Los costos de vida en Barranquilla, el Atlántico y el resto del país se han modificado notoriamente debido al incremento en los precios de varios productos de la canasta familiar. Estos cambios han obligado a muchos hogares a transformar sus hábitos de consumo, dejando de lado algunos alimentos de su dieta diaria. No les ha quedado otra opción que buscar alternativas. Y las han encontrado.
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Los alimentos que más han subido de precio han sido los huevos, la carne, el arroz, los aceites, la papa, la leche, la cebolla y el café, entre otros. Es por esto que a la barranquillera Rosa Parra le ha tocado comprar productos en menores cantidades. Esa ha sido su solución.
“Si de pronto se hacía 10 o 20 libras de arroz en la semana, ya hemos optado por hacer, por lo menos, 15 o 12. ¿Por qué? Porque no nos está alcanzando. Y si de pronto con el arroz no nos va a alcanzar, optamos por tener otro tipo de alimento para consumir y que nos sea también satisfactorio”, expresó Parra, quien se encontraba realizando mercado en la zona de Barranquillita.
A principios de año, con el estudio ‘Canasta Familiar - Enero 2026’, elaborado por la firma especializada Emporia Consultores y Asociados, se conoció que el costo promedio nacional de la canasta familiar pasó de $141.182 en enero de 2025 a $151.188 en enero de 2026, lo que representó un incremento anual de 7,1 %.
Asimismo, el informe ‘Monitor de precios de alimentos – Abril 2026’, elaborado por la Dirección de Investigaciones Económicas de Bancolombia, advirtió que la inflación de alimentos en Colombia mantuvo una presión importante durante abril. En detalle, el documento proyectó que la inflación mensual de alimentos para abril de 2026 será de 1,14 %, mientras que la variación anual alcanzaría 6,32 %.
Frente a este panorama, el señor Pedro Atencia aseguró que le ha tocado dejar de preparar jugo de zanahoria —el cual requiere, según el consumidor, varias libras de este producto— y optar por tomar frutiño y panela.
“Es lo más barato. Un juguito de zanahoria bien hecho necesita de 3 a 4 libras. Entonces, hay que acudir a lo más práctico y lo más barato posible”, expresó Atencia.
A su turno, el barranquillero Alfredo Arias —quien también prefiere mercar en Barranquillita— manifestó que ha visto notoriamente el incremento en la carne de res.
“La libra de carne ya está oscilando en más de 20.000 pesos.Antes una libra estaba hasta en 12.000 pesos, dependiendo el tipo de corte. Inclusive, está escasa la leche en todos lados. No hay leche entera”, indicó Arias.
Y añadió: “Esto hace que cambie uno los hábitos. Entonces se compra más cerdo o más pollo; se consumen más granos, lo que es zaragoza, lenteja, que puede reemplazar la proteína”.
Los detonantes
De acuerdo con el economista Joseph Daccarett, este fenómeno corresponde no solo a una causa, sino a una combinación de factores internacionales y locales que han influenciado fuertemente en los precios.
Desde un ámbito global, el especialista explicó que se viene atravesando varios años de alta inflación, incremento en combustibles, dificultades logísticas, encarecimiento de materias primas y una alta volatilidad del dólar, lo cual termina impactando directamente en los insumos importados que necesita el sector agrícola y productivo.
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En cuanto a Colombia, los factores que han introducido cambios en este sector son los altos costos del transporte, problemas de infraestructura, incremento en servicios públicos, tasas de interés elevadas y fenómenos climáticos que afectan la productividad del campo. Y agregó que a esto se le adiciona otro elemento importante: el alza en el salario mínimo.
“El aumento salarial de 2026 en una economía que todavía tiene bajos niveles de automatización y productividad. Cuando aumentan simultáneamente los costos de producción, transporte, comercialización y operación, el impacto inevitablemente termina trasladándose al consumidor final”, explicó.
Aseveró que, en definitiva, el impacto sobre el costo de vida ha sido muy fuerte, principalmente para la clase media y los sectores más vulnerables.
Expuso que esto genera un efecto en cadena sobre la economía, ya que cuando las personas pierden el poder adquisitivo, disminuye el consumo, se desacelera el comercio y aumenta la incertidumbre económica.
