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Mantener los colegios oficiales con un enfoque de educación incluyente sigue siendo uno de los mayores retos del sistema educativo en Colombia, pero también una de las apuestas con mayor impacto social.

La atención educativa inclusiva permite que niños, niñas y adolescentes con discapacidad cognitiva o con condiciones de salud mental accedan, permanezcan y avancen en el sistema escolar en igualdad de condiciones, respetando sus ritmos y necesidades.

Este modelo no solo busca integrar a los estudiantes al aula regular, sino adaptar el entorno educativo para que responda a la diversidad. Para ello, se requieren ajustes pedagógicos, apoyo psicosocial, docentes capacitados, equipos interdisciplinarios y una comunidad educativa sensibilizada.

Uno de los principales obstáculos es la falta de recursos humanos especializados. En muchos colegios, el número de orientadores escolares, psicólogos y docentes de apoyo resulta insuficiente para atender la demanda de estudiantes con discapacidad cognitiva o con diagnósticos asociados a la salud mental, como trastornos de ansiedad, depresión, TDAH o trastornos del espectro autista.

A esto se suma la sobrecarga docente, ya que los maestros deben responder a grupos numerosos mientras implementan planes individuales de ajustes razonables, lo que exige mayor tiempo, formación continua y acompañamiento institucional.

Otro reto clave es la infraestructura escolar, que en algunos casos no cuenta con espacios adecuados para la atención diferencial, ni con materiales pedagógicos adaptados. Además, persisten barreras culturales, como la estigmatización y la falta de comprensión sobre la discapacidad y la salud mental, tanto dentro como fuera del aula.

Pese a las dificultades, los beneficios de la educación incluyente son significativos. En las escuelas de Barranquilla se ha demostrado que la atención educativa inclusiva reduce la deserción escolar, fortalece el desarrollo emocional y social de los estudiantes y mejora sus habilidades cognitivas y comunicativas.

Para los niños, niñas y adolescentes con discapacidad cognitiva o condiciones de salud mental permanecer en el sistema educativo les brinda estructura, contención emocional y oportunidades de aprendizaje, factores determinantes para su bienestar y autonomía futura.

El impacto también se refleja en la comunidad educativa. Los estudiantes sin discapacidad desarrollan empatía, respeto por la diferencia y habilidades socioemocionales, mientras que los docentes fortalecen prácticas pedagógicas más flexibles e innovadoras.

Una política pública

Con la aprobación del Acuerdo N.° 0029 de 2025, el Distrito dio un paso clave en la construcción de una educación más equitativa e incluyente, al adoptar los lineamientos de la Política Pública Distrital de Atención Educativa Inclusiva para niños, niñas y adolescentes con discapacidad cognitiva o trastornos del neurodesarrollo que el alcalde Alejandro Char sancionó.

Esta política busca garantizar no solo el acceso al sistema educativo, sino también la permanencia y el aprendizaje efectivo de esta población, reconociendo que cada estudiante aprende de manera diferente y requiere apoyos específicos. Para ello, el acuerdo promueve ajustes razonables en los procesos pedagógicos, fortalecimiento de las capacidades docentes y una articulación permanente entre los sectores de educación, salud y bienestar social.

Uno de los enfoques centrales del acuerdo es el reconocimiento de las familias como aliadas fundamentales en los procesos educativos. Su participación activa es clave para acompañar el desarrollo integral de los estudiantes y fortalecer los entornos de aprendizaje tanto dentro como fuera del aula.

Cabe destacar que, con esta iniciativa, el Distrito busca reafirmar su compromiso con el derecho a la educación inclusiva y con la construcción de entornos escolares que valoren la diversidad, reduzcan las barreras y promuevan la igualdad de oportunidades. La implementación de estos lineamientos permitirá avanzar hacia instituciones educativas más preparadas para responder a las necesidades de todos los niños, niñas y adolescentes.

