Vivir en Alameda del Río es, para muchos, como habitar en otra ciudad, aunque dentro de Barranquilla. En esta pequeña, pero acogedora ciudadela hay movimiento desde tempranas horas de la mañana: puertas que se abren, termos de café que van y vienen, personas apuradas para dejar a sus hijos en la ruta del colegio y otras que simplemente se les pegaron las cobijas un poco más de lo normal y van tarde a su jornada laboral.
En sus calles internas se mezclan las rutinas cotidianas como las del señor que saca a pasear al perro, la tienda de la esquina que ya conoce a sus clientes habituales, y los grupos de vecinos que, sin planearlo, terminan convirtiendo los andenes en puntos de encuentro. Aquí la vida ocurre a pocos metros de distancia.
Quienes viven en Alameda coinciden en algo: la comodidad de tenerlo casi todo cerca. Supermercados, farmacias, jardines infantiles, canchas, parques y hasta espacios para hacer ejercicio al aire libre. Eso hace que muchos pasen días enteros sin necesidad de salir del sector, como si cruzar sus límites fuera “ir a la otra ciudad”.
Es ahí entonces que se puede considerar a Alameda del Río como una ‘ciudad de 15 minutos’, un modelo urbano donde las personas pueden acceder a servicios esenciales en un tiempo máximo de 15 minutos caminando o en bicicleta desde su hogar. Este concepto busca mejorar la calidad de vida, reducir el uso del automóvil y fortalecer la vida en comunidad.
Desde hace un año, la vida de Elvira Ferriño cambió por completo luego de tomar la decisión de mudarse del barrio La Concepción y comprar un nuevo inmueble en Alameda, un sector que rápidamente, aun con sus ires y venires, logró ganarse su corazón.
“Me encanta este lugar, es una pajarera porque aquí todo es naturaleza y muchas zonas verdes. Cuando llegué a este lugar me pareció fantástico, porque la gente es muy querida y tenemos altos edificios que llegan casi hasta el cielo”, sostuvo Ferriño.
Destacó que se trata de un lugar que puede satisfacer casi todas las necesidades de una familia.
“Tenemos centro comercial, droguerías, muchos parques para el sano esparcimiento y aquí la vida es más económica, se vive más sabroso”, aseguró la mujer.
De igual manera, resaltó el hecho de que fue una ciudadela pensada y que ha sido comercializada como una ciudad en la que los sueños podrían cumplirse y en la que adquirir vivienda propia iba a ser posible, incluso hasta para los más jóvenes, en proyectos que suplirían todas las necesidades a tan solo pocos pasos.
Lupe Vélez es una barranquillera que luego de vivir y buscar suerte junto a su familia en Chile decidió regresar a su ciudad natal en busca de más tranquilidad, razón por la que luego de investigar diferentes opciones se radicó en Alameda del Río, un lugar en el que ha sido feliz cada día desde hace seis años.
“Este es un lugar muy tranquilo, que está evolucionando y que sigue creciendo con el paso de los años; sin embargo, aún tiene muchas deudas por cumplirles a sus residentes”, agregó Vélez.
Los retos que persisten
Los residentes están de acuerdo con que no todo es perfecto. La sensación de estar “dentro de otra ciudad” también trae retos. En horas pico, salir o entrar puede tomar más tiempo del esperado. El transporte, aunque ha mejorado debido a las obras que adelanta el Distrito, sigue siendo una de las quejas frecuentes, sobre todo para quienes trabajan lejos. Aun así, muchos aseguran que el equilibrio entre tranquilidad y organización compensa esas dificultades.
Sijem Achkar es residente del barrio Simón Bolívar y diariamente debe desplazarse hasta Alameda para cumplir su jornada laboral en uno de los salones de belleza de la zona.
“Mi primer día de trabajo fue muy caótico porque caminar desde la Circunvalar hasta el centro comercial fue una odisea y sentí mucho miedo, la movilidad es un tema que afecta a todos porque las filas de vehículos tratando de salir y entrar es increíble”, recordó.
Pese a lo anterior, con el tiempo la mujer ha estudiado la posibilidad de mudarse y adquirir vivienda propia en Alameda del Río porque le gusta su ambiente familiar y cercano.
Una mirada urbanista
El especialista en Planificación del Desarrollo Urbano y Regional Porfirio Ospino resaltó que el modelo de ‘ciudad de 15 minutos’ aplicado a proyectos como Alameda del Río es una buena idea siempre y cuando se ejecute desde la planificación, algo que pudo no haberse dado en su totalidad en este proyecto, lo que habría generado que actualmente tenga retos de movilidad y de accesibilidad al trabajo de sus residentes dentro de la misma zona.
Según su opinión, este modelo puede beneficiar a futuro a la capital del Atlántico porque ayudaría a reducir los tiempos de desplazamiento y a descentralizar las actividades de la ciudad, aunque requiere mejor integración urbana y más equipamientos para cumplir completamente con el concepto.
Por su parte, Jorge Segebre, presidente de Camacol, afirmó que Barranquilla le está apostando a un urbanismo de alto nivel: “Desarrollos como Alameda, Puerta Dorada, Ciudad Mallorquín, Villa Carolina y Lago Alto se entregan con vías, parques y zonas comunes desde el inicio, algo que antes no se hacía”.
Es importante mencionar que Alameda del Río se ha consolidado como uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos de Barranquilla. Según datos dados a conocer por sus desarrolladores, esta ciudadela cuenta con 13,42 kilómetros de vías construidas, más de 20.000 metros cuadrados de parques, 20,41 kilómetros de andenes y plazoletas, y 2,26 kilómetros de ciclorrutas que buscan facilitar la movilidad sostenible.
Además, dispone de 127.108 metros cuadrados de zonas verdes, un centro comercial de 6.861 metros cuadrados, 89 locales comerciales y un desarrollo proyectado de aproximadamente 24 mil unidades de vivienda. Desde el inicio de su construcción en noviembre de 2016, este proyecto también ha aportado al desarrollo económico de la ciudad, generando cerca de 5.000 empleos directos y 15.000 indirectos.
Es de anotar que se ha planteado la expansión de esta ciudadela con la construcción de 2 mil viviendas adicionales, así como se ha anunciado la pronta habilitación de un CAI de la Policía y colegios, entre otros espacios para fortalecer la oferta de servicios para los habitantes de esta zona de la ciudad.
Puerta Dorada: más de 60 hectáreas con una ubicación estratégica
Un megaproyecto residencial ubicado en el suroccidente de Barranquilla, desarrollado sobre más de 60 hectáreas en una zona de alto crecimiento urbano. Ofrece amplias vías de acceso, parques de cesión pública, zonas verdes, alamedas y plazoletas diseñadas para fomentar el bienestar familiar y la vida al aire libre.
Villas de San Pablo, el megabarrio en el que habitan más de 8 mil personas
Es el primer megabarrio de la ciudad. De acuerdo con la Fundación Santo Domingo, cuenta con 137,5 hectáreas, de las cuales 54,9 han sido urbanizadas y su potencial de vivienda ha sido tasado en un poco más de 18 mil. Cuenta con ocho equipamientos sociales para el disfrute de los ciudadanos.
Caribe Verde, una urbanización que se fortalece en la capital del Atlántico
Cuenta con 150 hectáreas de extensión y se ha desarrollado con una propuesta mixta para residencia, comercio e industria. En este sector residen, de acuerdo con datos oficiales, cerca de 4.952 personas en alrededor de 3.704 viviendas distribuidas en 123 manzanas.


