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Como fórmula vicepresidencial de Abelardo De la Espriella, el economista José Manuel Restrepo ha venido recorriendo el país para escuchar a las comunidades y consolidar una agenda enfocada en la seguridad, la reactivación económica, la descentralización territorial y el fortalecimiento institucional.

En diálogo con EL HERALDO, el exministro y exrector de varias universidades habló sobre la situación fiscal del país y las medidas que se deben asumir para recuperar la confianza en la economía y sentar las bases de un crecimiento estable en el mediano y largo plazo.

En los últimos años estuvo muy ligado a la academia, ¿por qué decidió volver al ejercicio político?

Yo estaba sintiendo en ese momento que íbamos a perder la democracia, que íbamos a caer en el abismo de la destrucción de nuestras instituciones, de los pesos y contrapesos en la democracia.

La fórmula que en ese momento brillaba en el primer lugar, de Cepeda y de Quilcué representa una propuesta de constituyente que acaba con los pesos y contrapesos, que elimina la autonomía de la banca central, que rompe con las libertades, que destruye la iniciativa privada.

Y yo lo que dije para mí mismo fue: no podemos, en este momento de la historia del país, permitir que eso suceda; hay que dar un paso al frente. En el marco de esa discusión surge una propuesta con Abelardo De la Espriella que yo no esperaba, entre otras cosas porque no lo conocía directamente.

Lo había visto en un par de reuniones públicas, en una marcha y en otro encuentro. Pero creo que, en la conversación con Abelardo, encontramos que había una complementariedad: él recoge su experiencia empresarial, su conocimiento del sector público, y yo aporto la experiencia de la gerencia pública, de haber administrado dos carteras de Estado, junto con la experiencia académica.

Y ambos sumábamos una experiencia gerencial que no tiene ninguna otra fórmula para hacerle seguimiento a los temas de país. Pero, sobre todo, me gustó que era una apuesta de región: él representaba el Caribe colombiano, yo representaba a Antioquia, Bogotá y el centro del país.

Él cree que hay que trabajar por el territorio; por eso inscribe su fórmula presidencial en Cali, para recoger todo el occidente y el sur del país, en una apuesta genuina por entender que Colombia es un país de territorios.

Y siento también que la propuesta de Abelardo es una propuesta que me convence porque tiene correspondencia con principios esenciales de nuestra democracia: la defensa de la familia, de la iniciativa privada y de todas las libertades. Además, tiene coherencia con lo que yo había escrito recientemente en el libro Al borde de la esperanza, cuando él habla de una “Colombia milagro”.

Cuando él me habla de una “Colombia milagro”, yo conecto inmediatamente con Al borde de la esperanza y digo: el milagro se traduce en esperanza, o el milagro se construye y construye esperanza. Entonces, me parece que era un momento para tomar esa decisión, quemar las naves y dar el todo por el todo para que nuestros hijos, nuestras familias y las familias colombianas no terminemos en el abismo de la destrucción de nuestra democracia.

¿Cómo califica el recibimiento en el país a esta nueva apuesta política?

Vemos un fervor creciente. Los recorridos que está haciendo Abelardo por muchos municipios de los departamentos de Atlántico, Córdoba, Sucre, Cesar y La Guajira son una demostración de que esta apuesta está generando un fervor popular como nunca antes, y como quizá ninguno de los otros candidatos en contienda.

Y eso es muy importante, porque significa que el mensaje sí le está llegando a los más vulnerables del país: a quienes sufren con la salud, con la educación, con la vivienda; a quienes padecen la extorsión; a los adultos mayores y a la juventud. El mensaje de Abelardo y José Manuel Restrepo es un mensaje que hoy ha calado en esta sociedad y, muy especialmente, en la región Caribe, donde está siendo ampliamente recibido.

Yo también estuve en Neiva, en Bucaramanga, en Cúcuta y en Cali, y en todos lados la gente lo saludaba a uno, hacía el símbolo de la campaña y decía: “al fin llega un tigre a protegernos, a cuidarnos; al fin vamos a recuperar esta nación de la corrupción”.

JOSEFINA VILLARREALLa fórmula vicepresidencial de Abelardo De la Espriella fue crítico del Gobierno Petro.

