La Met Gala vuelve a convertirse en el epicentro de la conversación global hoy 4 de mayo en New York City, marcada este año por varios elementos que han elevado la expectativ,: el respaldo financiero de Jeff Bezos y Lauren Sánchez, el esperado regreso de Beyoncé tras diez años alejada del evento y, por supuesto, el despliegue de moda y extravagancia característico de la velada.
Desde hace casi 75 años, esta gala benéfica recauda fondos para el Instituto de Moda del Metropolitan Museum of Art. Sin embargo, el evento ha evolucionado considerablemente, especialmente bajo la influencia de Anna Wintour, editora clave de Vogue, quien convirtió la cita en un fenómeno de cultura pop y una de las noches más exclusivas del calendario internacional.
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Aunque Wintour redujo el año pasado sus funciones editoriales para enfocarse en tareas ejecutivas dentro de Condé Nast, sigue liderando la organización del evento y mantiene el control sobre la exclusiva lista de invitados. Artistas, empresarios, deportistas y figuras políticas seleccionadas deben adaptarse al código de vestuario inspirado en la exposición anual del museo, dedicada a explorar la relación entre el cuerpo y la moda bajo el concepto “La moda es arte”.
Entre las figuras más esperadas destaca Beyoncé, considerada una de las grandes referentes de la música estadounidense, quien regresa a la gala luego de una década de ausencia. La artista compartirá protagonismo con Wintour, la actriz Nicole Kidman y la tenista Venus Williams, todas en roles destacados durante la noche. Su asistencia ha generado expectativa no solo por su atuendo, sino también por rumores sobre nueva música, aunque su equipo ha descartado el lanzamiento de un supuesto “Act III”.
La lista de anfitrionas incluye además a Chloe Malle, junto a celebridades como Zoë Kravitz, Sabrina Carpenter, Doja Cat, Misty Copeland, Elizabeth Debicki, Lena Dunham, LISA, Sam Smith y Teyana Taylor, entre otras personalidades.
La participación de Bezos y Sánchez como patrocinadores principales ha generado controversia. Semanas antes del evento, activistas del colectivo británico Everybody Hates Elon instalaron carteles en Manhattan cuestionando la relación entre Amazon y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, además de denunciar supuestas prácticas laborales abusivas dentro de la compañía. Aunque la campaña fue retirada rápidamente, el rechazo se amplificó en redes sociales y no se descartan manifestaciones cerca del museo.
En contraste, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, rechazó asistir al evento, alejándose así de una audiencia compuesta en gran parte por empresarios y celebridades, un sector al que ha cuestionado durante su agenda política enfocada en mayores impuestos para las grandes fortunas.
Como cada año, para el público general el gran atractivo será la alfombra roja instalada sobre las icónicas escalinatas del Met, donde los invitados exhibirán sus looks y atenderán brevemente a la prensa antes de ingresar a la celebración privada. Dentro del museo, los asistentes disfrutarán de una cena exclusiva y espectáculos en un ambiente reservado, donde está prohibido registrar imágenes, aunque ocasionalmente algunos invitados desafían las reglas con selfies improvisadas.
En cuanto a representación latina, la edición 2026 contará con la presencia de Karol G, quien sigue consolidando su lugar dentro del circuito global de la moda. También figuran artistas urbanos como Bad Bunny, Rauw Alejandro y Maluma, dentro de una lista latina más reducida que en años anteriores.
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La ausencia de figuras habituales como Shakira, Rosalía, Salma Hayek y Eiza González no ha pasado desapercibida, posiblemente debido a compromisos profesionales o agendas internacionales.
Música y espectáculo
A la expectativa que rodea esta nueva edición de la Met Gala también se sumó el inicio oficial de su tradicional alfombra, que este año sorprendió al abandonar el clásico rojo para transformarse en un elegante escenario blanco inspirado en un jardín floral.
La apertura estuvo marcada por una presentación artística en la que un grupo de cantantes y bailarines interpretó el éxito I Wanna Dance with Somebody de Whitney Houston, dando inicio al esperado desfile de celebridades ante la mirada de figuras clave del evento como Anna Wintour, la patrocinadora principal Lauren Sánchez y la actriz Nicole Kidman.
Aunque una de las grandes protagonistas de la noche, Beyoncé, aún no había hecho su aparición al inicio del evento, su regreso tras diez años de ausencia seguía siendo uno de los momentos más esperados. La artista comparte el rol de anfitriona con Kidman y la tenista Venus Williams.
