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El valor para el alquiler de las sillas para presenciar eventos del Carnaval ha vuelto a encender el debate en Barranquilla. Las denuncias por cobros excesivos en algunos desfiles han causado que desde diferentes sectores se enciendan alertas frente a prácticas irregulares que empañan las fiestas.

El director del Carnaval de la 44, Edgar Blanco, expresó su preocupación por el actual panorama, al tiempo que aseguró que se encuentra en desacuerdo con el valor fijado para el presente año, puesto que conllevaría a que se reduzca el número de asistentes a eventos.

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Fue enfático al recordar que el Carnaval de la 44 nació como una propuesta cultural alternativa, basada en la tradición, el bordillo y la gratuidad: “Nuestro formato es gratis. Si el evento es gratuito, no entiendo por qué alguien tiene que cobrar por una silla”.

El directivo reconoció que el espacio público es competencia de la Alcaldía y que entiende el “rebusque” de quienes venden productos durante los desfiles. “Nos encanta que la gente venda su arepa, su chorizo, su agua. Incluso que alquilen una silla a $8.000 o $10.000 como sustento. Pero $80.000 ya no es rebusque, es negocio”, sostuvo.

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Blanco reveló que sostendrá una reunión con el Distrito para exponer su posición: “Esto es el Carnaval del pueblo, de la gente que no tiene cómo pagar un palco de $28 millones. No se justifica que alguien haga negocio a costilla del sacrificio de las danzas y comparsas”.

Advirtió, además, que, de mantenerse los cobros elevados, la organización evaluaría cambiar el recorrido del desfile en los próximos años. Entre las alternativas mencionó escenarios como Alameda del Río, donde ya realizaron un desfile infantil sin vallas ni venta de sillas, permitiendo que las familias asistieran con sus propias mecedoras o colchonetas.

El debate no se limita al Carnaval de la 44. Blanco señaló que en otros eventos masivos también se han reportado cobros de hasta $100.000 por asiento. “No podemos convertir los desfiles de calle en un negocio de palcos y silletería”.

Finalmente, reiteró que la mayor riqueza del Carnaval de la 44 es el respaldo del público. “El tesoro más grande que tenemos es el cariño y el aplauso de casi un millón de personas. Esto lo hacemos con amor, no con ánimo comercial”, concluyó.