La Ley del Montes | ¿A qué pueblo defiende el Defensor?

La demanda del Defensor del Pueblo contra el plan de salvamento de Electricaribe tendría graves consecuencias para los habitantes de la Región Caribe. Análisis

La demanda del Defensor del Pueblo contra el plan de salvamento de Electricaribe tendría graves consecuencias para los habitantes de la Región Caribe. Análisis

No sabe uno a qué pueblo defiende el Defensor del Pueblo cuando de forma sorpresiva y hasta irresponsable pretende alargar la agonía que padecen 8 millones de habitantes de la Región Caribe, al demandar ante la Corte Constitucional el llamado plan de salvamento de Electricaribe. De ser acatada la pretensión del funcionario por parte de la Corte Constitucional quedaría demostrado que el pueblo defendido por el Defensor no era precisamente la Región Caribe.

En efecto, la demanda del defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret, es un golpe letal al interés del Gobierno Nacional y de todos los departamentos de la Región Caribe por ejecutar una serie de medidas que permitan la prestación del servicio de energía de una manera eficiente por parte de la empresa Electricaribe. Esa es la razón de ser y la única justificación de los tres artículos que quedaron incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo, que acaban de ser demandados por Negret.

Los tres artículos -313,315 y 316- apuntan no solo a salvar a Electricaribe, como de forma torticera pretenden mostrarlo los enemigos de la iniciativa, sino -sobre todo- a mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes de la Región Caribe, algo que les cuesta creer a quienes despachan desde sus cómodas oficinas en Bogotá. ¿Sabe el Defensor del Pueblo cómo sufren millones de hombres, mujeres y niños de la Región Caribe al quedarse varios días sin el servicio de energía eléctrica? ¿Ese pueblo sufrido no hace parte del pueblo que defiende el Defensor del Pueblo?

O algo mucho más dramático: ¿Sabe el Defensor del Pueblo cuántas personas han muerto en puestos de salud, clínicas y hospitales de la Región Caribe por cuenta de los múltiples y constantes cortes de energía efectuados por Electricaribe? ¿Abogó por ellos y por sus familias el Defensor Negret antes de demandar los tres artículos ante la Corte Constitucional? ¿Sabe el Defensor del Pueblo cuánta plata gastan miles de familias pobres de la Región Caribe para comprar un abanico o un televisor para reemplazar a los que se dañan por el pésimo servicio de Electricaribe?

Sería muy bueno que el Defensor del Pueblo se tomara el trabajo de averiguar las respuestas a las anteriores preguntas -entre decenas que hay- para que entiende en su justa y dramática proporción la tragedia que padece “el Pueblo Caribe” por cuenta de la tortura china que significa tener que depender de una pésima empresa como Electricaribe.

Los tres artículos demandados por Negrete no son “menores”, como bien lo señala el Editorial de EL HERALDO en su edición de ayer. “Estamos hablando -dice el Editorial- del propio corazón del proyecto concebido por el Ejecutivo para hacer la compañía eléctrica más atractiva a los posibles inversionistas”.

Los tres artículos demandados por Negret de forma sorpresiva y ligera apuntan a la inyección de recursos frescos, como ocurre con el 313, que mediante una sobretasa por kilovatio hora consumido, permitiría el fortalecimiento del Fondo Empresarial, que no solo beneficiaría a la Región Caribe, sino a otras zonas del país, que también están en una situación parecida a la nuestra, como es el caso del Cauca, tierra de los ancestros del defensor Negret. Es decir, no solo se busca beneficiar a la Región Caribe, si es que la palabra indicada es “beneficiar” y no, por ejemplo, “socorrer”.

Razón le asiste el representante de Cambio Radical por el Departamento del Atlántico, César Lorduy, al afirmar que fortalecer el “Fondo Empresarial permitiría avalar y apoyar garantías de Electricaribe, que de otra manera no podrían obtenerse fundamentalmente para la compra de energía”.

El artículo 315 -otro de los demandados- también apunta a asistir a millones de hombres y mujeres de la Región Caribe, que hoy ven embolatadas sus prestaciones y pensiones, pues la empresa no tiene cómo garantizar sus pagos. ¿La razón? Su situación calamitosa no le permite obtener recursos para tal fin. En este caso la pregunta válida es la siguiente: ¿Dónde estaba el Estado colombiano, incluyendo la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría, cuando los dueños de Electricaribe saqueaban la empresa y disponían impunemente de todos sus recursos para trasladarlos a España, donde residen?

De manera que tampoco es un favor el que le hace el Gobierno Nacional a los pensionados de Electricaribe. Es un simple acto de justicia. Pero además hace parte de un negocio, que busca hacer más atractiva la compañía para sus potenciales y futuros compradores. El doctor Negret, que sabe mucho de ganadería, puesto que es es una de las actividades de su familia, debe saber que una vaca flaca nadie la compra. Y hoy Electricaribe es una vaca no solo flaca, sino esquelética y agonizante.