Durante las primeras horas de la gala, Wintour adelantó algunos detalles sobre los looks más esperados y aseguró que Bad Bunny, a quien llamó por su nombre real, Benito, preparó cuidadosamente su atuendo y promete sorprender con su elección de vestuario.
Por su parte, Chloe Malle, quien ha asumido el liderazgo editorial de Vogue tras Wintour, destacó la magnitud de la exposición que acompaña la gala en el Metropolitan Museum of Art. Según explicó, la muestra explora la relación entre cuerpo y moda a través de distintas épocas, consolidándose como una de las apuestas curatoriales más ambiciosas de esta edición.
La ambientación de la alfombra también captó atención: un montaje que recrea un jardín etéreo con racimos de glicinias blancas suspendidas del techo, macetas de barro y setos decorativos a los costados, reforzando la atmósfera sofisticada y artística del evento.
Entre las primeras figuras en desfilar, incluso antes de la llegada de Wintour, estuvieron las modelos Cara Delevingne y Ashley Graham, además de la presentadora La La Anthony.
Como es habitual, la jornada continuará durante varias horas con la llegada de artistas del cine, la música y el deporte, además de empresarios, magnates y miembros de reconocidas dinastías estadounidenses e internacionales, confirmando una vez más que la Met Gala es mucho más que una cita de moda: es un escaparate global de poder, celebridad y cultura pop.
Datos importantes de la Met
El Metropolitan Museum of Art de New York City inauguró este lunes Costume Art, la exposición anual que sirve como antesala de la Met Gala y que este año propone una reflexión sobre la conexión histórica entre moda, arte y anatomía humana a través de una mirada amplia e inclusiva sobre el cuerpo.
La muestra reúne diseños y obras que examinan la fragilidad, transformación y representación del cuerpo a lo largo del tiempo. Entre las piezas más llamativas figuran corsés ortopédicos vinculados a Frida Kahlo, así como creaciones que recrean detalladamente la anatomía humana, incluyendo una representación inspirada en Adán.
La apertura estuvo encabezada por Anna Wintour, histórica figura de Vogue y anfitriona del evento, quien celebró además la inauguración de las nuevas galerías del museo, un espacio de cerca de 1.100 metros cuadrados ubicado junto al Great Hall y dedicado a explorar la convergencia entre arte y vestuario.
Durante el acto, Wintour destacó el papel esencial de la cultura en la vida urbana y recordó su larga relación con el museo, institución para la que ha contribuido a recaudar cerca de 500 millones de dólares a lo largo de su trayectoria.
Pese al entusiasmo por la exhibición, esta edición no ha estado exenta de polémica. La participación de Jeff Bezos y Lauren Sánchez como principales patrocinadores de la gala y de la exposición ha generado críticas entre algunos sectores neoyorquinos, que cuestionan el respaldo financiero del fundador de Amazon.
Aun así, el Met confirmó cifras récord para esta edición: la gala benéfica de esta noche proyecta una recaudación histórica de 42 millones de dólares, superando ampliamente los 31 millones obtenidos el año anterior.
El recorrido de la exposición inicia con una puesta en escena inmersiva: un corredor cubierto en terciopelo rosa conduce hacia dos maniquíes inspirados en Adán y Eva, figuras bíblicas reinterpretadas desde el diseño contemporáneo. Eva aparece con un delicado conjunto transparente acompañado de detalles metálicos y una manzana como símbolo, mientras que Adán luce una pieza con estampado anatómico que reproduce visualmente la musculatura masculina.
La exposición reúne unas 400 piezas, entre prendas de moda, esculturas, grabados, fotografías, jarrones y pinturas, creando un diálogo entre objetos históricos y diseños contemporáneos pertenecientes al Instituto del Traje del museo.
Lejos de presentar la moda únicamente como ornamento, Costume Art explora distintas categorías corporales. Entre ellas destaca el “Cuerpo Clásico”, inspirado en ideales grecorromanos de simetría y proporción, y el “Cuerpo Reclamado”, una propuesta que cuestiona los estándares convencionales de belleza mediante siluetas distorsionadas, rellenos y estructuras fragmentadas.
La muestra también incorpora perspectivas inclusivas con secciones dedicadas al cuerpo gestante, al envejecimiento y a la discapacidad, abordando cómo ciertos cuerpos han sido históricamente marginados dentro de los discursos estéticos.
