El aumento de los siniestros viales en Barranquilla y los municipios del Atlántico ya no es un tema solo de cifras o reportes oficiales; se trata de una realidad que se siente en las calles, las familias y la cotidianidad de quienes se movilizan en cualquier medio de transporte e incluso a pie.
Cada siniestro vial deja más que vehículos chatarrizados: historias interrumpidas, hogares golpeados y una sensación constante de riesgo en las vías. Conductores, motociclistas y peatones conviven en medio de un entorno donde, para muchos, salir y regresar a casa se ha vuelto cada vez más incierto.
En barrios y carreteras del departamento es cada vez más común observar las imprudencias, maniobras peligrosas y la falta de respeto por las normas básicas. El afán, la distracción y, en algunos casos, la falta de conciencia, terminan convirtiéndose en factores que desencadenan tragedias que pudieron evitarse.
El incremento de muertes en las vías del Atlántico y Barranquilla ha vuelto a encender las alarmas de las autoridades, en medio de un panorama nacional que también muestra cifras en ascenso. De acuerdo con el director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), Luis Felipe Lota, aunque en Colombia el incremento fue del 5,1 % en 2025, en este territorio el comportamiento supera ampliamente ese promedio.
A nivel nacional, el país pasó de 8.271 fallecidos en 2024 a 8.697 en 2025, es decir, 426 muertes más. Sin embargo, el funcionario explicó que este aumento debe analizarse junto al crecimiento del riesgo en las vías, especialmente por el incremento del parque de motocicletas, que creció cerca de un 35 % y tuvo una circulación un 37 % mayor.
Pero el foco de preocupación está en el Atlántico. En el departamento, las muertes por siniestros viales pasaron de 277 a 324 en un año, lo que representa un aumento del 17 %, muy por encima del promedio nacional.
El caso más crítico es Barranquilla. La ciudad registró un salto de 124 fallecidos en 2024 a 277 en 2025, lo que significa un incremento superior al 100 %, una cifra que evidencia la gravedad de la situación en la capital del Atlántico.
Y la tendencia no se detiene. Las cifras preliminares de 2026, con base en datos de Medicina Legal, muestran que enero ya mantiene el comportamiento al alza: Barranquilla reporta 20 muertes más que en el mismo mes del año anterior, mientras que el Atlántico suma 54 fallecidos adicionales.
“Hay más exposición al riesgo, y eso incide directamente en las cifras. Históricamente enero ha mostrado aumentos frente al año anterior, y en este momento seguimos viendo esa tendencia tanto en el departamento como en la ciudad”, explicó Lota.
Frente a este panorama, el director de la ANSV insistió en la urgencia de reforzar el control y las acciones preventivas en el territorio. “Si la autoridad ejerce un control permanente, acompañado de herramientas tecnológicas, esto puede contribuir a reducir la siniestralidad”, afirmó.
No obstante, también advirtió que el problema no puede atribuirse únicamente a la falta de presencia institucional. “No podemos esperar a que haya un agente de tránsito para comportarnos bien. Esto también es responsabilidad de cada ciudadano. En la vía hay otros actores y nuestras decisiones afectan su vida”, enfatizó.
Las cifras también dejan claro quiénes están pagando el mayor costo de esta crisis vial. Los motociclistas siguen siendo los más afectados, representando cerca del 50 % de las muertes en el Atlántico y alrededor del 43 % en Barranquilla. En segundo lugar están los peatones, con cerca del 30 % de las víctimas fatales.
En Atlántico
Carlos Mafio Granados, director del Instituto de Tránsito del Atlántico, informó que en los 16 municipios que tiene bajo su cargo se ha avanzado en una serie de medidas integrales para reducir los siniestros viales con énfasis en la red secundaria, donde históricamente se ha concentrado la mayor accidentalidad.
Entre las principales estrategias se encuentra la implementación del pico y placa departamental, una medida que empezó a regir desde el 1 de enero de 2026, tras su adopción en diciembre del año anterior. Según Granados, esta acción ya ha mostrado resultados positivos.
“En el primer mes del año, la Agencia Nacional de Seguridad Vial evidenció una disminución en la accidentalidad tanto en nuestra jurisdicción como a nivel departamental”, aseguró.
