales. El reto principal será construir trayectorias educativas completas, desde la primera infancia hasta la posmedia, con una política que no se limite a abrir cupos, sino que garantice aprendizaje, permanencia, bienestar y pertinencia”, concluyó.
Los retos educativos que le esperan al próximo mandatario de Colombia
El experto Jorge Valencia desplegó una serie de líneas de acción que deberá tener en cuenta el próximo presidente del país. Entre esas está el fortalecimiento del acceso y permanencia a la educación superior. Manifestó que no es suficiente ampliar cupos urbanos o presenciales, ya que además se requieren modelos regionales, híbridos y virtuales con calidad, apoyos económicos suficientes, nivelación académica, bienestar socioemocional y seguimiento hasta la graduación.
Asimismo, se refirió a una reforma de financiamiento educativo. Precisó que la asignación de recursos debe orientarse por criterios de adecuación, eficiencia y equidad, “reconociendo que educar en ruralidad dispersa, atender poblaciones vulnerables o recuperar aprendizajes acumulados exige más recursos, no menos”, enfatizó.
Por otra parte, instó a una universalización progresiva de la educación media. Afirmó que la misma debe ser obligatoria, pertinente y conectada con trayectorias posmedia y laborales.
“Esto implica orientación socio-ocupacional desde grados anteriores, modelos flexibles para la ruralidad, acompañamiento a estudiantes con rezagos y una oferta que dialogue con los proyectos de vida de los jóvenes, no solo con las necesidades del mercado”.
Y, finalmente, sugirió para el cuerpo docente acompañamiento, formación situada, evaluación formativa, bienestar laboral, incentivos pertinentes y desarrollo profesional diferenciado según rol y contexto.


















