Con música, lágrimas de emoción y una multitud entregada a la tradición, el desfile de Joselito Carnaval cerró la programación del Carnaval de Barranquilla 2026 con un espectáculo que partió desde el Parque de Los Fundadores (Viejo Prado) y avanzó hasta la Casa del Carnaval, en Barrio Abajo, marcando el final de la fiesta más querida y alegre del país. Pero la despedida comenzó desde temprano.
En la mañana de este Martes de Carnaval, la Reina 2026, Michelle Char Fernández, llegó a su caseta ‘Aquí Suena’ con el corazón apretado y los ojos húmedos para cumplir con uno de los rituales más simbólicos, llorar a Joselito.
Antes de iniciar su recorrido por los desfiles de la calle 84 y luego el tradicional de Barrio Abajo, la soberana habló con serenidad y gratitud. Aunque la tradición exige llanto por el entierro del personaje que simboliza el fin de la fiesta, Michelle dejó claro que su despedida no es de tristeza, sino de plenitud.

“Hoy me voy feliz, feliz. Por eso es que hoy no estamos llorando a ningún Joselito, porque aquí no se le llora a nadie. Me voy agradecida. Creo que cada día ha sido mejor que el anterior”, expresó.
Confesó que la nostalgia la sorprendió días antes, pero que los momentos vividos superaron cualquier melancolía. “Han sido días espectaculares”, dijo.
Lágrimas antes del maquillaje
La emoción la desbordó desde temprano. “Hoy me desperté con toda la energía, triste, no lo puedo negar. Maquillarme fue superdifícil, me maquillaron como tres veces porque las lágrimas eran impresionantes”, contó.
Sin embargo, prometió resistir hasta el último minuto. “Las voy a aguantar hasta el final, porque hay que darla toda”.
Ya en la tarde, tras cumplir con su recorrido por la calle 84, la soberana se unió al desfile final luciendo un impactante traje llamado ‘El luto es venganza’, creado por estudiantes de la Universidad Autónoma del Caribe.
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Fiel al tono jocoso del sepelio, Michelle aseguró que vestía de “venganza”. “Claro, es de venganza, porque cómo se va a morir… quiero buscar a quién lo mató para matarlo yo”, bromeó. Incluso se declaró “inocente”, asegurando que, de haber sido responsable, habría esperado más días: “Martes está muy pronto”.
Un cortejo de tradición
El cortejo fue abierto por la cumbiamba Los Candelillitos, que encendió el ambiente desde el primer tambor. A lo largo del recorrido desfilaron comparsas, danzas tradicionales y grupos folclóricos que llenaron de color y picardía el trayecto iniciado a las 4:00 de la tarde.
Joselito, personaje que simboliza el espíritu fiestero y resiliente del barranquillero, volvió a “morir” entre risas y llanto fingido, en un ritual que reafirma la identidad cultural de la ciudad.

La jornada contó también con la presencia del rey Momo, Adolfo Maury, quien acompañó el recorrido junto al Congo Grande, representación viva de la herencia afrocaribeña.
Los reyes del Carnaval de los Niños 2026, Sharon Acosta y Joshua Ortiz, aportaron frescura, recordando que la pasión por la fiesta se transmite de generación en generación.
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Al llegar a la Casa del Carnaval, entre abrazos y lágrimas teatrales, se selló el final de una edición que volvió a demostrar por qué esta celebración, declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco es el corazón vibrante del Caribe colombiano.
Michelle Char Fernández exprimió cada segundo de su reinado hasta el último paso del desfile prometiendo volver en 2027.






















