Si sumamos el dinero que han generado todas las películas en las que aparece Zoe Saldaña, la calculadora sobrepasa la absurda cifra de 15.470 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, eso es más que el PIB anual de varios países pequeños como Las Bahamas, Barbados, Surinam, Belice, lo que le ha valido como la intérprete más taquillera de todos los tiempos.
Lea aquí: Estas son las joyas de Yeison Jiménez que encontraron entre las cenizas
Pero llegar a la cima de esa montaña de dinero no fue un camino recto. De hecho, estuvo a punto de abandonar la carrera apenas empezaba.
Nacida en Nueva Jersey, pero criada en República Dominicana tras la muerte de su padre, Zoe encontró su primer lenguaje en la danza. Ingresó a la academia ECOS Espacio de Danza, donde aprendió la disciplina férrea que luego aplicaría en los sets de rodaje. Ese talento le abrió la primera puerta en el año 2000 con Camino a la fama, una cinta de culto para amantes del baile, donde interpretó a la rebelde Eva.
Hollywood notó su presencia y pronto la fichó para una superproducción que prometía cambiar su vida, nada más y nada menos que Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra (2003). Sin embargo, la experiencia fue tan amarga que casi la retira del oficio. El trato en el set, caótico y jerárquico, la hizo sentir invisible.

“Fue mi primera gran exposición a una gran película de Hollywood, donde hay tantos actores, tantos productores y tantos miembros del equipo. Nos perdíamos en la mezcla y la gestión de ese rodaje no fue muy buena”, dijo.
Saldaña fue más allá y confesó a The Hollywood Reporter que tras ese rodaje pensó seriamente en no volver a trabajar en la industria. “Me alejé de esa experiencia sintiéndome realmente amargada. Sentí que no quería volver a hacer esto nunca más. Me sentí perdida y muy pequeña”.
El rescate de Spielberg
Por suerte para los fans del cine, Steven Spielberg intervino. El director, que la había visto en una película pequeña llamada La Terminal, la recomendó a J.J. Abrams para el reinicio de Star Trek en 2009 y allí asumió el rol de Nyota.
Ese mismo año ocurrió el fenómeno Avatar. James Cameron la eligió para dar vida a Neytiri, la princesa Na’vi. La película rompió todos los récords existentes.
Años después, Marvel la pintó de verde para ser Gamora en Guardianes de la Galaxia. Sin planearlo, Zoe se convirtió en la cara visible (o a veces cubierta de efectos digitales) de las franquicias más grandes del siglo.
Tanto así que Saldaña es la única persona en la historia del cine que ha protagonizado cuatro películas que superaron la barrera de los 2.000 millones de dólares en taquilla: Avatar, Avatar: El camino del agua, Avengers: Infinity War y Avengers: Endgame.

Ella misma reconoce que el género de ciencia ficción le dio un lugar seguro cuando otros géneros la rechazaban por su color de piel o su origen latino. En entrevista con la revista Time, reflexionó sobre encasillarse en estos papeles: “Siento que solo he podido utilizar ciertas partes de mí. Ha sido sobre todo mi cuerpo y mi materialidad, y mis habilidades para la acción”.
Más allá de los efectos
A pesar de que la taquilla la ama, Zoe ha buscado recientemente demostrar que hay talento detrás del maquillaje azul y verde. No quiere ser recordada solo como la reina del blockbuster.
Le puede interesar: La raíz del Carnaval se vive en la Fiesta de Danzas y Cumbias
En 2025 dio un golpe sobre la mesa con Emilia Pérez, el musical sobre un narco mexicano dirigido por Jacques Audiard y a pesar de la polémica, su actuación le valió el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes (compartido con sus compañeras de reparto), así como el anhelado Óscar.



