Finalmente, el experto en economía sentenció que el país necesita una estrategia seria enfocada en fortalecer el agro colombiano; reducir costos logísticos y mejorar infraestructura vial; generar confianza e incentivar la inversión; mantener estabilidad macroeconómica y controlar la inflación; disminuir la dependencia de insumos importados; incentivar productividad, tecnificación y eficiencia en el campo, y garantizar seguridad jurídica para empresarios y productores.
“Colombia tiene todas las condiciones para convertirse en una gran despensa agrícola regional, pero para lograrlo necesita políticas que impulsen producción, competitividad y estabilidad. La solución está en producir más, transportar mejor y generar confianza económica”, recalcó a esta casa editorial.
Precios de alimentos
En el más reciente boletín semanal del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (Sipsa) del Dane, se reveló que, durante la semana del 25 al 30 de abril de 2026, se presentó un comportamiento mixto en los precios mayoristas de alimentos en el país. En síntesis, subieron las verduras y hortalizas, mientras bajaron las frutas y los tubérculos.
Entre los productos que más aumentaron de precio estuvieron el pepino cohombro, la zanahoria, el tomate chonto, la cebolla cabezona roja y los frijoles verdes. El caso más representativo fue el del pepino cohombro, cuyo precio aumentó en 34 de los 38 mercados analizados, esto debido a la terminación de cosechas en departamentos como Cundinamarca, Santander, Valle del Cauca, Nariño y Huila.
La zanahoria también registró fuertes alzas, según dicho informe. Esto corresponde a una disminución del abastecimiento desde municipios productores de Cundinamarca, Antioquia, Boyacá y Nariño.
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En contraste, establecieron que las frutas frescas mostraron reducciones significativas en sus cotizaciones. Por ejemplo, bajó el limón tahití, el melón cantalup, la naranja valencia, la mandarina arrayana, el mango tommy y el aguacate papelillo. Por otra parte, los tubérculos, raíces y plátanos también disminuyeron su precio. Entre los productos con mayores bajas figuraron la papa criolla limpia, la papa única, el plátano hartón verde y las yucas criollas y llanera.
Sin embargo, advirtieron que, durante abril, la papa criolla sí tuvo un aumento fuerte en la mayoría de mercados del país. El precio aumentó en 41 de los 43 mercados monitoreados. Cali registró la mayor variación, con un alza de 55,68 %, seguida por Ipiales (46,08 %), Tunja (42,95 %), Bucaramanga (37,78 %) y Barranquilla (28,31 %).
Con respecto al abastecimiento, el Sipsa reportó una disminución general de 1,34 % en los mercados mayoristas monitoreados entre las semanas del 15 al 21 y del 22 al 28 de abril. La caída más significativa se dio en otros alimentos, con una reducción de 4,99 %.
Las verduras y los tubérculos también fueron en descenso, mientras que las frutas fueron el único grupo que aumentó su abastecimiento, con un crecimiento del 0,88 %.
Con respecto a Barranquilla, el boletín estableció que, aunque el abastecimiento cayó un 0,85 %, se registró un incremento en el ingreso de frutas, con un aumento de 28,27 %, y un crecimiento de 4,17 % en verduras y hortalizas. Sin embargo, disminuyó en 12,32 % el abastecimiento de otros grupos alimenticios.
Sumado a esto, el documento dio a conocer los productos que más subieron y bajaron en distintas ciudades. En el Distrito, por ejemplo, aumentaron los precios del pepino cohombro, la zanahoria, el repollo blanco y la habichuela, mientras bajaron la remolacha, la papa criolla limpia, la cebolla junca y la piña perolera.
‘El Niño’, una amenaza latente en el alza de los precios de alimentos
En el informe ‘Monitor de precios de alimentos’ para abril de 2026, uno de los puntos centrales es la advertencia climática.
En el documento se sostuvo que los nuevos pronósticos sobre la incidencia de ‘El Niño’ en Colombia han proyectado un escenario más severo para finales del 2026. Indicaron que mientras en marzo se proyectaba un fenómeno más moderado hacia el cuarto trimestre, la actualización de abril elevó el pronóstico hasta niveles fuertes, superiores a 1,5 en el índice.
El informe advirtió que este escenario representa “un riesgo al alza importante” para los precios de los alimentos durante el segundo semestre del año, debido a la posible reducción de lluvias y afectaciones sobre la producción agrícola”.


