El abogado Mauricio Lizcano se ha sumado a la carrera por la Presidencia de la República con un objetivo claro: construir una Colombia real, alejada de los extremos ideológicos, enfocada en su desarrollo a través de la ciencia y la tecnología.
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A lo largo de su trayectoria profesional, Lizcano se ha desempeñado como representante a la Cámara, senador, director del Dapre y ministro de las TIC. Estas experiencias, aseguró, le han permitido prepararse para este momento. Por ello, a través de su movimiento, ‘Colombianismo’, logró recolectar más de 1,8 millones de firmas para avalar su aspiración.
En entrevista con EL HERALDO, el aspirante a la Casa de Nariño expuso su diagnóstico del país y las soluciones que ha venido proponiendo a la ciudadanía, con énfasis en la necesidad de impulsar cambios estructurales en sectores como la seguridad, la salud y la energía.
¿Por qué Mauricio Lizcano quiere llegar junto con su fórmula vicepresidencial, Pedro De la Torre, a la Casa de Nariño?
Nosotros queremos llegar a la Presidencia de la República porque hay dos Colombias. La Colombia de los políticos, que es la Colombia de la pelea entre la derecha y la izquierda, donde lo único que hay son insultos, desagravios, uribismo, petrismo, y la Colombia real, que es la que nosotros representamos, donde viven los ciudadanos sin seguridad, donde los ciudadanos no pueden pagar la factura de energía y donde el problema no es la falta de trabajo, sino que al que trabaja lo extorsionan.
Queremos llegar a la Presidencia de la República porque queremos trabajar honradamente por reducir las tarifas de energía en el Caribe colombiano. Queremos trabajar enormemente para que la tecnología sea la base del desarrollo.
Tengo la propuesta clave de un tren que conecte al Magdalena, a Barranquilla y a Cartagena. Trabajar en temas de agua potable, porque abrir una llave no debe ser un privilegio en Colombia.
Usted ha referenciado que la seguridad es uno de los principales flagelos de la comunidad. ¿Cómo se puede abordar esta creciente necesidad?
Vamos a luchar y a acabar con la extorsión. Queremos que haya bloques de búsqueda conformados por la Armada, la Policía y el Ejército. Que se quite la señal de las cárceles, teniendo en cuenta que el 75 % de la extorsión viene de ellas, con softwares que fueron creados cuando fui ministro.
Hay que instalar cámaras de seguridad. Para Barranquilla y su área metropolitana pensamos en 10 mil, para que con inteligencia artificial y reconocimiento facial podamos perseguir a los delincuentes en las calles cuando estén cobrando las extorsiones.
Otras de las crisis que se vienen registrando en el país son en materia de salud y seguridad energética, ¿cuáles son las acciones que implementará en sus primeros días de gobierno?
Tenemos unas propuestas por los primeros cien días. Declararemos emergencia humanitaria y habilitaremos un corredor humanitario para entregar las medicinas. Cambiaremos el sistema de salud, lo que tiene que ver con la unidad de pago por capitación.
Con relación a la energía, el Gobierno debe pagar una parte de las tarifas, pero esa esa plata debe ir a normalización de redes, es decir, a creación de infraestructura. Otra parte de los recursos debe ir realmente a fortalecer las empresas de servicios públicos para que no haya tanta intermediación.
Vamos a cambiar el sistema tarifario para que pueda haber tarifas más baratas y poner paneles solares en las casas para que la gente pueda producir su propia energía con tecnologías del Gobierno.
Una de las sorpresas alrededor de su candidatura fue la elección del científico Pedro De la Torre como fórmula vicepresidencial, ¿por qué se decantó por ese nombre?
Pedro representa a la Colombia real, a las personas que se levantan todos los días a luchar para salir adelante. Además, este país requiere ciencia y tecnología si quiere salir adelante.
Nosotros no necesitamos más políticos, necesitamos más científicos en el país. Pedro es una persona que conocí en Harvard, que con esfuerzo y educación pudo convertirse en científico.
Pedro representa una zona muy importante, que es el Caribe colombiano. Nosotros queremos que esta región haga parte del Gobierno en uno de los cargos más importantes. La Costa merece tener un vicepresidente, algo que no pasa desde la época de Gustavo Bell.