También destacan que somos genuinamente independientes y que no necesitamos de los partidos políticos tradicionales ni de sus logos en el tarjetón, porque eso, entre otras cosas, restringe la independencia y la libertad para decidir en la construcción de política pública.

Ustedes han decidido cerrarles la puerta a los partidos políticos tradicionales, pero han recibido el apoyo de muchos sectores, ¿cómo ha sido ese pulso para ustedes?

Se trata de cerrarles la puerta a los partidos políticos tradicionales porque, según la forma en que tú arrancas a hacer política, terminas ejerciendo el gobierno. Cuando tú te entregas a un partido político, sabes que, al gobernar, vas a tener que conceder y esas concesiones terminan enlodando o minimizando la capacidad de independencia que uno tiene para tomar decisiones de política pública.

Lo mismo ocurre si dependes de los poderes económicos tradicionales; por eso la campaña se financia con recursos propios. Esto garantiza que estamos atendiendo verdaderamente las necesidades del ciudadano, porque el ciudadano también está cansado de los caudillos, de aquellos que dicen por quién hay que votar, está cansado de los partidos políticos tradicionales y de esa forma vieja y vetusta de hacer campaña política.

Eso no significa que políticos decentes, íntegros, o actores que hayan estado en el sector público no puedan participar.

Uno de los retos que debe atender el próximo Gobierno es la crisis fiscal, ¿cuáles son esas medidas que se deben adoptar sin dilaciones?

El gobierno del presidente Petro está entregando un país destrozado en las finanzas públicas.

Es inconcebible que el ministro de Trabajo y el ministro de Hacienda hayan aprobado un decreto para apropiarse de los recursos del ahorro o de las pensiones de los colombianos. Es un decreto abiertamente ilegalque busca que $25 billones ya no se destinen a pagar o cubrir la deuda que tiene el Gobierno con Colpensiones, sino que queden disponibles para gastar en derroche y excesos de gasto público.

Las finanzas públicas están en crisis y lo están porque el déficit fiscal ha aumentado diez veces más de lo que teníamos en 2023. La deuda pública ha crecido un 50 % con respecto a 2022 y la caja de la Nación está en los rines.

En ese escenario, lo que se necesita es, primero que todo, un ajuste fiscal. Los colombianos lo están pidiendo a gritos, que haya un recorte del tamaño del Estado, reducción del derroche en burocracia estatal y eliminación de gastos innecesarios.

En segundo lugar, recoger lo que ya está servido sobre la mesa: $150 billones en exenciones, $100 billones en evasión y $80 billones en corrupción. Si se hace un esfuerzo serio, hay recursos, y eso permitiría modificar la estructura tributaria para ayudar al microempresario, al pequeño empresario, al tendero y al trabajador independiente, con una tarifa diferenciada inferior.

Si esto se acompaña de una gran estrategia de crecimiento en sectores que, en este departamento y en la región Caribe, son claves —como el turismo sostenible, las energías renovables, la industria 4.0, la agroindustria y los servicios basados en conocimiento—, podríamos tener mayor recaudo, un gasto público más eficiente y una mejora del escenario fiscal.

En las últimas semanas se ha recrudecido el enfrentamiento entre el Gobierno y el Banco de la República. ¿Se puede considerar como una posible intervención a la autonomía del Emisor?

El Gobierno de Petro es profundamente irresponsable y está poniendo en entredicho la institucionalidad y la democracia de Colombia. Al atacar la autonomía de la banca central, está afectando una de las bases más importantes de los pesos y contrapesos: la independencia de la política monetaria, en cabeza de la Junta Directiva del Banco de la República.

Lo que pretende el Gobierno, en medio de su desesperación, es, por un lado, apropiarse del ahorro de los pensionados y, por otro, romper la autonomía de la banca central. Incluso lo ha planteado en escenarios como una eventual constituyente.

¿Y qué implica eso? Supeditar la política monetaria a la política fiscal. En otras palabras, “prender la maquinita”.

Lo que buscan es emitir dinero, como si eso fuera suficiente para resolver los problemas fiscales del país. Creen que imprimiendo billetes —como si fueran Rico McPato— se pueden solucionar las dificultades económicas. Pero eso es peligrosísimo, porque el riesgo es caer en una hiperinflación, como le ocurrió a Argentina en la época de los Kirchner.

