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Desde cuando la tragedia sorprendió a decenas de familia, en Nueva Colombia, un grupo de mujeres (10, 12 o quizás más, porque cada día se van sumando), se han dado a la tarea de invertir su tiempo, esfuerzo y amor para contribuir en el bienestar de quienes perdieron sus casas y la tranquilidad.

{"titulo":"Subsidios y ‘ollas comunitarias’ para damnificados de ola invernal ","enlace":"https://www.elheraldo.co/barranquilla/distrito-continua-ayudando-damnificados-traves-de-subsidios-y-ollas-comunitarias-954465"}

Son mujeres, amas de casa, madres de familia, que de manera voluntaria y espontánea han dejado de lado sus responsabilidades en sus hogares, para convertirse en verdaderas heroínas, a las que no les importa soportar el calor de los fogones de leña, ni la inclemencia del sol, que por momentos parece comenzar a reconciliarse con la naturaleza, ni exponerse a un resfriado por un eventual baño con agua lluvia.

A ellas solo les importa contribuir, con su trabajo, en el alivio al sufrimiento de sus vecinos que lo perdieron todo esa tarde de lunes festivo.

Son las madres que lideran las ollas comunitarias en este sector de la ciudad que vive su drama desde el pasado lunes 7 de noviembre, cuando un fenómeno de remoción en masa se llevó sus casas y de paso su tranquilidad, sus sueños y su felicidad.

La iniciativa fue de Yessenia López, cuya casa también resultó destruida y quien publicó en su cuenta de Facebook la necesidad que estaban viviendo sus vecinos y la idea que tenía de hacer colectas para ayudarles con la alimentación. Inicialmente solicitaba alimentos ya preparados porque no había agua en el sector ni contaban con lo necesario para prepararlos.

'A la publicación respondieron mis familiares y amigos más cercanos que empezaron a hacerme llegar ayudas, y hablé con las vecinas que de inmediato me dijeron que sí. Entonces empezamos a reunir las cosas que nos llegaban y conseguir lo que nos faltaba para montar los fogones para hacer las sopas', afirmó Yessenia, mientras coordinaba cómo sería la organización de la entrega de ese día.

Pero la respuesta a la idea de Yessenia no fue solo de sus contactos en la red social, sino de las vecinas del sector que, pese a la difícil situación que atraviesan, decidieron unir sus esfuerzos y cada una pone su tiempo de trabajo para que el almuerzo esté listo cada mediodía.

Desde la mañana se reúnen para seleccionar los ingredientes que llevan las sopas, que por lo general son de hueso.

Entonces seleccionan la yuca, el plátano, papa, verduras y especies, pero sobre todo el amor y las ganas que dan el mejor sabor, el del amor con el que se disponen estas mujeres para ayudar a los demás

Y mientras Yessenia coordinaba como se serviría el almuerzo, María Luisa Padilla revolvía una de las ollas que hervía al máximo calor, para darle el punto exacto a las sopas que ese día eran de hueso.

{"titulo":"Recepción de donaciones sigue en el estadio Édgar Rentería","enlace":"https://www.elheraldo.co/barranquilla/en-el-estadio-edgar-renteria-se-siguen-recibiendo-donaciones-954177"}

Las sopas se sirven entre 12:30 y 1:00 de la tarde cuando se da aviso a las vecinas, que envían sus recipientes para el caldo y el arroz. La cantidad en cada olla o porta comidas depende de los integrantes de cada familia, según nos dijo María Luisa. Y asegura que quien sirve debe tener el pulso preciso para que ninguna familia se quede sin probar la sopa, que por su apariencia, y el olor que desprende se prevé serán degustadas con exquisitez.

'De aquí, de estas ollas sacamos alrededor de 100 almuerzos para las diferentes familias que se acercan. Nosotros les avisamos cuando está listo para servir, y cada uno trae su porta comidas, le servimos las porciones de sopa y arroz dependiendo de cuántas personas sean por familia', indicó la señora María Luisa.

Como complemento, la Administración distrital se trasladó hasta los barrios para instalar 5 ollas comunitarias y llevar la oferta social que permitiera vincular a los ciudadanos en programas de ‘Transferencias Monetarias’.

La Administración también inició durante la semana la entrega del auxilio de arrendamiento, mientras otras familias permanecen en albergues temporales.

Y la solidaridad tanto de otros barranquilleros como entre ellos mismo sigue, como siguen las madres de familia, encargadas de la humanitaria y amorosa tarea de preparar los alimentos para sus vecinos.