Durante esta semana hubo una fuerte confrontación alrededor de los debates presidenciales ante las posiciones de algunos candidatos de participar en este espacio, pero con condiciones. ¿Esto genera daños a la democracia?
Es una vergüenza lo que está pasando. Lo que están haciendo es acabar con la democracia. La base de una democracia es elegir y ser elegido; eso lo dice la Constitución Nacional.
Pero aquí algunos gremios económicos, algunos medios y los candidatos decidieron pasarse por la faja la Constitución. Entonces quieren que esto sea un club privado, donde solo ellos escogen con quién debaten, cómo debaten y quién debate.
Y ahora hay candidatos como Cepeda que escogen no solo con quién debaten, sino también qué dicen, qué les pueden preguntar. Dicen: “Voy a un debate, pero que no me pregunten de seguridad, no me pueden replicar”.
Los debates son la base para construir una sociedad informada. ¿O quieren ocultar, invisibilizarnos, discriminarnos, para que la gente solo tenga dos opciones y escoja entre dos opciones? Así están manipulando la democracia. Estamos ante una gran crisis, y después se quejan de que no hay una campaña de propuestas, de resultados, sino de insultos y agravios. Pero es porque no estamos dando el debate.
Si hay 13 candidatos inscritos, 13 deben ir a los debates. Después está la segunda vuelta: ahí sí, los que pasen y se ganen el derecho —los que pasemos—, entonces debate entre dos. Pero si todos hicimos el trabajo… Yo recogí 1,8 millones de firmas. ¿Acaso es que yo me metí en esto solo? Todos hemos hecho el trabajo, todos tenemos el mismo derecho.
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Y la gente tiene el deber y el derecho de conocer las propuestas. Pero la manipulación de la democracia ya es absurda.
Las amenazas también han estado sobre la mesa durante los últimos días, generando un ambiente enrarecido de cara a la primera vuelta. ¿Hay riesgos para los distintos candidatos presidenciales?
En este país, con la muerte de Miguel Uribe, todos los candidatos tenemos realmente una amenaza real. Pero como hay tanta manipulación política, uno ya no sabe qué de esto es verdad, qué de esto es mentira, quiénes están haciendo esto para victimizarse y quiénes no.
Entonces, en principio, hay que creer todas las amenazas y proteger a todos los candidatos en un país con mucha inseguridad. Pero, desafortunadamente, como estamos en este momento, uno no sabe, porque el Gobierno no es claro al informar. Entonces dicen que la CIA tiene información de que van a matar a Cepeda, y luego la misma CIA lo desmiente.
Uno cree que un candidato como Cepeda tiene riesgo, pero no se entiende por qué tienen que mencionar a la CIA y no a la Policía o al Ejército colombiano. Igual pasa por otros lados. Entonces, desafortunadamente, estamos en un ambiente polarizado, con mucha información, pero, sobre todo, con mucha desinformación, donde ya es difícil saber qué es verdad y qué es mentira.
Y esto agrava la situación, precisamente porque donde debería estar el debate, en las propuestas y en las ideas, no se está dando, porque ya no quieren hacer debates. Entonces nadie puede saber cuáles son las propuestas.
Y como hay un desequilibrio informativo —porque hay gente que tiene más plata, más visibilidad—, a la mayoría de nosotros nos invisibilizan, nos discriminan y dejan solo dos o tres opciones para que la gente tome decisiones, porque eso es lo que les conviene a esas personas, al sistema, al poder, a los gremios.
Así nos van a llevar toda la vida, como nos llevaron con el conservatismo y el liberalismo durante doscientos años: desde casi la independencia, con Bolívar y Santander; después centralismo y federalismo; luego conservadores y liberales; y ahora derecha e izquierda. Nos mantienen doscientos años dándonos solo dos opciones, porque es la forma de manipular y controlar el país.
Y quienes queremos romper esa manipulación y ese control del país, no nos dejan. Pero aquí seguimos dando la lucha hasta donde podemos.
¿Usted cree que hay una posibilidad de que esta hegemonía se pueda romper en estas elecciones presidenciales?