Y, sumado a eso, también ha anunciado la posibilidad de que el salario mínimo vuelva a incrementarse si las tasas de interés no bajan por parte del Banco de la República…

Es que él no ha entendido que la inflación se contiene, justamente, disminuyendo el derroche de gasto público, restringiendo el déficit fiscal y aumentando la oferta; es decir, con más empresas y mayor producción.

Pero, como es enemigo de la iniciativa privada, no logra aumentar la producción. Y, como quiere gastar y gastar sin límite, no asume lo que le corresponde, que es controlar el exceso de gasto público.

¿Cómo califica usted la situación actual de Ecopetrol?

Lo de Ecopetrol es muy triste. Es una profunda destrucción. Incluso, ahora pretende lograr un acuerdo con los sindicatos de trabajadores que termina minando la capacidad financiera de la entidad.

A Ecopetrol, que era la joya de la corona, nuestra iguana, la convirtieron en una flaquita lagartija. La destruyeron estratégicamente. ¿Por qué? Por impedirle la realización de nuevos contratos de exploración de gas y petróleo, y por frenar la exploración no convencional o fracking, tanto en Colombia como en el exterior.

JOSEFINA VILLARREALEl aspirante a la Vicepresidencia lamentó las actuales políticas de dirección de Ecopetrol.

Además, la afectaron en su gobierno corporativo, al intervenir decisiones que ya había tomado Ecopetrol. Y tampoco se detuvieron ahí: la golpearon en su reputación, manteniendo un presidente que hoy está de vacaciones, pero sigue en el cargo a pesar de los cuestionamientos por múltiples escándalos, pudiendo haberse tomado la decisión de removerlo.

Por eso, en el gobierno de Abelardo De la Espriella, que viene pronto, tomaremos la decisión de expedir el decreto que convoque a la asamblea. Una vez se cite, removeremos la junta directiva; la nueva junta procederá a cambiar al presidente de Ecopetrol lo más rápido posible, dentro del marco legal.

No podemos seguir permitiendo que se destruya el patrimonio de cientos de miles de colombianos, que han visto cómo la acción ha caído entre un 30 % y un 40 %. Eso afecta a todos los colombianos, pero especialmente a los accionistas minoritarios.

Estamos a pocas semanas de la primera vuelta y hay mucha resistencia de algunos sectores de participar en los debates. ¿A qué se debe este panorama?

Abelardo y yo lo hemos dicho públicamente: estamos listos para cualquier debate. A mí me han invitado, calculo, a unos cuatro.

La señora Quilcué no asiste a ninguno; parece una figura fantasma. No dice nada, no habla, no opina y no va a debates. Entonces, la pregunta es: ¿qué es lo que piensa hacer como vicepresidenta de la República?

Y el señor Cepeda pone más reglas que un tute. Ahora impone condiciones para todo: quién lo puede entrevistar, qué le pueden preguntar y qué no.

Pues no sé si también va a pedir que le permitan llevar un resumen de todo lo que tiene que decir. Como a él le encanta leer discursos, entonces que le lleven el texto al debate.

Me parece vergonzosa esa circunstancia, que un señor como Cepeda y la señora Quilcué no entiendan que en una democracia se debaten las ideas, se discuten las propuestas y se confrontan las iniciativas; y que, en esa confrontación, se ilustra a los ciudadanos para decidir libre y a conciencia su voto.

Hagamos de cuenta que son las 7:00 p. m. del 31 de mayo y se confirma su llegada a segunda vuelta…

No, ganamos en primera vuelta.

Bueno, pero si se diera una segunda vuelta, ¿cómo serían esos acercamientos con otros sectores para derrotar lo que ustedes han planteado como la continuidad del Gobierno?

Los acercamientos tienen que ser alrededor del pueblo colombiano, de la gente, de nuestro compromiso con la ciudadanía. Claramente, no serán acercamientos con partidos políticos tradicionales; serán acercamientos alrededor de las ideas y de las propuestas.

