Uno de los momentos más esperados de la tarde es la aparición de la soberana, Michelle Char Fernández, reina del Carnaval de Barranquilla. La monarca, en su año 90 de reinado institucional, había guardado bajo siete llaves los detalles de su vestuario para esta Gran Parada.
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Michelle lució una fantasía cargada de simbolismo ambiental y conciencia ecológica. El diseño rinde homenaje a un ave en peligro de extinción. Plumas, texturas y estructuras evocan la fragilidad y la riqueza de este hábitat natural, integrando un mensaje claro sobre la necesidad de proteger la biodiversidad del Caribe.
“Los picós son memoria sonora, identidad y resistencia cultural. Este año, la Gran Parada de Comparsas exaltará su importancia dentro del Carnaval, una de las temáticas que han inspirado mi Carnaval por el inmenso legado que representan para nuestra cultura barranquillera. Este es mi penúltimo desfile y cuando esto se acabe creo que voy a llorar, pero de alegría”, afirmó la Reina durante el desfile.
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La propuesta estética se alinea con la línea ambiental que ha marcado el Carnaval 2026, convirtiendo su traje en un mensaje visual que conecta la majestuosidad de la fiesta con la urgencia de conservar los ecosistemas locales.




