A la par, se desarrollan programas pedagógicos como “Seguridad vial al colegio”, que el año pasado permitió la creación de patrullas escolares y que en 2026 ya opera en municipios como Ponedera, Santo Tomás y Baranoa, seleccionados por su nivel de urbanización y alta incidencia de accidentes. La iniciativa busca formar a niños, adolescentes y jóvenes en el respeto por las normas de tránsito, incluyendo cátedras dentro de las instituciones educativas.
En esta línea, el Instituto también trabaja en un convenio con el Sena para implementar un software interactivo que permita a los jóvenes aprender normas de tránsito mediante herramientas tecnológicas, juegos y simulaciones. El enfoque está claro: atacar la accidentalidad en edades críticas.
“No tuvimos víctimas fatales entre los 0 y 11 años, pero sí entre los 12 y 17, y en mayores de 17. Eso indica que debemos enfocarnos en quienes ya tienen autonomía y capacidad de decisión”, explicó el director.
Las campañas masivas también han sido clave. Mafio indicó que durante el carnaval se desarrolló la estrategia “Entrega las llaves”, que impactó a más de 700 mil personas en desfiles y eventos en los municipios del Atlántico, promoviendo la conducción responsable y el respeto por las normas. A esto se suman iniciativas como “Vías limpias, vías más seguras” y jornadas permanentes de capacitación a lo largo del año.
En el frente institucional, el departamento activó un comité transversal de seguridad vial con la participación de varias dependencias de la Gobernación.
De cara a la temporada de Semana Santa, el Instituto ha preparado un plan especial que incluirá controles en carretera, puntos de atención para emergencias y campañas dirigidas a quienes realizarán largos desplazamientos. Las autoridades insistirán en la importancia de hacer pausas activas, respetar las normas y conducir con precaución.
Pese a los avances, el director advirtió que uno de los mayores desafíos sigue siendo el aumento del parque de motocicletas. “La alta accidentalidad está ligada a que cada vez más personas adquieren motos. Por eso estamos solicitando al Ministerio de Transporte que se adopten medidas más estrictas, especialmente en la expedición de licencias y el control a conductores.
¿Qué pasa en Distrito?
Por su parte, en Barranquilla la situación es mucho más compleja ya que actualmente se han evidenciado vacíos tras la finalización del convenio entre el Distrito y la Seccional de Tránsito adscrita a la Policía Metropolitana de Barranquilla, debido a que algunos usuarios han advertido que la seguridad vial se está viendo afectada ante la falta de controles y presencia de las autoridades en las vías.
La muerte de una adulta mayor a la altura del barrio Santo Domingo de Guzmán fue el caso que encendió las alertas frente a esta situación. Según el reporte, la mujer intentó cruzar la calle y fue arrollada por una motocicleta.
Tras presentarse el siniestro, la adulta mayor fue llevada a la Clínica La Victoria, donde falleció. Cabe mencionar que, en este tipo de situaciones, la Policía de Tránsito adelantaba la diligencia del levantamiento del cadáver; sin embargo, en este caso no se presentó debido a que se encuentra actualmente sin contrato.
La situación ha sido altamente cuestionada por diferentes sectores. Desde el Concejo de Barranquilla se citó a debate de control político contra la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial debido a esta situación y en busca de garantías en favor de todos los actores viales.
Otro de los siniestros que ha causado mayor polémica es el ocurrido el pasado martes 17 de marzo en la carrera 46, cerca del puente que conecta la Vía al Mar con la avenida Circunvalar, el cual cobró la vida de un hombre que se encontraba revisando el estado de su vehículo y fue arrollado por una buseta de servicio público que se movilizaba por esta vía rápida.
Por su parte, el Distrito señaló que no se han descuidado las acciones de regulación y control vial en diferentes sectores de la ciudad por lo que se están coordinando y ejecutando operativos permanentes en distintos corredores viales con el objetivo de mejorar la movilidad y fortalecer la seguridad vial en la ciudad.
Aseguró que dichas acciones cuentan con el respaldo de un cuerpo operativo conformado por 70 agentes de tránsito, quienes ejercen autoridad en la vía, y 230 orientadores del área de apoyo a la gestión, encargados de apoyar la regulación y organización del tráfico en puntos críticos y zonas estratégicas.