Se trata de ver cómo podemos, si es del caso, complementar y fortalecer propuestas para atender problemas como la salud; el acceso a la educación —incluida la situación del Icetex—; el apoyo a los adultos mayores y a las mujeres; la defensa de los niños como actores fundamentales; y la lucha contra la extorsión y la inseguridad en los barrios. También para enfrentar los desafíos en materia de producción de hoja de coca en Colombia y atender las necesidades de la gente en educación, deporte y cultura.

Es alrededor de las ideas donde se debe construir ese punto de acuerdo, no alrededor de componendas políticas. Porque, de lo contrario, se termina haciendo la política de siempre, con los mismos partidos y los mismos logos, para obtener los mismos resultados que han generado la frustración del pueblo colombiano.

Nuestro pueblo, la gente con la que hablamos, está pidiendo cosas distintas.

¿Qué pueden esperar las mujeres de la Presidencia de Abelardo De la Espriella?

Las mujeres tienen que jugar un papel protagónico. Es cierto que aquí estamos dos hombres en esta contienda política, pero dos hombres que proponen el mejor programa para la mujer. Porque hoy la mujer necesita ser atendida, ya que muchas son víctimas de violencia sexual o psicológica, así como otras miles han sido víctimas de feminicidio.

Nosotros tenemos un compromiso moral y ético. Yo, que he sido personalmente víctima de un feminicidio en mi familia —en el caso de mi sobrina, quien murió a los dieciocho años, asesinada por su novio hace dos años—, tengo un compromiso ético con la mujer.

JOSEFINA VILLARREALRestrepo se refirió al robusto plan construido desde la campaña para apoyar a las mujeres colombianas.

Y, sobre todo, con la implementación de una ruta de atención de 72 horas para que, ante el mínimo riesgo de feminicidio, se actúe de inmediato, se proteja a la mujer y se le defienda. Así como lo hicimos con las mujeres que fueron víctimas de violencia o abuso sexual en medios de comunicación en el país, una causa que también asumió como propia Abelardo De la Espriella.

Tenemos, además, un compromiso con la mujer en el cierre de la brecha de ingresos; que tenga la capacidad de emprender, con un fondo de un billón de pesos que beneficie a 200 mil mujeres mediante el acceso a recursos blandos, permitiéndoles crear sus emprendimientos y desarrollar su autonomía económica.

También existe un compromiso con la mujer en el ámbito de la ciencia, cerrando brechas desde la base: desde las niñas que quieren ser científicas en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), mediante programas específicos para fomentar estas vocaciones.

A esto se suma un programa de capacitación a través de una universidad virtual, enfocada en tecnologías de la cuarta revolución industrial, economía del cuidado, bilingüismo y servicios, para fortalecer las competencias de las mujeres en estos campos.

Hay, además, una apuesta por la mujer rural, para que tenga acceso a la tierra, lo cual la empodera. Necesitamos mujeres empoderadas en el campo. Asimismo, existe un compromiso con las mujeres cuidadoras: profesionalizar, monetizar y visibilizar la economía del cuidado, donde participan millones de mujeres.

Y, finalmente, un compromiso con la creación de una escuela de liderazgo femenino, orientada a desarrollar competencias en negociación y en el manejo de temas del sector público y privado. Con ello, buscamos formar a miles, incluso decenas de miles de mujeres, para que aumenten su participación en el sector público, en el sector privado y en la academia.

Cerremos este espacio con un mensaje al pueblo colombiano, ¿por qué deben respaldar a la dupla de Abelardo De la Espriella y José Manuel Restrepo?

Esta es una fórmula que garantiza independencia en la construcción de política pública; porque tiene experiencia acumulada del más alto nivel; es la fórmula de los territorios de Colombia, de sus regiones, y permitirá que los entes territoriales tengan una verdadera descentralización fiscal y autonomía.

Es una apuesta por un “milagro colombiano”: por hacer de Colombia un país como lo lograron Corea del Sur, Singapur, Chile o Irlanda. Un país con prosperidad económica, que apueste por la quinta revolución industrial, por nuevas energías; donde los jóvenes “ninis” se conviertan en “Sisis” (que sí estudian o sí trabajan); donde recuperemos la seguridad en los barrios y enfrentemos a la delincuencia con autoridad y carácter.

Esa es la apuesta del “tigre” Abelardo De la Espriella y de José Manuel Restrepo: una apuesta por un país milagro.