Otro de los ejes curatoriales profundiza en temas de vulnerabilidad, salud mental y neurodiversidad. Allí destacan piezas como un corsé quirúrgico de Hussein Chalayan, exhibido junto a retratos y objetos personales de Frida Kahlo, así como diseños de Yves Saint Laurent y Loewe inspirados en el universo emocional y artístico de Vincent van Gogh.
La exposición también explora la dimensión más orgánica y efímera del cuerpo humano a través de secciones como “Cuerpo Anatómico”, enfocada en la musculatura y estructuras internas, y “Cuerpo Mortal”, dedicada a reflexionar sobre la fragilidad física y el inevitable paso del tiempo.
Gracias a la apertura de este nuevo espacio permanente dentro del museo, la exhibición podrá permanecer abierta durante nueve meses, ampliando considerablemente su duración frente a las ediciones previas y consolidando su papel como una de las grandes apuestas culturales del año en Nueva York.
Primeros Looks Llamativos
Artistas latinos en la Met Gala
Maluma apostó por una propuesta elegante y sobria para su llegada a la Met Gala 2026, alineándose con la temática de la noche con un look completamente negro de aire sofisticado y contemporáneo.
El cantante lució un conjunto monocromático compuesto por pantalón de silueta amplia y caída recta, que aporta movimiento y una estética relajada pero refinada. En la parte superior llevó una camisa negra estructurada, acompañada por una especie de chaqueta cropped o chaleco de acabado brillante con textura de lentejuelas o pedrería oscura, que añade dimensión y dramatismo al estilismo.
El diseño destaca por el contraste entre la sobriedad del negro mate y los destellos sutiles del torso, logrando un equilibrio entre minimalismo y glamour. El look se complementa con cuello profundo y líneas limpias, reforzando una imagen masculina moderna con inspiración sartorial.
En cuanto a accesorios, Maluma sumó anillos plateados, pendientes discretos y dejó visibles varios de sus tatuajes en manos y cuello, elementos que aportan personalidad y mantienen su sello urbano. Completó el outfit con el cabello peinado hacia atrás con efecto pulido, barba perfectamente delineada y una actitud relajada, incluso enviando un beso a las cámaras, lo que terminó de darle al look un aire confiado y seductor.
En conjunto, su apuesta fue una interpretación elegante del dress code “Fashion is Art”, menos teatral que otros asistentes, pero efectiva gracias a la estructura, el brillo estratégico y la fuerza del total black.
Vestidos de únicos
Heidi Klum llevó una de las propuestas más teatrales y conceptuales de la noche en la Met Gala 2026, apostando por un look que la transformó prácticamente en una escultura viviente.
Su diseño simula una estatua de mármol tallada: un vestido de silueta larga y completamente drapeado en tono marfil o blanco piedra, con pliegues que evocan telas clásicas esculpidas sobre el cuerpo. La prenda cubre totalmente la figura con una caída fluida tipo túnica, creando la ilusión de una pieza escultórica sacada de un museo o de una obra renacentista.
Uno de los detalles más impactantes está en el trabajo del rostro y la cabeza. Heidi complementó el look con maquillaje pálido monocromático y una cobertura que prolonga visualmente la tela hacia el cuello y parte del rostro, reforzando ese efecto de “figura petrificada”. Además, llevó una corona o tocado floral en relieve, también en tono marfil, que recuerda ornamentos clásicos o detalles de esculturas religiosas.
Las mangas amplias y el drapeado envolvente aportan dramatismo y volumen, mientras que la ausencia de accesorios visibles deja que toda la atención recaiga en la construcción conceptual del atuendo.
Su interpretación conecta directamente con el tema Fashion is Art y con la exposición Costume Art, ya que convierte el cuerpo en una obra tridimensional, borrando la frontera entre moda, anatomía y escultura. Más que un vestido tradicional, Heidi presentó una performance visual: parecía una estatua antigua que cobró vida sobre la alfombra.
Georgina Rodríguez apostó por una estética etérea y romántica para su aparición en la Met Gala 2026, con un look que mezcla sensualidad y delicadeza.
La influencer lució un vestido largo en tono azul hielo o plateado muy claro, confeccionado en satén de acabado brillante que aporta un efecto líquido y elegante. La falda, de silueta recta y caída limpia, estiliza la figura y se extiende hasta formar una sutil cola.