El tercer artículo demandado es 316, que tiene que ver con las garantías para el pago del “favor” por parte de la Nación. Es decir, no se trata de un “almuerzo gratis” por parte del Gobierno Nacional. La cuenta la deberá pagar Electricaribe al Ministerio de Hacienda, una vez disponga de los recursos que obtenga por la venta de Caribe Sol y Caribe Mar. No es, pues, que a los costeños nos estén regalando miles de millones de pesos, como ocurrió en otros casos.

¿Qué hacer ante la demanda del Defensor del Pueblo?

¡Todos a una para defender la Región Caribe!

La clase política -congresistas, alcaldes y gobernadores- debe cerrar filas para defender el plan que busca salvar no a Electricaribe, como cree el defensor Negret, sino a toda la Región Caribe. Pero esa misma actitud debe ser asumida por todo el sector productivo, uno de los más perjudicados por el pésimo servicio de Electricaribe. Con un óptimo servicio de energía nuestra competitividad sería mucho mejor. Pero también los millones de hombres y mujeres de la Región Caribe deberían hacerse sentir, puesto que, como se ha dicho, aquí no se trata de salvar a Electricaribe, sino de mejorar sus actuales condiciones para poder salir de ella. De otra forma es imposible. En las actuales circunstancias nadie está dispuesto a meterle un peso a la empresa. Y si ello llega a ocurrir, quienes vivimos en la Región Caribe estaríamos condenados a padecer por quién sabe cuántos años más este suplicio. Hacen bien nuestros congresistas -todos- en exigirle al Defensor del Pueblo que retire su demanda. Aquí no puede haber egoísmos ni mezquindades. El Defensor -que viene haciendo una destacada labor en otros frentes, como el de las garantías electorales- deberá entender su equivocado proceder.

¿Buenos para elegir, pero no para exigir?

¿Por qué razón los funcionarios del Estado que despachan en Bogotá ponen el grito en el cielo y se quejan cuando hay decisiones que podrían beneficiar a la Región Caribe, pero no hacen lo mismo cuando se trata de Antioquia o el Valle del Cauca? ¿Por qué no reaccionan con la misma vehemencia en aquellos casos? No se trata de una queja sin sentido por parte de quienes nacimos y vivimos en este Caribe inmenso. Es una triste y cruda realidad. En un país centralista y excluyente, el Caribe queda muy lejos de Bogotá. Y a ello hay que sumarle -que todo hay que decirlo- los intereses mezquinos por parte de algunos miembros de nuestra clase dirigente, que solo piensan en llevar agua para su molino. Mientras Antioquia -¡toda!- logró que la Nación -¡toda!- pague el Metro de Medellín, la Región Caribe no ha podido sacar adelante iniciativas que beneficien a todos sus habitantes. Nunca antes, como ahora, nuestra clase dirigente ha estado obligada a hacerse sentir. Así como somos buenos para elegir, debemos ser buenos para exigir. “Tenemos que salir de la horrible noche en el Caribe y tenemos que acabar con la suspensión del servicio eléctrico, que alcanza 400 por ciento por encima del resto del país”, declaró el senador Efraín Cepeda. Y tiene razón.

¿Quién defiende a las principales víctimas de Electricaribe?

El 85 por ciento de la población de la Región Caribe es el gran damnificado del pésimo servicio de Electricaribe. Son hombres y mujeres que hacen parte de los estratos 1,2 y 3 y que son quienes también reciben la mayor cantidad de subsidios. El 15 por ciento restante, tiene modos y posibilidades de hacerle frente al pésimo servicio. Es decir, no son los más pudientes los perjudicados con la mala calidad de Electricaribe y en ese sentido -en caso de prosperar la demanda del defensor Negret- quienes terminarían pagando los platos rotos serían, como siempre, los más pobres. ¿Sabe el Defensor del Pueblo que hay familias de la Región Caribe que viven de la venta de hielo y de bolis, las cuales cuando se les daña la nevera por culpa de los apagones de Electricaribe deben aguantar hambre, porque no tienen para repararla o comprar una nueva? Aquí no se trata de asumir la defensa de una empresa que resultó nociva para el desarrollo de la Región, sino de defender la supervivencia de los habitantes de dicha Región que son sus únicas víctimas. Así de simple y así de claro.

Un compromiso del Presidente Duque

Uno de los compromisos que adquirió el entonces candidato y hoy Presidente de la República, Iván Duque, con la Región Caribe fue ponerle fin al martirio de Electricaribe. La Región creyó y sigue creyendo en Duque. Para que Colombia logre mejorar sus actuales condiciones de desarrollo y competitividad necesita de una Región Caribe más desarrollada y competitiva. Punto. Y para ello se requiere de un servicio de energía óptimo, que es el que no presta Electricaribe. Así se lo ha hecho saber en múltiples ocasiones la Bancada Caribe al alto gobierno, como lo reiteran constantemente los senadores Carlos Meisel, Mauricio Gómez Amín y Arturo Char, entre otros.

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