La Dirección de Docencia y el Observatorio de Educación del Caribe Colombiano de la Universidad del Norte realizaron el 20 de mayo la XI edición del Foro de Políticas Públicas en Educación, un espacio que se centró en las desigualdades que afectan la trayectoria educativa de la población femenina en Colombia.
Alberto De Castro, vicerrector académico, enfatizó que en el país prevalecen retos en materia de educación y políticas públicas. Señaló la necesidad de una enseñanza centrada en el desarrollo de competencias y no solo en la transmisión de conocimientos.
“No es un tema ideológico ni de una persona de turno. Es un tema muy necesario a lo largo del tiempo para que en nuestra región podamos realmente tener una educación de calidad y podamos impactar apropiadamente”, afirmó.
Sobre el contexto regional, indicó que la región Caribe todavía se encuentra rezagada frente a la media nacional en áreas como competencia lectora y razonamiento cuantitativo. A pesar de los avances, reiteró la importancia de reducir las brechas de género para lograr una educación de calidad.
A su turno, Luz Karime Abadía, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Javeriana, presentó la charla Las brechas invisibles de género y educación en Colombia, en la que expuso cómo las desigualdades entre hombres y mujeres siguen marcando la trayectoria educativa y laboral en el país.
Abadía presentó una radiografía de la desigualdad de género en el sistema educativo y laboral, calificando a Colombia como una “sociedad a media marcha” por no aprovechar todo su potencial.
Durante su intervención, señaló que el país mantiene una de las brechas más altas del mundo en el desempeño de matemáticas entre hombres y mujeres, según las pruebas PISA, con una diferencia cercana a los 20 puntos en desventaja para las estudiantes.
Asimismo, explicó que, aunque las mujeres suelen obtener mejores resultados en lectura, en Colombia esa ventaja es una de las más bajas frente a otros países de la OCDE.
La experta explicó que estas diferencias no aparecen desde los primeros años escolares, sino que se amplían progresivamente a lo largo de la trayectoria educativa. Mientras en tercero de primaria no existen diferencias significativas en matemáticas entre niños y niñas, la brecha comienza a evidenciarse desde quinto grado y alcanza mayores niveles en la educación media y superior.
Según expuso, esta situación termina impactando el acceso de las mujeres a becas, programas STEM y oportunidades laborales de mayores ingresos.
Como parte de las propuestas para reducir estas brechas, la experta planteó la importancia de incorporar el enfoque de género en las políticas públicas educativas, fortalecer la formación de maestros en enseñanza incluyente y visibilizar referentes femeninos en áreas STEM.
Asimismo, insistió en la necesidad de generar condiciones que permitan disminuir las desigualdades asociadas a las tareas de cuidado que recaen sobre niñas y mujeres desde edades tempranas.
A esto se suma la importancia de promover más modelos femeninos en escenarios históricamente asociados a los hombres, especialmente en ciencia, tecnología e ingeniería.


