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La preocupación en el país por la posible llegada del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de este año se suma al retraso en la entrada en operación de nuevos proyectos de energía y a los cuellos de botella que aún persisten en el sector.

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Esta incertidumbre tiene encendidas las alertas en el país. Para los analistas, Colombia podría enfrentar un déficit energético, que impactaría con un incremento en las tarifas de energía, la competitividad y la calidad del servicio.

La principal preocupación del sector sigue siendo la demora en los trámites y permisos para la entrada de nuevos proyectos al sistema nacional.

Uno de los cuestionamientos de los gremios es que, actualmente, una iniciativa de generación de energía limpia, como la solar y eólica, que desde el punto de vista técnico no representa mayor complejidad, puede tardar entre tres y cinco años en entrar en operación.

Lo paradójico es que cerca del 70 % de ese tiempo se pierde en gestiones administrativas ante más de quince autoridades nacionales y territoriales.

A la fecha existen más de 300 trámites pendientes entre proyectos de generación y transmisión, con demoras que pueden alcanzar hasta 2.000 días. La misma situación ocurre en materia de infraestructura, algunas líneas de transmisión registran retrasos de hasta 13 años, mientras que las redes regionales acumulan demoras cercanas a 11 años, lo que limita la conexión de nuevas plantas al sistema.

Los mayores obstáculos

Entre las principales barreras con las que se enfrentan los inversionistas para sacar adelante sus proyectos son los permisos ambientales que expide la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla).

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También son múltiples los trámites menores, como los que deben adelantar ante las corporaciones autónomas regionales (CAR), que terminan retrasando la ejecución de las obras.

Otra de las demoras que vienen cuestionando los gremios del sector tiene que ver con las consultas previas, ya que los procesos de concertación y negociación en territorio suelen extenderse más de lo previsto.

Archivo

Un ejemplo de ellos se presenta en La Guajira. Los proyectos han tenido dificultades en el momento de concertar ante el creciente número de comunidades que surgen en las zonas de influencia y la falta de claridad para identificar a los interlocutores.

Cierres financieros

Otro de los mayores cuellos de botella es el cierre financiero de los proyectos, sin los cuales no pueden iniciar la construcción, adquirir equipos ni cumplir sus cronogramas.

En esta etapa para ejecutar los proyectos han debido asegurar sus créditos bancarios, inversionistas, los contratos de energía a largo plazo, así como las garantías financieras y condiciones de rentabilidad.

Sin ese respaldo económico, una iniciativa puede contar con licencias, terrenos y estudios técnicos, pero no tiene cómo iniciar obras ni avanzar hacia su entrada en operación.

Se estima que 5.086 megavatios (MW) de proyectos renovables no han logrado el cierre financiero, lo que les limita seriamente la entrada de nueva capacidad al sistema eléctrico.

Aumento de la demanda

Amylkar Acosta, ex ministro de Minas y Energía, advirtió que, con base en los datos entregados por XM, sus cálculos apuntan a que el Sistema Interconectado Nacional (SIN) ya registra un déficit del 2 % en la oferta de energía en firme para 2026, que podría ampliarse a 3,5 % en 2027, como consecuencia del retraso en proyectos clave de generación y transmisión.

A esto se suma que XM ha advertido que el país podría enfrentar un déficit cercano al 6 % hacia 2030.

Y con el correr de los días, la situación no mejora, la población viene creciendo, hay cambios en los hábitos de consumo y una mayor dependencia de los dispositivos electrónicos, factores que impulsan una demanda eléctrica que crece más rápido que la capacidad de generación.

Según la Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme), la demanda de energía en Colombia crecería entre 1,41 % y 2,82 % anual hasta 2039. Sin embargo, cifras de XM muestran un comportamiento más dinámico y variable.

Esto quedó en evidencia en diciembre de 2025, cuando se registraron altos picos de demanda de energía. Aumentó 4,03 % frente al mismo mes de 2024.

Ante este panorama, expertos señalan que el país necesitaría incorporar al menos 2.500 MW adicionales de energía firme de manera inmediata para equilibrar el sistema.

“Estamos ante una situación en la que el país podría enfrentar el riesgo de racionamiento, si no entran pronto nuevos proyectos al sistema y si se presenta un fenómeno de El Niño como el que se viene anunciando”, así lo expuso Alexandra Hernández, presidenta ejecutiva de SER Colombia.

La dirigente gremial aseguró que sería un error desaprovechar el potencial de las energías renovables, que “son limpias, se construyen más rápido y ayudan a proteger el bolsillo de los usuarios por sus costos competitivos”.

