En Barranquilla la fiesta ya no tiene fecha fija. Se vive a diario, se respira en los barrios y se anuncia con música, baile y alegría. Esta semana, la ciudad entró en modo Carnaval, y lo hizo de la mano de las reinas populares, protagonistas de una tradición que enciende la rumba desde las comunidades.
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Desde el martes 27 de enero, las coronaciones comenzaron a recorrer los barrios, llevando el espíritu carnavalero a los llamados palacios reales, esos espacios que por unas horas se transforman en cuna de celebración.

Parques, canchas y plazas se visten de color para rendirle homenaje al talento y al liderazgo de las jóvenes que representan a sus sectores.
Este jueves, la ruta llegó al barrio Ciudadela 20 de Julio, donde el parque La Virgencita fue escenario de una tarde cargada de folclor. Allí, Camila Ortega, reina popular del sector, ofreció una muestra de baile al ritmo de puya.
El momento cumbre fue la coronación, encabezada por la reina del Carnaval de Barranquilla, Michelle Char Fernández, quien impuso la joya a Camila Ortega en medio de aplausos. La acompañaron la reina Popular 2025, Yuliana Rodríguez, y los reyes del Carnaval de los Niños, Sharon Acosta y Joshua Ortiz.
La fiesta no se detuvo y el recorrido siguió su rumbo por las calles del sur de la ciudad. Luego de la primera parada, la comitiva llegó al barrio Los Girasoles, donde el ambiente ya estaba encendido y los vecinos se habían apropiado del espacio para acompañar a su reina.

María Camila Fernández salió a escena con una propuesta cargada de fuerza y sabor. Su puesta en escena estuvo dominada por el mapalé, baile intenso y ancestral, que marcó el ritmo de una presentación dinámica.
La reina sorprendió con dos cambios de vestuario, en una transición que mantuvo al público atento y celebrando, mientras la champeta se apoderaba del escenario.
Puro sabor
De ahí la fiesta siguió hasta Carrizal, donde el ambiente ya estaba encendido desde la llegada. Música y vecinos reunidos para acompañar a su representante.
La casa de Hilari Fernández Pino llamó la atención de inmediato. Toda la fachada estaba pintada con motivos del Carnaval. Había toritos, sombreros y su nombre bien visible, era imposible pasar sin detenerse.
En la terraza, debajo de un frondoso palo de mango, se desarrolló la puesta en escena. Allí se instaló un gran picó inspirado en la reina Michelle Char Fernández. El mapalé y el bullerengue sonaron con potencia, mientras Hilari demostraba un talento sólido y arrollador que descrestó a todos.

El ambiente siguió encendido y esta vez el turno fue para el barrio Las Américas, desde el colegio Despertar del Sur. En la cancha, una gran cantidad de estudiantes esperaba con ansias una presentación que prometía y cumplió.
La puesta en escena fue un verdadero derroche de tradición. El bullerengue marcó el arranque, la cumbia tomó el control y el mapalé puso a vibrar al público, todo con el sabor de un Bando popular. Las coreografías fueron claras, bien coordina
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En medio del baile y los aplausos, Olga De Orta se llevó el reconocimiento general. Su presencia y entrega conectaron con estudiantes y asistentes, que no dudaron en aplaudirla.





















