Con una voz inigualable que proviene de las calles de Cartagena, Keke Minowa se ha convertido en una de las artistas emergentes más auténticas del Caribe colombiano.
Ella es una cantante y compositora que resalta el talento femenino de nuestra región, y que trae a la industria musical colombiana una propuesta que nace de la fusión entre el afropop y la champeta criolla, un diálogo sonoro que según ella, recoge la herencia cultural de su tierra y la proyecta hacia una estética contemporánea.
Es dueña de un estilo propio, bastante cargado de identidad, ritmo y sensibilidad. En conversación con EL HERALDO Minowa contó que construye sus canciones en un relato íntimo y colectivo donde convergen la tradición, la calle y la evolución de los sonidos caribeños.
De interés: “Siempre encuentro belleza en este mundo difícil”: Rosario Heins
Canto con identidad
“Soy una artista cartagenera influenciada toda la vida por la música caribeña”, afirmó Minowa al recordar sus inicios en la música, marcados por el hip hop y la autogestión en estudios caseros. Su camino, aunque ha sido desafiante, ha estado guiado por la búsqueda de conocimiento y la necesidad de construir una identidad sonora auténtica.
“Después de haber dado mis primeros pasos en la música urbana, decidí formarse académicamente, lo que me permitió evolucionar hacia un proyecto más sólido. El encuentro con mi productor Benny B, del sello Audio Lirica, marcó un punto de inflexión en mi carrera y esto me permitió darle una forma definitiva a mi propuesta artística”.
En sus canciones, la artista sintetiza las vivencias del Caribe, explicó que cuando las personas escuchan su música, encuentran la identidad viva de un ciudadano cartagenero.
Un excelente equipo
Más allá del talento individual, la artista destaca el valor de lo colectivo. Su equipo está integrado por músicos, colaboradores cercanos y amigos que han acompañado el desarrollo del proyecto desde sus inicios.
Entre ellos, su esposo, el ingeniero de sonido Samuel Vélez, y otros artistas locales que han aportado a la consolidación de su música.
“Ha sido una cadena de amigos. Este trabajo colaborativo se refleja en mis presentaciones en vivo, donde hago una mezcla de sonidos pop con elementos picoteros, pues esa fue la cultura con la que creí y no podría dejarlo de lado. Así logro una experiencia que conecta con el público desde la emoción y la identidad cultural. Sobre todo porque la champeta ya es un género que muchos artistas con su trabajo han logrado llevar a escenarios internacionales y nosotros debemos seguir impulsándolo más”, dijo a esta casa editorial.
Nominación con significado
La nominación a los Premios Nuestra Tierra no es un hecho aislado en su carrera. En 2021 ya había sido reconocida por su trabajo, pero esta nueva mención cobra un valor especial al ubicarla como una posible embajadora musical de Cartagena.
“Queremos que haya una figura femenina que represente a la ciudad, porque sinceramente no la hay. Este reconocimiento también visibiliza el papel de las mujeres en la música folclórica y urbana del Caribe, donde de verdad existe talento, trayectoria y propuestas sólidas que aún buscan mayor reconocimiento. Las mujeres en el Caribe estamos muy bien instruidas en la música”, afirmó.
Vea también: Los herederos de Michael Jackson enfrentan una demanda por presunto abuso y manipulación
Las votaciones para apoyar a Keke Minowa estarán abiertas desde el 26 de marzo, y la artista hace un llamado a sus seguidores y a la industria musical a respaldar su trabajo en esta ocasión, pero también para otras mujeres que se mueven en este mundo.
“Quiero ser una voz representativa de esta región y de Colombia entera. La idea es llegar a escenarios internacionales para mostrar cada una de nuestras creaciones, pero también de nuestra cultura y nuestras raíces”, expresa.
Su nominación en los Premios Nuestra Tierra 2026, no solo da por sentada su evolución artística y además da a conocer el papel de la región Caribe como un semillero de nuevas propuestas que están llevando su sonido al mundo, demostrando que la cultura también puede reinventarse sin perder su esencia.




















