A veces la vida para algunas personas avanza con un ritmo distinto al que dicta el mundo. Mientras algunos corren detrás de metas aparentemente lineales, otros deben aprender primero a descifrar escenarios que para la mayoría parecen sencillos.
Una conversación, una clase virtual, una mirada ajena o un entorno que no siempre está dispuesto a comprender las diferencias. Pero incluso en esos caminos difíciles, nacen historias capaces de transformar perspectivas. La de Gustavo Andrés Romero García, conocido como Tavo, es una de ellas.
Es comunicador social y periodista egresado de la Universidad Autónoma del Caribe. Es un joven que ha construido una trayectoria marcada por la perseverancia, el amor por los medios de comunicación y la decisión de no permitir que el autismo definiera sus límites, sino sus fortalezas.
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Su vínculo con el periodismo comenzó temprano. Apenas tenía 9 años cuando descubrió una fascinación profunda por los noticieros, documentales y, especialmente, la radio. Lo que para muchos niños podía ser entretenimiento, para él se convirtió en una pasión que marcaría su futuro.
“Me empecé a enamorar de la radio desde los 9 años y desde ahí siempre he estado ligado a ella”, contó en entrevista con EL HERALDO.

Sus inicios en la radio
Un año después, cuando ya tenía 10, tuvo su primer acercamiento real a una emisora. Visitó la radio de la Universidad Autónoma del Caribe, experiencia que sembró una conexión definitiva con ese universo sonoro. Años más tarde, la vida lo llevaría nuevamente a ese mismo lugar, pero ya no como visitante, sino como integrante del equipo.
Su ingreso a la institución en 2021 no fue sencillo. Como miles de jóvenes, inició su formación en plena etapa pospandemia y debió enfrentar dos primeros semestres virtuales, una experiencia que describe como especialmente difícil.
“Me dio durísimo esa situación; tuve que adaptarme a la virtualidad mientras lidiaba con los desafíos propios de mi condición. Este fue uno de los primeros grandes retos de mi vida universitaria. Sin embargo, lejos de rendirme, convertí esa etapa en preparación”, comentó a esta casa editorial.
Cuando la presencialidad regresó en 2022, decidió tocar puertas. Participó en un casting para integrar la emisora de la universidad y logró ganarse un lugar gracias a su talento y determinación. El 30 de julio de ese año hizo su primera locución en Sonora Vallenata, un programa musical que rápidamente lo conectó con otros estudiantes y oyentes.
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“Muchos universitarios todavía me recuerdan por mi paso en la emisora. Pero mi experiencia no solo se quedó en esa área de la carrera; tuve la oportunidad de ejercer en comunicación organizacional”, dijo.

Oportunidades e inclusión
Durante seis meses, Gustavo trabajó en Bavaria, donde fue seleccionado como la primera persona a nivel nacional dentro de un programa de inclusión laboral. Aunque compaginar trabajo y universidad fue complejo, aquella experiencia le dejó una enseñanza sobre disciplina, constancia y responsabilidad profesional.
“Mi camino no estuvo libre de obstáculos, sinceramente, reconozco haber enfrentado dificultades derivadas de la falta de sensibilidad social frente al autismo. Desde episodios de bullying escolar hasta momentos incómodos en escenarios profesionales, pero así he aprendido a transformar esas experiencias en impulso”, afirmó.

Actualmente, Gustavo crea contenido digital enfocado en sensibilizar sobre el autismo y compartir herramientas para familias y personas neurodivergentes. A través de redes sociales ha logrado construir una comunidad de más de 40 mil seguidores en Instagram, donde aborda temas relacionados con inclusión, experiencias personales y motivación.
“Nosotros los autistas vinimos a iluminar al mundo, y ese es el mensaje que le quiero dar a las madres y a la sociedad. Por lo menos yo en un futuro sueño con dirigir mi propia emisora, pero sé que el camino continúa”.




