De igual manera es necesario recordar que la Alcaldía ha dado grandes pasos hacia el mejoramiento de la infraestructura educativa, lo cual ayudará en este proceso.

Por otro lado, para el concejal Andrés Ballesteros la aprobación de la Política Pública Distrital de Atención Educativa Inclusiva representa un avance histórico en la garantía de derechos para la niñez y adolescencia en Barranquilla.

A su juicio, esta decisión reconoce una realidad que por años han enfrentado muchas familias: la dificultad de acceder a una educación oficial digna para niños, niñas y adolescentes con discapacidad cognitiva o con condiciones de salud mental.

“No se trata de un privilegio ni de un favor; se trata de cumplir con un derecho fundamental que el Estado tiene la obligación de garantizar”, afirmó.

El cabildante destacó que, con este acuerdo, la ciudad deja de depender de voluntades individuales y establece reglas claras que obligan al sistema educativo a ser verdaderamente incluyente.

“Ahora Barranquilla entiende que la inclusión no es opcional. Es una política de ciudad que busca cerrar brechas, combatir la discriminación y evitar que nuestros niños se queden por fuera de las aulas”, señaló.

Ballesteros agregó que el proyecto logra adaptar la normativa nacional a la realidad del Distrito, convirtiéndola en un mandato claro y exigible. “Estamos dando un paso firme para proteger, incluir y potenciar el talento de cada estudiante, sin excepciones. Una educación que excluye no es educación”, concluyó el concejal del Centro Democrático.

Una voz experta

Para la especialista en educación inclusiva Soraya Lewis Harb, el impacto de dar mayor relevancia a la inclusión desde las escuelas parte de comprender el origen y el sentido mismo de este enfoque educativo. “La inclusión surge desde la educación especial, cuando se reconoce que toda persona tiene derecho a ser educada, independientemente de cualquier condición de diversidad”, explicó.

Lewis recordó que la Constitución Política de Colombia consagra la educación como un derecho fundamental para todos los ciudadanos, sin distinción de raza, etnia, grupo social o condición, principio que también orienta las políticas del Ministerio de Educación Nacional. En ese sentido, aseguró que la educación debe ser equitativa y accesible para todos.

No obstante, advirtió que para que la inclusión tenga un impacto real en las escuelas es necesario considerar aspectos clave. El primero es comprender por qué se incluye y se integra. El segundo aspecto, según la experta, es la implementación del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), un enfoque contemporáneo que permite que todos los estudiantes, con o sin condiciones de diversidad, accedan a herramientas y recursos tanto para el aprendizaje como para su desarrollo personal.

En cuanto a las condiciones que deben garantizarse para que la educación inclusiva sea eficaz y de calidad, Lewis resaltó dos elementos fundamentales. El primero es la formación y capacitación permanente de los docentes. “No es posible implementar una educación inclusiva sin un cuerpo docente preparado en estrategias pedagógicas de apoyo y en diseño universal para el aprendizaje. Esto hace que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea más efectivo, eficiente y con altos indicadores de calidad”, afirmó.

Finalmente, Lewis concluyó que una educación inclusiva de calidad se construye con docentes capacitados, familias acompañadas y estudiantes atendidos desde sus diferencias. “Cuando estos tres actores trabajan de manera articulada, el proceso educativo es más efectivo y todos resultan beneficiados: el docente, la familia y, especialmente, el estudiante”, afirmó.

Más posibilidades para todos

La ciudadana Lorena González contó que es madre de un niño de 7 años que fue diagnosticado con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), por lo que requiere que su educación y manera de enseñar sea más didáctica y más cercana.

“Decidí inscribir a mi hijo en un colegio privado porque no me sentí confiada llevándolo a un colegio distrital debido a que requiere de mayor cuidado y atención, pero me parece fabuloso que ahora las instituciones públicas cuenten con más herramientas para garantizar una educación de calidad sin distinción”, mencionó.