Con preocupación afirmó que Colombia no solo enfrenta retrasos en proyectos solares y eólicos debido a trámites burocráticos y permisos ambientales, sino que el consumo está creciendo más rápido que la oferta.

“Si no se acelera la entrada de proyectos, el país podría enfrentar un déficit estructural de energía desde 2027”, sostuvo.

JEISS0N GUTIERREZ EL HERALDO

Para la líder gremial también es necesario mejorar la infraestructura de distribución con el fin de facilitar la conexión y venta de energía, teniendo en cuenta que la autogeneración desde el sector privado viene creciendo en pequeña escala.

Explicó que la autogeneración y los sistemas solares en techos de viviendas, fincas y negocios han mostrado un crecimiento importante. “Estas inversiones, realizadas en su mayoría con capital privado, ya representan cerca del 30 % de la capacidad total de generación renovable del país”, precisó Hernández-

Precisamente, el informe que realizó este gremio en el 2025 dio a conocer que el país ya superó los 2.376 megavatios (MW) de energía renovable provenientes de 85 proyectos de mediana y gran escala en operación comercial o en pruebas, en su mayoría solares. De ese total, 482 MW fueron incorporados durante 2025 en 14 nuevos proyectos.

Asimismo, hay que sumarle los 995 MW en autogeneración y generación distribuida, lo que eleva a 20.122 iniciativas el número total de proyectos renovables entre grandes, medianos y pequeños.

Panorama 2026

Por su parte, el Balance Renovable 2026 de SER Colombia advierte que, aunque el país ha avanzado, todavía está lejos de responder a los retos energéticos que se vienen.

El gremio estima que, para evitar un déficit desde 2027, Colombia necesita agregar al sistema al menos 6.000 MW nuevos en los próximos cinco años, lo que demandaría inversiones cercanas a USD5.000 millones.

Hoy existen 1.043 MW en 20 proyectos listos para arrancar construcción en 2026, mientras otros 106 proyectos avanzan entre un 20 % y un 60 % de desarrollo.

Si esos proyectos logran destrabarse y se adoptan medidas regulatorias, el país podría incorporar entre 6.586 y 9.500 MW, con un ahorro de hasta 7 billones de pesos en tarifas para los usuarios.

El reto del almacenamiento

Una encuesta de Pulso Eléctrico revela que el 96 % de los colombianos cree que la energía solar debe liderar el crecimiento futuro, mientras el 88 % respalda la eólica.

Pero el desafío no termina ahí. Una de las principales dudas sigue siendo cómo se implementarán los sistemas de almacenamiento de energía (SAE), claves para respaldar la generación en horas críticas.

Expertos advierten que no basta con expedir normas: también se necesitan inversiones, infraestructura y tiempo de adaptación para que estas soluciones ayuden realmente a contener el riesgo de déficit energético.

Potencial de la región Caribe

Teniendo en cuenta que en la región Caribe se concentra una parte importante de la nueva capacidad instalada y en construcción de proyectos de energías renovables, esta zona del país se convierte en eje estratégico para la transición energética nacional.

En el caso de Atlántico se ubica como el departamento que más nueva capacidad renovable sumaría en 2025 a nivel nacional. Actualmente registra 738,4 megavatios (MW) en construcción y 10 MW en operación comercial, posicionándose como uno de los principales motores del crecimiento energético de Colombia.

En los departamentos de La Guajira y Cesar registran 298 MW en operación cada uno, mientras avanzan nuevos proyectos. Córdoba suma 219,3 MW en construcción; Magdalena, 108,9 MW; Sucre, 68,2 MW; y Bolívar, 29,7 MW.

Para los expertos, estas cifras confirman que el Caribe puede convertirse en la nueva despensa energética del país, siempre que se superen los cuellos de botella en transmisión, licencias y conexión a la red.

El llamado al Gobierno para destrabar los nuevos proyectos

Las energías renovables representan beneficios concretos para todos los colombianos. Al ser una tecnología que se complementa con otras fuentes de generación, fortalece la seguridad energética y permite unas tarifas más competitivas. Además, impulsan oportunidades de desarrollo para comunidades y regiones

En ese sentido, los gremios del sector le han venido haciendo un llamado al Gobierno nacional para que se tomen decisiones urgentes como destrabar trámites en seis meses, convocar subastas de largo plazo, reglamentar el almacenamiento con baterías, agilizar los puntos de conexión y garantizar el pago de subsidios.

A mediano plazo, proponen modernizar el mercado eléctrico, acelerar la expansión de redes, eliminar barreras al autoconsumo y crear incentivos tributarios para nuevas inversiones.