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El retraso en las obras de mejoramiento y modernización del aeropuerto Ernesto Cortissoz, ubicado en el municipio de Soledad y que opera para la ciudad de Barranquilla, ha dejado en evidencia una serie de debilidades en el plan de ejecución del proyecto, el cual presenta hasta la fecha un avance del 16 %.

Esta casa periodística tuvo acceso a un informe de interventoría que hizo la Aeronáutica Civil a finales de 2025, en el cual se pudo constatar un incumplimiento tras otro en las fases 2 y 4 del contrato de obras por parte del Consorcio de Infraestructura AIEC 2026.

En primer lugar, el documento especificó que en la fase 2, que comprende la ejecución de actividades de mantenimiento, el contratista no realizó –en el plazo estipulado– los trabajos en los equipos de climatización y que solo se llevó a cabo el cambio de un motor de sistema de Banda BHS, un proceso del cual se solicitó posterior justificación en un informe diagnóstico.

Seguidamente, la Aerocivil describió que hubo retrasos en la fase 4 del proyecto, correspondiente a la construcción y ejecución de obras de mejoramiento general, debido a que el contratista no entregó la información respectiva de diagnóstico y ajuste de datos y diseños de la fase 3.

En un principio, a pesar de que el plazo de ejecución total para el desarrollo de esta fase era de tres meses, luego de vencerse el plazo, el día 20 de agosto de 2025, no hubo comunicación del contratista sobre esta etapa.

En consecuencia, la interventoría envió comunicados de apremios al contratista por la no entrega de productos de diagnóstico, especializado, ajuste de información y diseños existentes del proyecto. En ese sentido, el contratista procedió a hacer entregas parciales de algunas especialidades; sin embargo, la información no se encontraba completa ni organizada.

Dicho esto, durante la época final del año pasado no se lograron concretar los trabajos de la fase 4, que contemplaban la demolición de mampostería de los baños en la zona de maletas nacionales, así como el desmonte del cielo raso deteriorado en este mismo sector.

Tampoco se pudo comenzar con los trabajos de desmonte y retiro de la escalera eléctrica en el área de maletas nacionales que obstaculiza la zona de trabajo.

De esta manera, la evidencia indicó que la fase de ejecución de actividades de mantenimiento contaba con retrasos, especialmente en actividades programadas durante los meses de junio, julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre de 2025.

“Así las cosas, el proyecto presenta un retraso significativo en el avance de ejecución acumulado del contrato de obra de un 10.18%, lo que equivale a un valor de $3.531 millones, al cierre de octubre de 2025”, se lee en el documento de interventoría.

Es importante recordar que el contrato fue adjudicado por cerca de $34 mil millones. Además, el documento estableció un anticipo monetario de $7.300 millones tras su legalización.

Una cadena de errores

A pesar de que las obras en el Cortissoz presentan múltiples retrasos, no existe una razón específica que se asocie directamente con esta situación, sino más bien una cadena de errores.

Según informó la Aerocivil en sus interventorías, aunque el personal del contratista estuvo presente en el campo para desarrollar las labores del lado tierra, algunas no se concretaron por completo.

A su vez, durante el periodo de elaboración de la interventoría, los informes señalaron que se presentó un clima y ambiente apropiado para la ejecución de todas las actividades del contrato.

Sumado a esto, la Aerocivil publicó un informe de auditoría a comienzos de este 2026, en el cual se evaluó la gestión contractual de las obras en el lado tierra de la terminal.

En este nuevo documento se dio a conocer que hubo una modificación en el contrato durante el mes de noviembre, donde se incluyeron 13 ítems no previstos que responden a condiciones de obra con diseños y cantidades diferentes a las iniciales.

Para la entidad, lo anterior denota una serie de debilidades por parte del contratista en la formulación de los estudios y diseños técnicos elaborados en la etapa precontractual, al no haber previsto de manera integral los ítems requeridos para una adecuada ejecución del objeto contractual.

Decisiones de la Aerocivil

Luis Martínez, director general de la Aerocivil, se refirió el pasado lunes a la situación que atraviesa el aeropuerto Ernesto Cortissoz.

Según el funcionario, la solución no se encuentra en aplicar sanciones ni ceder el control de las obras a terceros como el Distrito de Barranquilla.

“El tema de que el alcalde de Barranquilla diga que no podemos asumir la responsabilidad de las obras en el aeropuerto no es cierto; por ahora lo que hemos hecho es guardar recursos porque el contratista nos ha quedado mal, pero les aseguro que en el mes de mayo habrá un aeropuerto totalmente diferente”, manifestó a Caracol Radio.

Martínez también descartó posibles sanciones al contratista por sus retrasos en las obras. “Nosotros podemos sancionarlos, hemos evaluado hacerlo por un monto de hasta $12 mil millones, pero ahora mismo esto lo que hace es generar retrasos y queremos que se terminen las obras”.

¿Barranquilla no podrá asumir las obras en el Ernesto Cortissoz?

Las cláusulas del contrato para el mejoramiento del aeropuerto Ernesto Cortissoz son claras en que el contratista no podrá ceder los derechos y obligaciones del contrato sin el consentimiento previo y expreso de la Aerocivil.

Además, el contrato es tajante cuando establece en una de sus normativas que en caso de que se haga una cesión, que en este caso se plantea que sea hacia el Distrito de Barranquilla, el cesionario deberá cumplir con el plazo de terminación de contrato.

Es decir, el Distrito tendría hasta el 31 de julio para cumplir con una parte de las obras en lado tierra.

Entonces parece ser que la posibilidad que Barranquilla asuma el mantenimiento y operación del aeropuerto se vuelve cada vez más inviable al ahondar en los pequeños detalles del tema.

Cabe recordar que actualmente está vigente una cesión parcial del 50 % del contrato de obras en el aeropuerto hacia la empresa Urbaingeniería, con sede en la ciudad de Bogotá, para completar las labores que hacen falta en cuatro puntos críticos del lado tierra.