Barranquilla baja este domingo el telón de su Fin de Semana de Tradición con la Fiesta de Danza de Cumbias, una jornada pensada para volver a las raíces del Carnaval y despedir, con sabor a tambor y pollera, tres días que reunieron a miles de personas alrededor de esta cultura popular.
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El sábado fue una verdadera fiesta. Más de 6 mil asistentes llegaron al escenario para disfrutar de la Fiesta de Comparsas, un encuentro cargado de color, alegría y creatividad.
En la Fiesta de Danzas y Cumbias participan 132 grupos, que suben a tarima para mostrar el trabajo que han preparado durante meses. El público puede ver de cerca las coreografías de las agrupaciones más tradicionales de la fiesta.

Las cumbias cuentan con un tiempo de cuatro a cinco minutos, mientras que danzas como congos, garabatos, Mapalé y Son de negros se presentan entre tres y cuatro minutos.
Este escenario también es clave dentro del proceso competitivo del Carnaval. Aquí comienza el camino hacia el Congo de Oro, un reconocimiento que destaca la excelencia y el cuidado en la ejecución de las danzas tradicionales.
Los grupos que este domingo se presentan serán los mismos que desfilarán en la Gran Parada de Tradición del domingo de Carnaval, mientras que las comparsas que brillaron el sábado avanzan hacia la Gran Parada de Comparsas del lunes.
En materia de evaluación, las cumbias y el Mapalé reciben el 60 % de su calificación en este escenario; los congos y garabatos, el 50 %; y el son de negro es evaluado en tarima con el 100 % de su puntaje.

Los encargados de marcar el inicio de la jornada fueron Congo Tigre de Galapa, que abrió el escenario con fuerza, reflejando la esencia guerrera de esta danza.
Luego fue el turno de Boryi de Santo Tomás, que se robó los aplausos con una presentación de Son de Negro limpia, potente y bien ejecutada, dejando una de las primeras postales memorables del día.
La tarima seguía latiendo al ritmo de la tradición. Fue entonces cuando Reino Bestial de Soledad llegó con la fuerza ancestral del mapalé, una danza que sacude el cuerpo desde el primer golpe de tambor.

Y otra vez regresaron los guardianes de una de las danzas más emblemáticas de la fiesta. Esta vez, el protagonismo fue para el Congo Grande de Galapa, desde un municipio que siempre le aporta su riqueza cultural al magno evento.
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Ellos abrieron el camino para Son de Negro barrio Centro de Santa Lucía. Con los cuerpos pintados y la gestualidad exagerada que caracteriza esta manifestación, el grupo encendió la tarima con humor y picardía.
El ambiente volvió a encenderse con la llegada de El Toro Grande de Rebolo, representando a uno de los barrios donde el Carnaval se vive con más fuerza y orgullo. Además, este año suman un nuevo motivo de celebración al recibir por primera vez las Macrofiguras, ampliando su participación en la fiesta.
El Toro recorrió el escenario con fuerza, dejando ver que Rebolo es también territorio de congos. Esa herencia se reflejó en la actitud del grupo, en la energía del baile y en la manera como conectaron con el público, que respondió con aplausos y emoción.
Después llegó el Garabato de Usiacurí, que se destacó por su orden y buena coordinación. Cada movimiento estuvo bien sincronizado, mostrando el trabajo constante que hay detrás de esta danza tradicional.
Sonó la flauta de millo
Hasta las 4:28 de la tarde sonó la flauta de millo en la Plaza. El sol seguía fuerte y muchas personas aún se cubrían con sombrillas, esperando que el calor diera tregua. A esa hora se presentó la primera cumbiamba de la jornada, La Misma Vaina, dando inicio a la fiesta con su sonido tradicional.

Tras ella llegó la Cumbiamba A Son de Millo, con un vestuario en flores color salmón, y luego Juepa Je, de Sabanalarga, que entró en escena con trajes a cuadros azules.

Luego hizo su entrada la reina del Carnaval 2026, Michelle Char, vestida de Selva Africana, despertando aplausos y emoción en la Plaza. Con voz nostálgica recordó que en ese mismo escenario vivió durante dos domingos jornadas similares, pero como bailarina de Fuerza Negra, y que hoy regresaba con la corona puesta.

“Ver hoy a mis papás acompañándome ya no como bailarina es muy emocionante”.

Después se realizó un espacio para los reconocimientos, exaltando la historia y la permanencia de varios grupos tradicionales: la cumbiamba Revoltosa, por sus 70 años de trayectoria; La Currambera, Palma Africana y Congo Moderno, que celebraron 50 años de vida cultural dentro del Carnaval.





