La pieza protagonista está en la parte superior: un corsé estructurado en el mismo tono, con detalles de transparencias, bordados y aplicaciones florales en relieve que añaden textura y dimensión. El corset marca la cintura y resalta la silueta con una construcción muy definida, evocando una estética de lencería de alta costura.
Sobre todo el conjunto llevó un velo largo de tul translúcido que cae desde la cabeza hasta el suelo, cubriendo parcialmente el rostro y el cuerpo. Este velo está decorado con flores bordadas blancas distribuidas estratégicamente, reforzando una imagen nupcial y casi fantasmal.
El estilismo se completa con el cabello recogido de manera pulida, maquillaje natural y accesorios discretos, incluyendo un pequeño bolso metálico o joya plateada que acompaña el conjunto sin restarle protagonismo.
En general, Georgina presentó una propuesta muy femenina y teatral, con referencias claras al bridalwear y al romanticismo contemporáneo. Su look juega entre la sensualidad del corsé visible y la suavidad casi celestial del velo, logrando una interpretación delicada y dramática del dress code de la noche.
Anne Hathaway deslumbró en la Met Gala 2026 con un vestido que combina dramatismo, elegancia clásica y un fuerte componente artístico, muy alineado con la temática de la noche.
La actriz lució un diseño strapless en negro de silueta estructurada, con un corset ceñido que realza la cintura y deja los hombros completamente al descubierto. El escote destaca por una forma arquitectónica en negro y blanco, decorada con motivos ornamentales que recuerdan ilustraciones barrocas o grabados artesanales, aportando un aire escultórico al look.
La falda es amplia y voluminosa, tipo ball gown, con una caída majestuosa y cola prolongada que aporta teatralidad. Sobre la base negra resaltan impactantes ilustraciones en blanco distribuidas a lo largo del vestido: manos, alas de ave, patrones botánicos y bordes decorativos que convierten la pieza en una especie de lienzo portátil.
Uno de los elementos más llamativos es precisamente ese contraste gráfico entre blanco y negro, que genera un efecto visual muy editorial y artístico, como si el vestido estuviera intervenido con dibujos o grabados de inspiración surrealista.
Anne complementó el look con joyería minimalista pero sofisticada: un collar brillante tipo gargantilla y pendientes discretos. Llevó el cabello recogido en un moño pulido alto, maquillaje suave y labios nude, permitiendo que el vestido fuera el absoluto protagonista.
En conjunto, su propuesta se siente refinada pero conceptual. Anne apostó por una interpretación muy literal de “Fashion is Art”, usando el vestido como una obra visual donde moda e ilustración se fusionan en una silueta clásica de alta costura.
Kylie Jenner apostó por una propuesta sensual y de inspiración escultórica en la Met Gala 2026, llevando un diseño que juega con la ilusión óptica y la reinterpretación del cuerpo humano, muy conectado con el concepto de la noche.
La empresaria lució un vestido en tonos nude, marfil y champagne que crea el efecto visual de una silueta casi moldeada sobre la piel. La parte superior consiste en un corsé estructurado color piel, ajustado al cuerpo como una segunda capa, con escote palabra de honor y líneas limpias que enfatizan la figura de manera minimalista y provocadora.
El diseño genera una ilusión anatómica al difuminar visualmente dónde termina la piel y dónde comienza la prenda, reforzando la idea del cuerpo como obra de arte o escultura.
En contraste, la parte inferior incorpora una falda drapeada en tono marfil con acabado satinado y detalles bordados o pedrería sutil que aportan textura y luminosidad. La falda cae de manera asimétrica desde la cadera, como si estuviera envuelta o parcialmente desmontada, añadiendo dramatismo y movimiento.
El vestido se extiende en una cola larga con transparencias y bordados delicados, elevando el look hacia una estética nupcial y etérea. El contraste entre el corsé nude ultraceñido y la opulencia textil de la falda crea una dualidad interesante entre desnudez y ornamentación.
Kylie complementó el look con un collar statement de diamantes tipo gargantilla floral, pendientes brillantes y maquillaje glam pero suave. Llevó el cabello oscuro suelto con ondas marcadas y raya lateral profunda, aportando un aire old Hollywood.
En conjunto, su propuesta fue una de las más alineadas con la exposición Costume Art, al explorar la anatomía, la ilusión corporal y la vulnerabilidad desde una mirada sofisticada, sensual y altamente editorial.





