Pues es mi sueño, es mi vocación, es por lo que estamos luchando todos los días de nuestra vida. Pero hay que confesarle a Colombia que no está fácil. Todo el mundo es cómplice, desde el sistema, de que esto sea A o B, porque es la forma de manipular este país. Hay quienes estamos en contra de eso y lo seguiremos diciendo desde la tribuna que nos den, pero es realmente muy lamentable que en un país y en una democracia eso suceda.
Yo puse un video sobre la discriminación en los debates y uno creería que en Colombia es donde la gente más se tiene que sorprender, pero he recibido más de 60 llamadas de compañeros míos de la universidad, de todo el mundo, que no entienden cómo puede pasar eso en una democracia.
Me han llamado de Kenia, de Nigeria, de Australia, de Estados Unidos, de Suiza, que no entienden cómo en una democracia hay voces que pueden hablar y otras que no. Eso el mundo no lo entiende. Aquí en Colombia, pues, dicen que es una república “bananera”, entonces esto pasa, pero en el mundo no ocurre así. En otras partes, la democracia y el flujo de la información son la base de todo. Por eso estamos dando la lucha
Para usted, que hizo parte del gabinete del presidente Gustavo Petro, ¿cuál es la evaluación que hace del actual Gobierno?
El Gobierno entró en modo campaña desde hace años y está dedicado a hacer campaña. Yo creo que al Gobierno ya no le interesa cerrar su gestión, sino que gane Cepeda. Eso está claramente descrito por el presidente. Este es un gobierno que tiene aciertos.
No voy a hablar de los que yo hice cuando fui ministro, sino de otros logros como la entrega de tierras, el aumento del salario mínimo, la reforma pensional —darles plata a los viejitos—.
¿En qué no ha funcionado el gobierno Petro? Pues en la salud. La salud está muy mal. Ha sido un fracaso el modelo de salud de este gobierno; venía con problemas de antes, pero este gobierno los profundizó.
En seguridad, la extorsión en Barranquilla está disparada. Todos los días hay muertes, hay atentados. Entonces, la seguridad se le salió de las manos al presidente.
A mí, realmente, lo que más me afecta del gobierno —y por eso creo que me salí— es esa forma permanente de querer dividir al pueblo colombiano. Y no solo lo hace el presidente, también lo hace la oposición. Yo creo que eso lleva al país al fracaso. Un país dividido es un país fracasado.
Si usted logra pasar a la segunda vuelta tras las elecciones del próximo 31 de mayo, ¿cuáles van a ser esas primeras acciones para enfrentar el balotaje final?
Mi esposa, que es muy creyente y que reza mucho, dice que vamos a dar la sorpresa de las elecciones y de eso no les quepa la menor duda.
Lo primero es unir a Colombia. El que pase a segunda vuelta tiene la gran responsabilidad de no dividir más al país, sino de unirlo. Y creo que quien pase a segunda vuelta es, en la práctica, el presidente, independientemente de quién sea, salvo los extremos. Una política de centro, como la nuestra —más de unidad y de resultados—, tiene inmensas posibilidades de ganar la segunda vuelta.
El reto es pasar la primera vuelta, porque ahí es donde está la polarización. Pero entre la primera y la segunda vuelta, el mensaje debe ser de unidad.
“Represento a las familias que ven en la educación un motor de desarrollo”: De la Torre
El atlanticense Pedro De la Torre viene acompañando a Lizcano como fórmula vicepresidencial con el propósito de convertir su proceso de vida en una constante en el país.
“Soy hijo de un chofer y una madre comunitaria, artesana. Ellos trabajaron duro y me llevaron a la mejor universidad del mundo, la Universidad de Harvard, pasando antes por la Universidad del Atlántico. Para mí es un honor representar a la gente que trabaja con empuje en el Caribe colombiano por una mejor Colombia, desde la juventud, desde la educación, y a esas familias que ven en la educación un motor de desarrollo para la sociedad”, resaltó.
Frente a las tareas que liderará de llegar a la Casa de Nariño, De la Torre hizo énfasis en el impulso de la ciencia como mecanismo de transformación social.
“En Colombia hay una brecha social en educación entre las zonas rurales y las zonas urbanas. Hay que mejorar la infraestructura; hacer una apuesta muy fuerte para poder garantizar educación de calidad. También hay que aumentar 250 mil cupos en la universidad pública, 250 mil cupos en el SENA y 250 mil cupos en la universidad privada”, anotó.


